viernes, diciembre 14

The great politological swindle

Siempre desconfié de los politólogos. En el mejor de los casos son historiadores con una materia muy limitada, y en el peor adivinos desesperados; normalmente son las dos. Admito que hay un poco de “eso podría hacerlo yo”, porque claro, yo también tengo sentido común y un poco de memoria. Acá, en recuerdo a aquellos que veían una pintura abstracta y decían “yo también puedo pintar así” tendría que hablar de que es distinto compararse con una especie de técnico que compararse con un artista, y luego tendría que citar la fracesita mentirosa de Picasso donde explica que le llevó años pintar como un niño. Pero me iría de tema: no quiero repasar qué es lo que aprende un politólogo en sus cursos. Lo que quiero decir es que siempre me parecieron estafadores, y que ahora he tenido una especie de confirmación retroactiva de mi parecer.

Todo esto viene a cuento de la (pre) candidatura de varios politólogos a la presidencia del FA. Por qué los dirigentes del FA quieren esto no viene mucho al caso -el motivo manifiesto es idiota (un politólogo estudia la politica y eso lo convierte en un líder adecuado) y el motivo encubierto es odioso (el politólogo no compite con ellos)-, lo que me apena y asquea es la reacción de los politólogos. Me parece terrible que alguien que supuestamente analiza procesos políticos pueda pasar a inmiscuirse directamente en ellos. Aclaro que no creo en la imparcialidad del politólogo, encuestador u observador de lo que sea, y que sí, se notaba quiénes le gustaban a Constanza Moreira y quiénes no cada vez que hablaba -OK, tenemos gustos parecidos.

Con Caetano ya era más difícil saber para dónde tiraba, no porque lo disimulara, sino porque sus simpatías siempre se están moviendo. Pero, aclarando también que el propio difundir los análisis es una forma de incidir en política, lo que hizo Caetano cuando se venía el tren del TLC saltó a otro plano: de adivinar adónde íbamos pasó a aconsejar con fuerza lo que debía hacerse. Lo interesante, a la luz de lo que está pasando ahora con su colega, es que, si no me acuerdo mal, habló desde una posición de Estado, suprapartidaria, como un asesor al que no escuchan y tiene que saltearse a sus capangas por el bien común (de paso, ese es el rol lógico de un politólogo adentro de un partido: asesorar, no presidir). Hay muchas teorías sobre por qué descarriló el TLC (a mí me gustó Gargano, otros hablan de una experta en patentes que a último momento le comió la oreja a Tab), pero para la opinión pública la salida de Caetano tuvo su peso.

A primera vista, entonces, parecerá curioso que ese tipo, que hizo una salida claramente política y, por lo menos a nivel público, insolicitada, se negara rápidamente a ocupar un cargo dentro del partido del poder. A mí me parece raro lo otro: que su(s) colega(s) no hayan hecho lo mismo, que no se hayan negado inmediatamente a que se los vinculara formalmente a un movimiento político. Es más, que a la primera llamada por teléfono no hayan pedido que por favor ni siquiera los nombraran me suena casi suicida.

Para mí, que pienso que izquierda y FA no son conjutos biunívocos, ahora muchas cosas que antes veía como avivadas para morfar ahora me parecen directamente una estafa. ¿Así que el politólgo no sólo tenía su corazoncito, sino que además quería operar directamente sobre el poder? Ahá. Igual que aquel encuestólogo trucho (Doyenart), que luego de fingir objetividad publicó un panfleto donde llamaba a votar a Batlle en el ballotage del 99. Después de compromisos así, la credibilidad de esta gente como técnico imparcial está terminada.

De repente hay lugar para analistas que hablan en público pero que en realidad operan para un grupo. Yo espero que no, que sus carreras públicas se acaben y terminen siendo asesores privados. No es que me guste que me vendan imparcialidad, pero sí me gusta que me vendan crítica desinteresada. Caetano, asistente omnidireccional, camaleón engordado, estuvo bastante bien al zafar. En todo caso, en un lugar donde todos –me incluyo, y también al presi- tenemos que ocupar varios puestos, es de agradecer que alguien haya dicho “no, yo prefiero seguir siendo esto y sólo esto”. Lo otro aumenta la sensación de pobreza de recursos humanos. Y además está lo de la estafa, claro.

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viernes, noviembre 16

Los traidores

El verano pasado conocí a un hombre que vivía como lo había querido de adolescente. No era un alocado ni un artista, nada de eso. Se dedicaba –y sigue, creo- a un oficio de lo más tradicional (pongamos carpintero, que esto no se trata de él). El tema es que cuando joven él había decidido zafar del destino que tenía asignado como hijo de intelectuales. Se alejó de su familia e interrupió sus estudios para evitar caer en la “vida burguesa”. Se fue al país de los Montoneros y se consiguió una vida más o menos proletaria. Hoy es una especie de obrero-empresario orgulloso de haber caído en la trampa que se tendió a sí mismo hace treinta años.

Lo que más me llama la atención de su historia es la distancia entre los dos tipos, el adolescente y el actual. Porque, según cuenta contento este señor, “mi yo adolescente cagó a mi yo adulto”. ¿Son el mismo tipo o son dos tipos distintos? Mini-Me no me cree, pero yo me hago este tipo de preguntas desde los cinco años. Viendo dibujitos donde una máquina transfería las mentes de dos personajes empecé a pensar en qué era eso que se transfería. ¿Si yo estaba en otro cuerpo, qué era eso mío que seguía siendo yo? ¿No pasaba a ser directamente ése con el que me había cambiado?

Después está lo otro, claro. La inevitable traición adolescente. Welcome Bob, all that jazz. Soy de esos que todavía se mide con aquel caradegranos llenodeamigas anarcoesteta que terminó... acá. Bueno, que llegó hasta acá: espero seguir. Hasta hace unos años, pensaba en el juicio de mi yo actual que podría hacer aquel adolescente. Ahora pienso también en las cosas que yo podría decirle a esa persona incompleta, incompletísima, en cómo seguro me aburriría con sus tres o cuatro temitas, con su indecisión, con su estrechez, aunque nunca con su ingenuidad.

Porque un poco ingenuo sigo siendo. Digo, me vivo desilusionando. Por estos días estuve pensando en una de las primeras desilusiones juveniles: Los Traidores. Pasa que por primera vez en mucho tiempo tengo una compañera de trabajo de mi misma edad y de un origen sociocultural parecido al mío. Resulta que cuado teníamos quince años, los dos éramos fans de Los Traidores. Me acuerdo de cómo los seguía a todos lados entonces. A veces escabulliéndome, porque era menor. La remera que me pinté. Cómo decidí que yo también iba a tener una banda viéndolos a ellos. Mi compañera, que tiene recuerdos paralelos, estaba emocionadísima por estos días, porque se reeditó en CD el primer disco, el Montevideo Agoniza ¡con los temas prohibidos! En cambio a mí, lo que pase con estos tipos ahora... me nefrega.

Sé más o menos cuándo empecé a pensar que eran una farsa. Fue cuando salió el segundo disco, que era una poronga. Llena de teclados y cosas así. Ahí empecé darme cuenta de que la música que hacían no estaba muy buena. Reggae, y malo. Hasta ese momento, tenía un conflicto interior: de acuerdo a mis ideas pseudopunkies, las letras que ellos hacían estaban buenísimas. En cambio, las de la música que a mí me gustaba por la melodía (música-música, je) eran, por lo que intuía, más bien drogonas. Qué dilema: Jesus and Mary Chain versus Los Traidores, hedonismo versus mensaje. No sé por qué, en aquellos tiempos pensaba en multiple choice: o una cosa o la otra. En estos años de disco duro rebosante de mp3 me parece graciosa aquella oblicación de elegir. Pero me sigue gustando: cambio 30 segundos de los Jesus en loop por toda la carrera de Los Traidores. Se va a la una, a las dos... vendido el Psychocandy al señor de lentes.

Durante un tiempo, pensé que lo que me había desilusionado de las letras de la banda era su falta de consistencia con una actitud fuera del escenario. Política, digamos. Pero ahora, de grandecito, me doy cuenta de que, además, eran muy malas. Malas en sí. Así que hoy voy a hacer algo que hace diez años no habría podido: verduguear a mi mí adolescente.

A continuación, una de las letras “prohibidas”: Viviendo en Uruguay

Estoy viviendo en un país
donde tenés que ser cheto o terraja

¡Wow! Un fashion statement... de un cheto wannabe.

donde si nada tenés te odian
donde si tenes dinero te aman.

La letra la copié de la web, pero el que la transcribió estuvo bárbaro: tenés/tenes. Así lo cantaban ellos. Cuando el mensaje es importante, encontrar una palabra con la acentuación adecuada no es prioridad.

Estoy viviendo en un sitio
esclavo de lo material
donde tú por ti mismo no importas

¿Tú? ¿Ti? ¿Qué es esto, Viviendo en Puerto Rico?

porque el precio de tu ropa
importa mucho más

Estos tipos tenían veintipico de años cuando lo que les preocupaba era la marca de sus vaqueros. A mí también me pasaba, pero a los trece.

Eso es hoy, el Uruguay
solo un inmundo basural

O sea, un lugar donde abundan las marcas truchas.

sus hijos se arrastran en la calle
sin dejar nunca de llorar.

Por la ropita que no consiguen. "Do you have the time to listen to me whine?"


Y es hoy nuestro país
ese fue nuestro destino
hemos muerto sin vivir
nos han legado su castigo

Uy, aparecieron ELLOS... los malos. ¿Serán los tenderos que no hacen rebajas?


Estoy viviendo en un lugar
donde el reloj se ha detenido
donde la gente ya no no no crece
donde cada vez hay más vendidos.

Hermosa referencia a los abuelos: el nono no crece.

Estoy viviendo en un sueño
es una dulce pesadilla
corremos sin movernos
huimos y no hay salida

Epa, poesía. El tema parece ser la inmovilidad. Veamos.


Y ése es hoy su lugar
su tan querido basural
aquí he muerto una vez
y ya no me atraparán

Bien. Se viene el remate. ¿Será el gran escape a una tierra de prendas bonitas y baratas?.


Pero a pesar de todo
de algo estoy todavía muy seguro

Mmmh... no.


si es por mí al Uruguay
pueden metérselo en el culo

Ah, pero parece que el gaucho de Berugo los estuvo ayudando con la rima. Me acuerdo de que en una versión en vez de “culo” decían “censura”. Podrían haber seguido con “cuuuando yo era marinero”, total...

Viviendo en Uruguay,
muriendo en Uruguay

Ay, muriendo de rabia. Eran épocas terribles, 1986. Todavía Montevideo Shopping no hacía el descuento del día sin IVA.

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viernes, agosto 10

El post de Augusto

Uh. Me comí el post de Julio. ¿Será posible que algunos malditos escriban los nombres de los meses en minúscula? ¡Son emperadores romanos! Mi hermano menor (quién sería, ¿Zooey?) nos hizo acordar de que seguimos siendo romanos. Más respeto con Augustus y con César. Perdón, Caesar.

Pero había posts. Ayer, por ejemplo, hubiera escrito sobre Zona Urbana II. El mejor tónico para seguir sintiéndose de izquierda. Treintañero, ¿te ha defraudado el gobierno del Frente Amplio? ¿Te sientes mal porque no sabrías a quién votar en la próxima elección? No te deprimas, Canal 10 tiene un programa que hará renacer todas tus convicciones juveniles. Facho Álvarez, junto a Adela La Voz de Carrasco y El Mono Gritón te recordarán, durante solamente dos horas, quién eres y de dónde vienes. Pan y Circo, todos los miércoles a las 22.oo.

Ah, la tele. Talkin' bout Scanlar, pobre. Al principio me daba pena por lo atrasada que parecía BTV respecto a TV Registrada, pero me pudrí. El posmo noventero tenía su lado bueno, y lo sigo defendiendo. Pero esto ya no es metatelevisión. Es infratele. El otro día un invitado les cantó la justa: ustedes podrían hacer un programa mejor que la basura que comentan. Ya es hora. Hay que mirar para otro lado. Como las feministas -pobre Adela, pidiéndole a los publicistas hombres que le hagan un comercial para mujeres como ella-, chicas, por favor, apunten a otro lado. No van a ser mejores camioneras, pero hay cosas más interesantes. Pero me desvío: me cansaron el Conehead y el gordo boca cul de poulet. Los mandaron a coles de la cole para otra cosa, muchachos.

Heaven knows she's close to my soul. Todavía no nació el MiniSigmur, o Sig II. Pero veo a los Gran Hermano 5, tan cerquita de la placenta, y no dan ganas. El mundo de los chotos, cada vez más jóvenes. Como el grone de la F1: experimento de un neurofisiatra. Blanco. Estos salames de Rial son la diversión de un tipo de mi edad y mi condición. Es más, lo confieso, no lo pasaría mal organizando el programa. Tengo un amigo, amigazo, que podría estar trabajando conmigo. Cómo nos divertiríamos. Y posiblemente nos recibiríamos de psicólogos, de paso. Linda tesis: cómo hacer que 20 homínidos se comporten como micos en un supermercado mientras le cobramos al super por la publicidad.

Somos geniales, los de 30. Realmente. Crecimos con la tele. Cuando nacimos, ya habían transmitido la Llegada A La Luna. Desde dónde, no sé. Pero es nuestra.




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Pantalla antitelépatas: 'Viva o meu samba', de Billy Blanco. Y sí, vale la pena ir a San Pablo todos los años. Para descubrir a un compositor de los 50. Y también "I wanna die just like JesusChrist, I wanna die just like JFK - with the radio on!" (Jesus and Mary Chain). También "From Brighton Beach to Santa Mónica (The Clientele). Basta. De champagne.

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viernes, junio 22

Sin ceros

Apareció un aviso donde se ven juntas, como un superequipo, todas las bebidas de la compañía Coca-Cola. Me dejó bastante nervioso.

Hasta ahora no hacía falta ser un Poirot para encontrar el indicio 'un producto de The Coca-Cola Company envasado por Montevideo Refrescos' estampado en las etiquetas de Sprite, Fanta, Da-Sani (¡Nutrimorfi!) y similares para atar cabos y darse cuenta de que todas esas gaseosas venían de la misma fábrica. Sin embargo, esa hermandad era algo que no se propagandeaba: The Coca-Cola Company nos vendía la ilusión de que existían, porque sí, desde siempre, productos independientes para personas diferentes.

Este novedoso pedido de fidelidad empresarial, admisión de amplitud o simple demostración de poder rompe esa ilusión. No es que creyéramos que la batalla de Sprite contra Teem (perdón, 7 Up) no fuera parte de una guerra más grande, pero es que también uno se acostumbró a que lo trataran como a un descerebrado. Es más seguro. ¿Que vendrá ahora? ¿Una peliculita Sony con la Coca de 600? ¿Una entrada para el Pilsen Rock con la Pepsi de vidrio? ¿Un manifiesto en contra de la reapertura de la planta de Norteña con el bidón de Agua Salus sin gas?

* * *
Hay algo complicado en el exceso de sinceridad (es gracioso, la sinceridad puede ser excesiva, pero nunca es total, o sea, la sinceridad no es la verdad). Por ejemplo, en los últimos diez años nos hemos familiarizado con políticos que admiten como motivo de sus actos más conflictivos a la propia estrategia política: "no era el momento de hacer un planteo así", "me lo aconsejaron los asesores de campaña", "soy un soldado de fulano".

Este desnudarse también incomoda. Porque, por un lado, quiere decir detrás de mí no hay nada: sólo me interesa tal cargo, es decir, es la ruptura de la ilusión de que el tipo representa a una idea o a un grupo de gente. Y, al mismo tiempo, pone a la propia persona del político como única diferencia: elíjanme a mí, que soy mejor que aquel. Ese sinceramiento es una de la caras de la transformación de la política en la elección de figuras carismático-administrativas, de la reducción de la política a Teem vs Sprite.

Y, lo que es peor, a la creencia de que Teem es mejor sólo porque no es parte de The Coca-Cola Company. Metáforas afuera: el gobierno justifica moralmente sus decisiones por su ligazón histórica con la izquierda tradicional como con eso alcanzara para estar del lado del bien, cuando su compromiso real con causas esencialmente de izquierda (bah, con la causa: justicia social, lo demás son accesorios) es cada vez más débil.

* * *

El sinceramiento que más miedo me mete es el de los gobernantes. He escuchado a mucha gente quejarse de que Mujica habla como si no fuera parte del gobierno; dicen que cuando está con el lobby del agro parece un intermediario entre éste y el gobierno, o que cuando habla para la gente en general parece un intermediario entre el sentir popular y el del gobierno. Yo creo que no es exactamente así.

Lo que Mujica dice es "ahora soy parte del gobierno, pero saben qué, con esto no alcanzaba: el Mal sigue en el mismo lugar y no podemos hacer nada". Lo que atemoriza del discurso de Mujica es que no suena como el de los ministros que lo antecedieron, que hablaban desde el poder; Mujica habla desde la impotencia. Quiere cambiar las mismas cosas que antes (no importa qué cosas) pero trasmite la impresión de que ser parte del Ejecutivo no lo ha ayudado en nada. Lo que tanto ansiábamos, la revolución en paz, se ha trasladado más allá, se nos escapa. A veces parece que el Mal tiene nombre propio (Astori), pero luego se revela que no, que es la lógica del capitalismo, o el capitalismo, o la lógica a secas.

Cuánto tiempo seguirán cayendo bien los mensajeros de la impotencia -el Pai Gurú es el extremo, pero no es para nada el único- es algo que dentro de poco habrá que preguntarse en serio. Preguntárselo desde acá, aclaro, porque afuera ya está muy mal visto. Desde el exterior, por ejemplo, no se entiende que a más de dos años de la asunción del poder no haya cambiado casi nada en la agenda de DDHH; no distinguen mucho entre buenos y malos, no entienden bien la duración de las herencias malditas y piensan que TV tiene el mismo poder que tuvieron Sanguinetti, Lacalle o Batlle.

* * *
(Aparte: los expresidentes mencionados no acudieron al acto por el Nunca Más organizado por y para Tab. Era el único gusto que podían negarle y se lo negaron. Tab quiere Historia y para eso precisa a Los Muertos. Estaba Artigas, claro, pero hacían falta Muertos más frescos, que apuntaran a una dirección nacional, una flecha que lo señalara a él como Gran Estadista. No pudo ser. En lugar de Muertos, Tabbie tuvo a un montón de vivos, a todos los que entre someterse o morir prefierieron acompañarlo: sus alcahuetes de siempre, los Juniors Rafa & Pedrín, los comilis, casi todos los blancos, los colorados sin laburos particulares . Bueno, también tuvo a medio-muertos, seamos sinceros, que es el tema de hoy: ahí estaba esa legión de viejas gritándole 'Tabaré, Tabaré', y claro, era medio feriado y el ómnibus salía la mitad.)



* * *

El 90 % de los ministros no son hombres de partido, sino figuras personalistas. Mantienen una ilusión muy difícil de romper: yo soy mejor. La que se está rompiendo es la de los viejos, que era del tipo nosotros somos mejores porque representamos tal finalidad. De hecho, TV y compañía parasitan la ilusión anterior; su fórmula es más bien yo soy mejor porque vengo de aquellos que tenían tal causa, y como fórmula es segura, inquebrantable, inexpugnable.

Deseo de corazón que la reforma impositiva y la de la salud terminen siendo de izquierda, de izquierda pura, y nórdica, albina, helada, con cero mateína y nada de burbujas, si es posible. Lo deseo contra toda evidencia, negando el fracaso o la falta de intencion de este gobierno de racionalizar la administración pública, porque estas reformas son las últimas movidas hacia la justicia social. Atrás, no viene nada: está el sueño de una mayoría parlamentaria eterna, aunque no se sabe para qué, y proyectos diminutos como legalizar el aborto y el porro. Nada más. Bueno, sí, la convicción de ser mejores por ser los nietos de Mengano. Y no hay que pensar en analogías con saravistas y batllistas para proyectar este degeneramiento. Acá nomás tenemos al ejemplo viviente del vaciamiento absoluto, de la muerte total de las ideas, del último biiiip de la actividad cerebral, de la supervivencia estúpida de las filiaciones arbitrarias: Sendic Jr, Director de Ancap, Protector de Bella Unión, Enemigo de Darwin, Paladín de la Amnesia.

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viernes, junio 8

All the dead pilots

'All the dead pilots', me dí cuenta hoy, es el título de un cuento de Faulkner. Lo leí hace añares, pero mucho antes de empezar a fantasear con armar una banda que se llamase Los Pilotos Muertos. Claro, sería una guiñada a Dead Kennedys, pero sonaría a Toreros Muertos... que no estaban tan mal, pero eran demasiado amariconados para mi gusto.

Bueno, pero mirando Pilotos Muertos me he pasado este mes largo que estuve sin postear. En realidad quedó en borrador una comparación entre la llegada de Itaú, Petrobrás y la de esos mosquitos que parecía que iban a aguantar todo el invierno pero por suerte tuvimos los días más fríos del medio siglo y los liquidamos. A los mosquitos. Eso fue antes de La Niebla.

Decía, me pasé viendo pilotos muertos, o más bien, pilotos morir. YouTube es un vicio, se sabe. La cuestión es que arranco buscando una pelotudez, digamos, videos de Don Ramón (hay uno de él en Chile pinochetista que es genial, termina insultando a la audiencia y cantando 'Cotton Fields') y sin darme cuenta pongo 'Gilles Villeneuve' (per sempri Gilles, sí) y los hijos de puta te sugieren ver otros accidentes, no es que sean morbosos, es el negocio de ellos, y yo tampoco lo soy, pero es parte de mi vida que nunca ví. Entonces veo por vez número 1000 el accidente de Gilles, y me acuerdo del sábado en que escuché la noticia por radio tirado en mi cama, puf, pasado mañana se corre el Grand Prix en su homenaje, pero hace 25 años me parecía que no podía ser, me parecía más irreal que la muerte de mi abuelo en una clínica. El mundo sin John Lennon, ok, pero el mundo sin Gilles, a esa edad, era imposible de imaginar. Al lunes siguiente lo comentábamos con mi compañero de clase descendiente de Passadore -él ya era un corredor de kart- y no podíamos creerlo, habíamos visto en la tele el accidente y su replay, cómo el cuerpo de Gilles se daba contra el auto lento de Jochen Mass (que todavía vive) y volaba por encima, por encima de Mass, y se daba contra el alambrado, pero era sólo el cuerpo, Gilles ya no estaba, y Passadore diciendo que sólo tenía un hilito uniendo el cuello y la cabeza, claro qeu ahora viendo el video me doy cuenta de que era una exageración aunque en ese momento lo creíamos pero no podíamos creer que el Príncipe de la Destrucción, como le decía don Enzo, se hubiera destruído a sí mismo, y de qué piruetas íbamos a hablar entonces, de las de Keke Rosberg, o de Niki Lauda que había vuelto.

Niki Lauda, que estaba otra vez desde ese año (eighty-two) para ser campeón dos después, y que había vuelto de donde Gilles no pudo. Ese accidente también lo veo seguido en YouTube, Nürburgring 76. Me acuerdo del diagrama de la Billiken, explicando dónde estaba la mancha de aceite, cuántas vueltas había dado la Ferrari, contra qué guardrail se había pegado el austríaco, qué piloto había parado para ayudarlo (¡Arturo Merzario!). Uh, esos tiempos donde una revista para niños tenía como nota principal un accidente de Fórmula 1. Claro, ellos tenían a Reutemann; yo lo odiaba y después la política me dio la razón, aunque la frase del santafesino "ví algo que no me gustó" cuando las internas peronistas que terminaron en Kirchner presidente (Lauda, Reutemann, Kirchner: alles klar, kinder?) es una que todavía me resuena en la capocha y me da miedo con M.

Y ví el accidente de Peterson en Monza, ídolo de mi hermano y uno de los mejores pilotos de la historia: fue vicecampeón póstumo en el 78. Y ví también el del único campeon póstumo de la historia, otro austríaco: Jochen Rindt. Tambien murió en Monza, y unos meses antes de que yo naciera, pero no en la largada como Ronnie sino en la Parabólica, la segunda curva más difícil de la F1 después de Eau Rouge, donde se mató el gran Stefan Bellof, la esperanza de Alemania, corriendo en Sport Prototipos, por los mangos, igual que Gonchi en Laguna Seca. De ese accidente prefiero no hablar, hace demasiado poco y habla muy mal de Uruguay, pero si ví el de Bellof, también amo de Mónaco, y se me erizó la piel por ese campeón que no pudo durar y que hubiera achicado mucho la fama de Schumacher y que murió en esa curva tan parecida a la que hace Rivera abajo del edificio donde creció Mini-Me adonde cada vez que vamos de visita hablo de lo dificil que es pasar a fondo y donde un taxi le partió la pierna al hermano de Mini-Me, pero claro, no se puede cruzar Eau Rouge sin mirar porque ahí hay que ir al máximo aunque no se ve el final de la curva por el repecho y por eso hay que ser muy duro para no soltar el acelerador, como hacía Jaques, el hijo de Gilles, que nunca pudo pasarla como es debido pero siempre tuvo la suerte de contarlo.

Y viendo cosas terribles pero muy mías en YouTube me enteré de la muerte de Clay Regazzoni. Así, como sin darme cuenta. Había bebido bastante -no como hoy, que recién empiezo-, los amigos se habían ido, Mini-Me se había llamado a reposo maleducadamente y me entregué al vicio de ver pilotos morir, y entonces, de rebote, miro el accidente de Clay (que podría ser uno mis tíos tanos, y efectivamente era del Ticino, la parte suiza de Italia, de donde era la familia de una persona que tengo en alguna lista de spam que no puedo identificar y cuyos mails me rebotan porque ya no levanta más su mail dado que se mató en otra pista menos divertida) y ya es tarde, debe estar por amanecer, y me entero de que Clay Regazzoni, el tipo que s0brevivió a un choque frontal contra una pared de Long Beach en el 84 y quedó con las piernas paralizadas pese a lo cual siguió manejando e incluso compitiendo en categorías especiales, que ese héroe ex playboy calentón opacado por Niki Rat King Lauda, ése amigo de mi infancia, murió en un accidente de auto, pero no en una pista sino en una carretera italiana en diciembre del año pasado. Confirmo en Wikipedia, después encuentro el video del Telegiornale donde le hacen un lindo homenaje el mismo día de su muerte y me voy a dormir, triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiste.

Gianclaudio Regazzoni, 1939-2006
























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Melodías anti-telépatas enganchadas: ' Sycamore', de Bill Callahan, y ' Turnaround', de Devo en versión de Nirvana (qué banda grandiosa que pierde con los que le hace buenos covers Devo).

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jueves, abril 12

Kurt Vonnegut: 1922 - 2007







(En los informativos, la noticia es el cumpleaños 77 de la Mona Chita)

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miércoles, febrero 28

Nocilla, qué meriendilla

Que quede claro de entrada: Ignacio De Posadas me parece un integrante de la pandilla del Cuqui que debería tener prohibido actuar en política. Pero cuando ya hace un mes empezaron a criticarlo por racista a causa de haber usado la expresión merienda de negros tuve que salir a defenderlo. Por suerte, al final las organizaciones afro desistieron de emprender una acción legal contra él: hubera sido cosa de gente poco educada (sin importar su color de piel). Porque enjuiciar a alguien por usar una frase hecha anacrónica prueba que los demandantes solamente prestan atención a la superficie de las cosas.

Merienda de negros quiere decir relajo. Suena fuerte, es cierto. Pero en Uruguay usamos día a día una expresión de origen similar y sigificado equivalente de la que nadie se queja: quilombo. O tal vez la cosa sea peor. Porque los quilombos eran los lugares donde se reunían los primeros negros libertos. O sea, como insulto racista, es mucho más potente, porque alude despectivamente no a un picnic espontáneo, sino al intento de los esclavos por organizarse políticamente.

Pero claro, como al escuchar quilombo no se activa el detector de ofensas (aunque el sonido mb debería darles una pista), los policías semánticos todavía no han protestado. De todos modos, De Posadas sí tuvo su castigo, porque con la gaffe demostró que es un muy mal político, bah, que de hecho jamás fue un político que ganó votos, sino un funcionario de la mafia blanca con tan poco contacto con sus votantes que desconoce actualizaciones del lenguaje que tienen dos siglos.

Sin embargo, igual que los afros cortitos, todos nos quedamos en la superficie: De Posadas estaba hablando sobre las Asambleas Educativas. Preferimos entretenernos con el chiste involuntario de un pseudopatricio y no atender a su denuncia sobre uno de los temas más vergonzosos de este gobierno: su falta absoluta de políticas educativas, especialmente en Secundaria.

Las asambleas multitudinarias son el resultado de una maniobra maquiavélica que tiene como objetivo dejar todo como está. Se sabe, los desorganizados se anulan. Por eso Brovetto & cía acondicionaron par a los profes y afines -a ver De Posadas, repita conmigo- un quilombo. Prefierieron quedar bien con todos y no comprometerse con una reforma en serio: el fantasma de G Rama, malvado autoritario, todavía mete miedo a los políticos cagones.

Así, el tiempo sigue pasando mientras de las ruinas de los liceos se levantan zombies ignorantes e inadaptados, aunque, eso sí, con derecho a votar y a entrar en cualquier facultad (siempre que sea de la Universidad estatal). Tengo ganas de cerrar diciendo que vamos hacia una república quilombo, pero me parece que ahí sí estaría siendo despectivo con el espíritu quilombero original.

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miércoles, diciembre 27

Lecturas de fin

"Sin embargo, en 1988 Aira no era un escritor notorio todavía. Había pubicado sólo seis novelas (...) que habían recibido muy pocas reseñas destacadas en los diarios y revistas de la época".

Me impacta el sólo "seis novelas". Acá, con eso, cualquiera sería Victor Hugo. Hace tiempo que estoy molesto con el desfasaje gigantesco que hay entre los escritores argentinos y los orientales solteros. Si fuera 10 a 1, como en todo, estaría OK. Pero en realidad es 10 pro contra 1 amateur. Yo defiendo el amateurismo, pero si tiene otra cosa arriba para refregarle su independencia.

Devoro, feliz, la primera novela del porteño Sergio Di Nucci (Bolivia Construcciones). Lo que quieran, es un profesor de literatura, está llena de truquitos, está manijeada, pero es un LIBRO y está escrito por un ESCRITOR. De menos de cuarenta años, no de menos de cuarenta páginas. Ni escrito en estricta primerísima persona. Sho y sho y sho. La herencia maldita de Levrero. El taller del mal.


* * *

Slogan de Goebbels: "Un pueblo, un Estado, un líder".

Slogan de Telesur: "Un mismo continente, una misma sangre, una misma televisión".

O son muy ignorantes, o son muy peligrosos (probablemente las dos cosas). Pero, a puro ojo, la primera consigna me parece un poquito menos amenazante.


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Salió el Tratado de la imbecilidad del país, del divino Julio (Herrera y Reissig). Un mamotreto de generalizaciones, a veces extrañas, lógicamente inconsistentes y muy divertidas, sobre la manera de pensar montevideana de hace un siglo. Hay taras ahí descriptas que permanecen, pero lo que se perdió es la costumbre de generalizar fuera de los bares. De generalizar en serio, sobre lo único que importa, sobre las maneras de ser.

O de repente no. Por ahí está Disney War, de Sandino Núñez. Que es nuestro, carajo. Son partes parciales de la guerra entre la Mente Yankee y la Otra, en la también que entramos los rioplatenses. Un lindo regalo de Reyes, y de otros nobles paganos tambien.

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Feliz año a todos. Viva la república.

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sábado, noviembre 18

Ni Zelmar, ni Artigas, ni Cristo

Discusión con Mini-me: está bien que Bordaberry esté preso, pero es una lástima que sea por algo tan rebuscado. Para ella alcanza con que se muera encerrado, para mí no. Los asesinos de Michelini y Gutiérrez merecen ser castigados, pero el dictador hizo mucho más que eso. Es responsable todos los asesinatos y encierros perpetrados por los milicos, y hay un concepto que engloba todos sus crímenes. No me jodan con que ya fue juzgado por eso, porque ya vemos cómo nuestra justicia cambia a ritmo político. La muerte de Michelini como símbolo está bien, pero es poco. Qué necesidad de andar sublimando cuando se dispone de todos los recursos para hacer algo verdaderamente justo.

El mayor crimen fue contra la República, y engloba a todos los cometidos contra personas particulares.



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Veo a Pecho 'e Fierro en el programa de Omar. Un auténtico fenómeno, esta banda que mezcla metal y milonga. Hacen acordar a Iorio, claro, pero son de verdad: más allá del hecho repetido hasta el hartazgo de que su líder toca en los ómnibus y de que son de San José, se ve que son de la clase social que dicen representar. La correa del tipo está unida a la guitarra con cinta de embalaje. Los equipos son Peavey, el standard de hace 20 años, no el de ahora en que cualquier niño recibe un Marshall para Reyes.

Conocía la leyenda de Pecho ' Fierro, pero los ví por primera vez a principios de año, en un festival en Kiyú. Nosotros acabábamos de descargar nuestros viejos Fenders, y los tipos subían sus Peaveys diminutos, imposibilitados de usar los impresionantes stacks Marshall que había en el escenario. Cuando les llegó su turno los hicieron sonar al máximo, y lo que querían decir se entendió. Pecho 'e Fierro, nacionalistas, canarios, metaleros y pobres, lo que siempre los hará mejores, a pesar de todos sus defectos, que las bandas de nenas de clase alta que rompen equipos y después vuelven con mamá.

Pecho 'e Fierro cerró su aparición televisiva con 'A don José'. Una gran versión, y sin dudas más sincera que cualquier demostración de No te va gustar. Emocionante, épica y equivocada. Igual que la propuesta del presidente de juntar los feriados (los nacionales, claro, no los religiosos) el día del nacimiento de Artigas. (Para empezar, Artigas no era uruguayo, sino de las Provincias Unidas, algo más parecido a Argentina que a Uruguay; y en el centro de su proyecto federal estaba Entre Ríos, la provincia enemiga de los uruguayos de hoy).

¿Por qué la fecha del nacimiento de un hombre? ¿Por qué no la del Estado, algo colectivo? ¿Por qué el puto personalismo? ¿Será porque es parte del mismo fenómeno que llevó al presidente al lugar en que está hoy? ¿Será porque todos los seguidores de Jesús tienen impreso el culto a la personalidad?

Creo en ciertas ideas de Jesús, no en Cristo, una idea para justificar un negocio. Creo en ciertas ideas de Artigas, no en Artigas, un invento para justificar una división administrativa. Y Creo en la Justicia, pero no creo en Michelini.

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sábado, noviembre 11

Juventudes Papeleras

Está de moda: agarrar a un veterano, si es prestigioso mejor, y achacarle haber servido al ejército alemán, o directamente, haber sido un nazi. Arrancó con Ratzinger, pero después la mira se corrió a la izquierda. El caso más notorio fue el de Günter Grass -una mezcla de autobombo editorial y oportunismo carroñero-, pero ya va un par de semanas que están jorobando al vejete Habermas.

Parece que a los 14 años había sido líder de la Juventudes Hitlerianas, que eran la división infantil del Partido Nacionalsocialista. Si es bastante disparatado intentar embarrar a alguien por algo que hizo en su adolescencia (y acá, en Uruguay, es hasta ilegal), también fueron muy graciosos los argumentos con lo que salieron a defender al viejo Jürgen: que no era líder, sino una especie de encargado administrativo, y por eso le firmaba los carnecitos a los compañeros; que nunca podía haber sido líder, porque aunque rubiecito y alto, Habermas siempre fue mellado.

Es todo muy estúpido. La única pregunta importante es esta: ¿cómo hacer, a los 9, a los 12, a los 17 años, para no ser miembro de las Hitlerjugend?

Y no hablo sólo de la presión social -si tus padres no se habían ido del país tenías que seguir la corriente o morir- sino de la psicológica, la que obliga a todo niño a querer lo que sus compañeritos. ¿Cómo no desear ser un super boy-scout, tener amigos, campamentear* lejos de casa y encima ser un minihéroe por eso? ¿Cómo escapar de una formación que te prepara para la gloria máxima y te da la oportunidad de empezar el camino a los 8 años?

Todos los que hoy son viejos eran niños nazis. No hay misterios.

Ahora, supongamos que, si todo va bien, la ecología deja de ser un reclamo de minorías y se acepta como un enfoque serio de la política; pongamos que los hijos de puta siguen gobernando, pero se la empieza a ver como una rama de la economía (que lo es: economía ambiental). Digamos que en 30 años hay un consenso mundial en torno al tema, y que cualquier actividad contaminante pasa a ser un delito político, de manera similar a lo que pasó con la esclavitud.

En ese caso, el Uruguay actual pasaría a ser una nación de criminales irracionales. Gualeguaychú podría ser un mojón heroico en la batalla por el bien, y Batlle-Tabaré los líderes oscuros finalmente derrotados.

Los que seamos veteranos en esa época deberemos defendernos por haber atacado al planeta, a la Madre Naturaleza, a la Razón. Tendríamos excusas, claro, desde las económicas hasta las personales ("yo estaba en contra, pero como todo el mundo estaba a favor..."). A la mayoría las conocemos: son los argumentos de los últimos gobiernos.

Es cierto, ahora hay libertad de prensa y uno puede manifestar en contra de las papeleras, etcétera. Pero yo ví en febrero cómo cagaban a piñas a un hombre-sandwich medio crazy por manifestar a favor de Cuba y en contra de las papeleras por la feria de Tristán Narvaja. Y no hice nada. Y están construyendo las plantas, y no hago nada. (Y, entre nosotros, no es que me parezca que tenga que hace mucho, tampoco).

Para la ley, para la correción política del futuro, seré un criminal o no; depende de por dónde agarre la opinión pública mundial. Ahora, sé que puedo llegar a serlo, y comprendo bien los pasos que pueden llevar a que una idea inaceptable se vuelva la esencia del proyecto nacional. Igual que en los años 30.

Así que no jodamos a los viejitos alemanes. Puede que seamos como ellos.


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*'Mein Kampf' viene de ahi. Ya lo dijo Benny Hill.

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viernes, octubre 13

La toma del Partido

Porque alli de donde las cosas surgen es adonde vuelven para ser juzgadas.
(Anaximandro)


Más allá de la seriedad de las encuestas apuradas, el enfrentamiento televisivo de la semana pasada entre los juniors más famosos de la política nacional tuvo como consecuencia el reforzamiento de la posición de Pedro Bordaberry dentro del Partido Colorado. Y no sólo dentro del partido, sino de la derecha entera.

El objetivo explícito de Bordaberry Jr era desenmascarar a Michelini; en realidad, lo que buscaba era sacarse su propia careta con la mayor audiencia posible. Es la refundación de una carrera política: adiós Pedro a secas, hola Bordaberry al fin.

Fue una movida inteligente. El Partido Colorado, responsable no sólo de dictaduras reaccionarias, sino también de los gobiernos más progresistas de la historia de Uruguay (incluyendo a este), está condenado a restringirse a su ala derecha. Esa fracción precisaba un líder; ya lo encontró.

Suelo errar en mis predicciones concretas, pero no en las de largo plazo. En el caso de este junior, sin embargo, le emboqué. El sólo hecho de salir a hacer política con ese apellido implica un coraje y una voluntad de poder únicas. Quiero decir, una persona decente, con ese linaje, debe o suplicar por que se juzgue a su padre o emigrar. Los otros Bordaberry Junior no han hecho nada de eso, pero al menos se han mantenido lejos de la politica. Pedro no, Pedro es distinto: ésa fue su consigna, y no hace tanto.

Pronto se va a olvidar, pero había una sombra alrededor de Borda Jr. Él, tiempo atrás, se nos mostraba muy distinto a su padre. Era un joven imaginativo, un gran admistrador, un político moderno. Alguien que lograba una complicidad muy grande con parte del electorado, que decía admirarlo por su gran gestión al frente del ministerio de Turismo, pero que en el fondo simpatizaba con su apellido, y, claro, con otra parte de la opinión pública que, de lejos, se tragaba la operación gran tecnócrata. Había un juego de admisiones a medias, tanto de parte de Pedro como de sus seguidores: soy esto, pero también soy aquello; te queremos por esto, pero nos recordás aquello...

Él mismo no hablaba de ciertos temas, ay, "dorosos", y llegó al colmo de negar el apellido paterno en la campaña municipal de mayo de 2005. Por supuesto, no llegó a intendente, pero Pedro a secas duplicó la cantidad de votos del Partido Colorado respecto a la elección general ocurrida seis mese atrás. No se precisaba mucho, claro, pero ahí junior descubrió su nicho, o más bien, la derecha lo reconocio finalmente a él, alguien mucho más presentable que el canario mal hablado y medio zurdito al que tuvieron que votar en el ballotage.

Lo digo ahora: si Bordaberry sirve para hacer desaparecer del mapa a Larrañaga -y predigo que lo hará-, entonces habrá hecho una cosa buena en su vida. Y, lamentablemente, jugar a la derecha es lo único que puede hacer el Partido Colorado para sobrevivir. El objetivo inmediato, ya lo aprendieron, es ganar el preballotage, o sea, aglutinar en la primera vuelta la mayor cantidad de votos posibles, para que no pase lo de noviembre de 2004, cuando los votantes percibieron que los blancos eran los únicos que tenían chance de ganarle a Vázquez y directamente lo votaron en la primera vuelta, dejando sin senadores y diputados al Partido Colorado.

De que ahora Bordaberry -gracias a esa otra operación confusa de "retirarse de la política" para al mismo tiempo irrumpir en ella con toda violencia reclamando su apellido- es el número uno de la derecha, no hay ninguna duda. Una prueba: la actitud de Abdala, aspirante a la sucesión del liderazgo en el partido por la via burocrática, o sea, buscando ser el numero 2 de Sanguinetti hasta que Julio se jubile... pero el jefe no se va nunca. Consultado sobre qué le parecía la ovación que los convencionales le habían dedicado a Bordaberry Jr luego de aparición televisiva, Abdalita dijo que sólo habían sido unos aplausos de tres o cuatro simpatizantes. Negar un triunfo del rival es admitir la mayor de las derrotas.

No es la primera vez que el Partido Colorado es tomado por su ala derecha; pero justamente eso me hace pensar en lo singular y en lo benigno que ha sido para el país el caso contrario, el de la cooptacion del partido por sus dirigentes más progresistas. Y en la fuerza que tuvo esa fracción del partido: el impulso de José Batlle fue tan poderoso que su peso en la interna del partido no sólo se mantuvo durante medio siglo -hasta el gobierno de su sobrino Luis-, sino que logró que la impresión de progresismo siguiera siendo percibida aún 80 años después, cuando el partido ya se había despojado de cualquier política socialista.

Ese olvido de lo que fue el partido Colorado es triste, y es peligroso. No sólo porque lo que pasaba en el partido Colorado, o sea, en el partido del poder, ayuda a comprender lo que pasa hoy en el Frente Amplio, donde el combate interno es más importante que el extrapartidario, sino porque conduce a una visión del país pobrísima e inexacta. Por ejemplo, hace que alguien como Marina Arismendi descubra la pólvora día a día y nadie salga a pararle el carro. Que recree de manera torpe y debilitada políticas aplicadas a principios y a mediados del siglo XX pero que hable de una refundación del país "luego de 170 años de gobiernos conservadores".

El país no tuvo sólo gobiernos conservadores, y el progresismo no nació con el Frente Amplio, ni con los partidos clásicos que lo fundaron. Una historia seria del progresismo debe incluir, por supuesto, al batllismo, pero no sólo a él, sino tambien a las corrientes progresistas anteriores y posteriores de los partidos Colorado y (bueh) Nacional.

Paradójicamente, el propio surgimiento del Frente Amplio es uno de los factores que contribuye a debilitar las fracciones progresistas de los partidos tradicionales. No sólo porque el FA acoge en su inicio a lo mejor del progresismo de los partidos tradicionales (por hablar de famosos: Zelmar Michelini era de la 15 de Luis Batlle, Hector Gutiérrez era blanco independiente*), sino porque la irrupción del FA inaugura en el país la identificación de los partidos con porciones específicas del espectro ideológico.

Porque la existencia de un partido de izquierda define a su vez a los demás como de derecha o centro. Por eso, los tipos más inteligentes, como Sanguinetti o Lacalle, siempre eluden las definiciones clásicas y tratan de establecer ejes alternativos, como populismo versus responsabilidad, o hacedores versus negadores, o pragmáticos versus idelógicos (y por eso ahora también se emplean esas mismas dicotomías en la interna del partido de gobierno). Es un proceso imparable: si un nuevo partido ideológicament marcado logra credibilidad electoral, condenará a los viejos a hacer movimientos de equilibrio.

¿Y adónde, sobre todo después del gobierno de Jorge Batlle, que liquidó las trazas de liberalismo que le quedaban al grupo, puede girar el Partido Colorado? Ahora parece que no tuviera importancia, pero tanto Jorge Batlle como Sanguinetti provienen del ala liberal del Partido, de la lista 15 de Luis Batlle. Los Iglesias, los García Pintos tuvieron que ir en listas encabezadas por ellos por falta de un liderazgo. Pero ahora que el juego de partido golpista/ partido democrático no corre más, y en vista de que el Partido Colorado jamás hará una autocrítica sobre su actuación en la(s) dictadura(s), ahora que no habla de Terra pero tampoco de Brum, ahora que no sólo festeja a Bordaberry Jr sino guarda silencio sobre Bordaberry Sr, contra quien ni siguiera utiliza el recurso de mencionar su origen extrapartidario (ruralista, católico, o sea, blanco), bien, ahora es, obviamente, el tiempo de la derecha.

Y es el tiempo de reorganización de la derecha en gran parte del continente; es lo que pasa cuando gobierna algo parecido a la izquierda. Está ocurriendo claremente en Argentina, donde, futurólogos amigos, todo pasa antes que acá. Estaría bueno, entonces, en estos momentos donde todavía el conflicto es de baja intensidad, abstraerse un poco de orgullos y odios particulares y mirar la historia del partido Colorado como la historia del partido del poder, rol que la dirigencia del FA está dispuesta a reclamar para sí.

Mirar la historia del Partido Colorado puede servir para entender la del gobierno actual, además de para conocer a qué nombre y a qué apellido tendrá que enfrentarse el delfín presidencial en 2009 y 2015. Hablando de posibles delfines, conviene recordar ahora que el último presidente que promovió una reforma electoral para perpetuarse en el poder fue el colorado Pacheco Areco. Y que el padre de Bodaberry fue presidente gracias al fracaso de esa maniobra.






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* Aclara bien un anónimo editor suspensivo que HGR nunca perteneció al FA. (Ver comments).

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sábado, setiembre 30

Ese alemán que te vuelve loco

Hace unos día ví en el cordon umbilical, perdón, en el cable de mi mamá, una película espantosa (Como si fuera la primera vez, o 50 First Dates) sobre un hombre que se enamora de una muchacha que resetea su memoria cada 24 horas y regresa a los conocimietos que tenía hasta el día del accidente que le causó la enfermedad. El hombre debe conquistarla cada día, y lo logra, pero no puede amanecer con ella y cosas así, teniendo que crear una "memoria externa" (básicamente, videos) para la mujer. La película termina cuando la relación puede progresar, se casan, hijos, perro, bueno, no perro pero sí barco, etcétera. Es ese tipo de bazofia que quiere ser dramático y cómico y moralizante (pero hay morsas que hablan), un híbrido que tiene mucho que ver con el idiota de Adam Sandler.

Pero la peli me hizo pensar en Memento, una de las pocas contribuciones del cine a la narratología y a la mitología universal. Ahí es el protagonista el que tiene una memoria muy corta, y es él mismo el que trata de estructurar sus recuerdos, en base a inscripciones en su propio cuerpo y notitas sueltas que apuntan hacia una misión, esa sí el verdadero aglutinador de su identidad. Como si fuera poco, la película está contada "de atrás para adelante" obligándolo a uno a pensar un poquito. Memento, aparte de ser buenísima, toca algo profundo: sabemos que le puede pasar a cualquiera.

Mi alzheimérico favorito fue (murió, me enteré) un norteamericano bonachón; pongamos que se llamaba Bradley. Cada 10 minutos me preguntaba mi nombre y me hacía el mismo chiste ("tus padres querían que fueras un tipo raro, eh"). No reconocía a sus hijos y sólo lo tranquilizaba la cercanía de su esposa. Todos estaban podridos de escuchar sus historias, porque el tipo tenía no sólo incapacidad de acumular memoria por más de 10 minutos, sino también un banco de recuerdos muy limitado.

Pero qué recuerdos. Bradley había estado ocupando Austria y Baviera como soldado. Alcanzaba con tirarle alguna palabra clave y soltaba la historia. Mis frases favoritas: "I didn't shot no one and I didn't get shot"; "The germans had this fantastic highways, they called it autobahns. Even after the bombings you could see they were so great". En realidad, un día lo grabé, porque me fascinaba no sólo que utilizara casi siempre las mismas palabras, sino lo que decía en sí. Californiano, de chico Bradley había domado caballos, y mencionaba siempre un trayecto que hacía guiando a la manada desde un rancho a un pueblo, donde vio por primera vez a su mujer. Todavía tenía un amigo medio cowboy que yo llegué a conocer, un viejo flaco apodado justamente Slim, que usaba una hebilla casi tan pesada como él mismo. Lo único que hacía que Alzheimermann conectara con lo que sucedía era el reloj: se sabía la hora de las comidas, y a las 5 iba a darle alimento a unas gallinas casi salvajes que la familia tenía sueltas en un baldío sólo para que el veterano tuviera algo que hacer.

Es curioso: casi diez años después de haber conocido a ese hombre, mi único vínculo con él es su recuerdo. No veo ni hablo con nadie con los que compartí esa experiencia. ¿La recordaré cuando llegue el alemán? Sería bárbaro, tener cinco historias y que una sea el recuerdo del recuerdo de otro. O un libro, que es lo mismo.

Volviendo a la Tierra: la semana pasada fue el Día del Enfermo de Alzheimer. Ese mismo día me tomé un taxi. El chofer, se notaba, era buen tipo, y hablador. Pero estaba condenado a charlar de las mismas cosas con todo el mundo. A veces pasa, con algún taxista, que se dé una conversación interesante en los pocos minutos de trayecto. Con éste no: el tiempo, el tránsito. Parecía que para él fueran temas importantes, pero no le dio el trayecto para desarrollarlos. Su único intento de alcanzarme ("¿Estudiás, pibe?") rebotó por complejo. Y así será con todos sus pasajeros: diez, quince minutos de clima y tráfico, y vuelta a empezar. Como la mujer de 50 First Dates, pero al revés: a él se le resetea el universo.

Sentí lástima por el tipo, pero ensguida pensé en mí: ¿tengo algún testigo permanente de mi vida? ¿Con quién se puede retomar cualquier tema que se nos ocurra sin tener que repasar la conversación anterior? ¿Sobre cualquier tema? Siempre hay cercanos, pero son cercanos intermitentes; o también hay cercanos, pero son cercanos recientes. El único testigo total es uno mismo. Así que sea taxista o Bradley, bienvenido Herr Alzheimer: no habrá mucha diferencia. Mientras tanto, bebamos para recordar.

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viernes, agosto 25

Adonde no llega la política

Este año explotó el revisionismo sobre la Fiesta de la Nostalgia. No sólo desde lugares previsibles, sino también desde la prensa de derecha (como el programa de Sotelo o la contratapa de El Observador) se enfatiza el hecho de que los 70 eran aquí dictadura. Tendrá que ver con la inevitabilidad de cierta reflexión sobre un fenómeno que se acrecienta -me imagino que también la fiesta de anoche superó a la del año anterior-, con el touch politizador al que obliga el gobierno o con cierta lentitud del pensamiento oriental, y está bien: había que decirlo en algún momento. Pero pensar exclusivamente así me parece choto.

Todo es política: es verdad. Pero también es verdad que no todo es política. Se puede intentar una creencia en paralelo a lo budista, o llegar a un acuerdo muy occidental (digamos: el 95% es política); yo creo que depende de dónde esté parado uno. Lo normal, sobre todo si alguien quiere hablar con otros, es pararse afuera, o sea, en el lugar de la política; pero hay lugares a los que la política, por definición, no puede llegar. Podrá cercarnos, y nuestro escape podrá ser explicado políticamente por esa maniobra de pinza, pero hay un momento íntimo del que la política -lo público- no puede dar cuenta. Una fantasía, un suicidio.

Los hits de los 70.
Hay muchos 70; para mí hay dos, y el resto hay que aclararlos. Mis 70 son los primeros años de escuela. Son muy fáciles de asociar a lo dictatorial, primero porque efectivamente había dictadura; pero también porque todo ir a la escuela significa empezar a aprender a someterse a reglas adultas; porque tenía que usar un uniforme de minioficinista; y porque la luz con que me llegan me recuerda que es una agonía, la del sol, la que marca el inicio de las clases.

Mis otros 70 son la música que escuchaba con delay en los 80. O sea, tengo recuerdos vagos de Travolta, pero para mí la música de esa época es la de la revolución -a la que sigo fiel- del punk. Música de los 70 es la de N.York y Londres desde mediados de la década.

La música de los 70, sin embargo, para la mayoria de los compatriotas es lo que también se llama old hits. Sabemos lo que son los old hits: temas de amor pero no complicados, tempos bajos sin llegar a lo incómodo, arreglos sofisticados que evitan la exageración, un sonido impecable con las voces al frente. Tranquilidad, música pura que no llama la atención sobre nada fuera de sí misma.

¿Es de derecha? Sí, por supuesto. Y también no. Esa música es música de escape interno. Sí, sí, el escape es funcional al poder, etcétera; pero el escape en sí mismo, es también resistencia. Es -para los que no pueden zafar de lo político- un voto en blanco, un voto en blanco sistemático, empecinado, rabioso, autista, constante.

Es fácil investigar a, digamos, el de Zum Zum y descubrir que tenía obvias vinculaciones con los dictadores, y aún si resulta absuelto en alguna clase de juicio, siempre se podrá sostener que su accionar estaba de todos modos en una sintonía maravillosa con lo que los dictadores querían. Todo muy bien. Pero dónde está la música, dónde está la gente, esas pasivas ovejitas que consumían esa música y tres años después ya la estaban recordando. La nostalgia es un moviento de escape. Si es colectivo, debe ser tenido en cuenta muy en serio.


Los lindos tenemos la música
Los old hits son música norteamericana de principios de los 70. Como los autos norteamericanos de los 70, marcan el pico de cierta tecnología, y de la visión que acompañaba a esa tecnología. Qué mató a la elegancia en la industria automovilistica: la crisis del petróleo. Qué mató a la música de los 70 en su fuero íntimo, que es técnico: el advenimiento de lo digital.

Si a algo son realmente funcionales los old hits, es a la nostalgia. Son la expresión de la acumulación de un saber -el grabar analógico, el depuramiento de los experimentos de los 60, la progresiva aceptación del hedonismo- que terminó abruptamente. Están fijados en la época que los produjo, la de los superequipos de audio y los autos enormes que siguen siendo insuperables en su belleza.

Yo creo, como un niño, que las cosas también tienen derecho a no ser políticas. Creo en un universo donde todo está suspendido, en el descanso, en la aventura pura. A la vez, soy de los que piensa que quien no opina, es de derecha. Creo en la alianza D'Angelo-Sanguinetti, pero a la vez no renuncio a disfrutar de las mil voces. Me gusta cómo suenan los old hits.

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miércoles, agosto 9

Yo voté a Gargano

El tipo que salió presidente con mi voto dice que lo ideológico no tiene que ver con lo comercial; que los principios no tienen que ver con los pactos; que el tren pasa una sola vez y hay que subirse. Yo puedo creer, porque tiene cara de estúpido aunque tenga chapa de especialista, que no sepa que eso es todo lo contrario de una definición de izquierda. También puedo creer que, como paracaidista político, no haya participado de muchas reuniones partidarias, o sea, que no tuvo formación política convencional. Pero no me entra en la cabeza que decir tamaños disparates no le haga cortocircuito por ningún lado. De algún rumor, de alguna conversación, de algun folleto, de algún lado tiene que sonarle que lo económico es político. Y que eso en el fondo es lo que decía Marx. Y que el partido al que pertenece nominalmente se autodefine como marxista.

Por el otro lado, el viejo Polo. Un bochorno como diplomático. Pero por suerte está ahí. Lo van a despedir, seguro, pero no importa. Pensar que lo voté calculando que desde la izquierda y la derecha del FA le iban a romper las pelotas al presidente y que un PS fuerte iba a ayudar al gobierno. Ahora ese PS monopoliza las pocas gotitas de dignidad del Ejecutivo, y es casi oposición interna. Será un engaño para seguir teniendo a la gilada adentro, como la falsa oposición Mujica-Astori, pero igual: qué suerte que está Gargano, en un ministerio o desde la tele nomás, a pesar de todo lo que digan de él -y que debe ser cierto-, a pesar de haber permitido que se enquistara el maldito masón-católico, a pesar de las papeleras, a pesar de su edad. Qué bueno que alguien le diga al puto Tab que no todos los trenes llevan a buen destino.

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lunes, julio 24

Discriminación eliminativa

Hace poco, un petit comité me sugirió que no aclarara -en uno de mis informes al planeta Ork- a qué comunidad hacía referencia al reproducir un chiste de avaros. Siguiendo el consejo, me limité a anunciar que iba a citar una pasaje humorístico y punto. En el comité mi posición estaba en minoría, pero la sigo sosteniendo: si uno dice, por ejemplo, 'cuento de españoles', está insultando a los gallegos de una forma más profunda, porque compromete al interlocutor en el reparo de la omisión. O sea, algo suena raro, o algo falta, y el que lo escucha tiene que ponerse a pensar, nada menos, para encontrarle sentido.

Esto viene al caso porque me he brotado luego de ver la nueva campaña, tan festejada, de Ricardito. Ésa en la que simulan un informe sobre la República Oriental del Ricardito, o algo así. Todo bien con eso, ya está visto, pero pasa. El problema es el jingle del postrecito, que como todo nacido antes de 1980 recuerda, decía así:

Chocolate por fuera,
merengue de corazón:
Ricardito
es el negrito
que a los chicos gusta más.

¿Qué hicieron los publicistas de los dosmiles? Lo amputaron de la manera mas arrítmica posible en nombre de la corrección política. Los versos se cortan en 'Ricardito', la música para semiabruptamente, el niño que no conocía la versión original se marea un poco, y al adulto le empieza a saltar ES EL NEGRITO, NEGRITO, NEGRITO como un resorte. Total, un efecto levemente nocivo para los pequeñines -aunque tal vez, como toda disonancia, los prepare para su existencia futura- y la obligación para el adulto de pensar en los aspectos más estúpidos del racismo, como el antiracismo superficial y la política de ocultar las diferencias en nombre de nada.

Pero, lo sabéis amables lectores, Motoraway no es un blog de sólo quejas. Vaya aquí esta hermosa estampa de la empresa con mejor imagen corporativa del país. El logo más lindo del continente, y dicho por expertos, eh, por expertos que, como el germano impuro Sigmur (un portento genético), exhiben orgullosos por el mundo discretas dosis de fenotipo afro.

Déjenme soñar que nunca llegará el día en que un imbécil decida cambiar este diseño por considerarlo ofensivo para alguien.

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jueves, julio 20

Salve deporte, eres el opio. Volvió Schumi. El arte apesta. No me regalen más whisky.

Pasa algo feo, nos pasa cerca (y pasó) y sobrevivimos, pero a costa de mutar, de volvernos un poco eso que quiso matarnos. Ése es el corolario Goodchild al aforismo de Nietzsche. Pero así como lo que no nos mata nos hace extraños, lo que no nos amenaza nos hace familiares.

De los cientos, de los millones de fantasías que inventamos para autoengañarnos acerca de que todo no es caos -los relojes, los anillos- sólo una nos salva. Bueno, tal vez dos. Una es la rutina. La buena rutina.

Porque ya se sabe: las semanas no tienen sentido. Siete, qué numero desparejo. Los años no existen. 365, por favor. Sólo la rutina existe. La rutina sostiene a esa crazy little idea llamada tiempo. Un pacto largo entre hombres, igual que hablar.

La rutina ayuda a soportar lo terrible. Pero claro, el trabajo embrutece. El deporte, en cambio, es rutina, pero no pide nada. La buena rutina. Es la confirmación paciente de que ahí están las semanas -¡hasta el próximo domingo!- y pide poco. Un poco de atención. Nada de reflexión, como los libros, los cuadros, las canciones.

Aparte, el arte no es rutina. Aparto el harto. Sólo la rutina cura. La rutina es olvido de lo terrible, el arte es el recuerdo.

Cada campeonato es el retorno de lo mismo un poco distinto. Los jugadores pasan mientras los equipos quedan. Hay héroes, pero también hay historia. Envejecemos y la tribu permanece.

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Me acuerdo de un fin de semana terrible, hace años, con hipotermia psicofísica, mirando jugar a Agazzi y pensando 'ojalá me gustara el tenis'.

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Volvió Schumi. Schumi va a morir. Schumi es un asesino (de jóvenes promesas). Schumi es Ferrari. Ferrari es inmortal. La velocidad es eterna.

Sólo hay que llegar al domingo.

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martes, julio 18

"That which does not kill us...

...makes us stranger".

(Trevor Goodchild)

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sábado, julio 8

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lunes, junio 26

Meditruch

Grille es un payaso y algunas cosas más, pero está claro que es un payaso. Tengo que reconocer que no deja de superarse. Su último aviso me descolocó. Dice algo así:

"Anoche ví el escrache de Zona Urbana al juez Eguren. Es el triunfo del periodismo basura. Lea Caras y blah blah..."

¿Qué pasa, está triste porque otro le arrebató la corona? ¿Qué quiere decir cuando el director de un pasquín de octava califica a un emprendimiento ajeno de "basura", es un elogio o un lastre mutuo? Por dió, es Caras y Caretas, la revista-engaño, la única que superó a Muy Interesante en el índice de desajuste entre tapa y contenido.

* * *

Y claro, enseguida enganché con el aviso de Últimas Noticias que no es sino una amplificación del gargajo cenital del choto Grille. Hablo del reclame del ascensor que visita los siete niveles del infierno. Acá la incoherencia es institucional: el diario festeja veincinco años en los que ha cometido casi todos los "pecados" que adjudica al resto de la prensa: fue y/o es inexacto, tendencioso, merecenario, y, sobre todo, sensacionalista. La propaganda, que parece que ha sido premiada por sus aspectos técnicos, es un boomerang, a menos que esté dirigida a personas en proceso de alfabetización (o de alzheimerización). Por eso es mala, pero no por eso es perversa.

Es una propaganda maligna porque pone el centro en los periodistas y no en los medios para los que trabajan. (Y es claro que los centros van en los medios). Veamos: los que van al "infierno" del reclame son los periodistas, que son orgullosos, inexactos, blah blah. Luego, cuando se da a entender que no todos los periodistas son malos, aparece el logo del diario. Entonces hay malos periodistas, pero hay medios buenos. ¿Por qué es así? Se me ocurren muchas cosas, pero no tengo ganas de ir por ahí.

Voy con Marx: lo de arriba determina a lo de abajo. La orientación de un medio es previa a la elección de sus periodistas. La selección de personal podrá tener sus errores, pero a la larga todo se ajusta. ¿Alguien conoce algún caso en contrario, por ejemplo, alguno en el que un gran periodista haya salvado a algún medio de alguno de los "pecados" de UN? Not me.

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martes, junio 20

Postitruch

Dos reclames.

1. Qué mierda el aviso del Negro Rada a favor del lavado de dientes. El plagio/ inspiración/ cita a "Ta na hora de molhar o biscoito" vaya y pase, pero la parte en que dice "Y con los dulces, ÑAM ÑAM ÑAM", para un compás después agregar un "No" bajito me parece ultraconfusa y al pedo. MªAuxiliadora le agradeció por no cobrar, y hubiera sido un chorro si aceptara plata. Igual la buena onda se la van a devolver.

2. Medirap. Si me habré dedicado, y todavía lo hacemos de vez en cuando, a crear palabras de ese estilo con nombreros fraternos. Para los que todavía no se hayan animado a aceptarlo (y léase esto con la dinámica de Pepe Mujica, o sea, primera parte pre-tsunami, explosión histérica al final) la palabra Medirap ¡es el nombre de una emergencia médica! Medi-rap = médicos rápidos. Desgraciadamente, no tiene un jingle rapeado (somos como dotores/ calmamos tus dolores/ a quién vas a llamar/ al master Medirap). Prefiero desangrarme, doc.

La pasión por este tipo de nombres se me encendió en la Biblioteca Nacional, haciendo una investigación sobre estrenos de teatro del año 1967. Cosas que uno hace cuando entra a la Facultad. Lo ví en un ejemplar de El País: Mundirop. Me invadió una felicidad inmediata. Desfilaron ante mí todos los seres queridos a los que iba a contarles el hallazgo.

Hace poco en Buenos Aires vimos un local que se llamaba Tuttioffice o algo así, y estuvimos rato largo agotando las posibilidades de ese nuevo universo. Ahora, la cima insuperable del género la encontramos en un pasillo del edificio en que vive la muchacha que se hacía llamar Ghetta. Bajo la forma de un aviso de un delivery de comidas estaba la clave de toda búsqueda. El nombre secreto de Jehová. La respuesta al sinsentido de la vida. Nutrimorfi.

Nutrimorfi for my soul.





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