sábado, abril 19

Respirá profundo

El humo no se va. Hoy sábado parece que toda la cuadra estuviera quemando leña, pero no hay una pizca de olorcito a asado. De repente es mismo así; ahora cuando vaya a la feria veremos. Pero calculo que es lo mismo que pasó toda la semana: viene de los incendios en Entre Ríos.

Me fascina. No el aroma, claro, sino que sea argentino. De otro país. Creo que es lo que le pasaba a todo el mundo al principio: "cómo va a llegar hasta acá si estamos como a... doscientos quilómetros". En el fondo, le estaban pidiendo al viento que respetara la soberanía aérea del terruño. Y eso es justamente lo que me encanta a mí: cómo un fenómeno de lo más natural lo natural-natural ya no existe puede tirar abajo siglos de ideología. Las provincias, lo dice el aire, están unidas.

Mi alegría no es sólo por lo que significa para la causa de Gualeguaychú. Aunque cuesta encontrar un ejemplo más perfecto de sus argumentos: "allá les vá una semana de olor indeseado e inescapable, made in Entre Ríos. Por unos días, nomás. Ahora piensen cómo será olfatear huevos podridos toda la vida, cada vez que cambia el viento". La cabecita vuela: me imagino la selección política-económica pidiendo perdón, lagrimeando, admitiendo que era o la fábrica o el boicot internacional, echándole al a culpa a JB y sus secuaces, citando "clemencia para los vencidos". De alguna manera, creo que eso ya está pasando, no en los gobernantes sino en la hinchada súbita y unánime de las papeleras que consiguieron hace tres años.

Pero decía que no es eso lo que me alegra. Lo que me hace sentir como un niño es simplemente que el viento quemado venga de otro país. Parece que estuviéramos más cerca de otro país. Y estamos, pero siempre quieren hacérnoslo olvidar. En cualquier parte de Uruguay estamos bien cerca de dos países. Como los israelíes, o los palestinos. Hablando de las tribus del desierto, hace poco traducía un fragmentito de un historiador judío donde concluía que los países chicos tienen que entender que sus vecinos nunca tolerarán una política exterior agresiva, a la que los países grandes sí tienen acceso más frecuente. Me dieron ganas de hacer un asterisco para hablar de las papeleras, pero no venía al caso, ni quiero seguir hablando de ellas ahora.

Porque con este humo me pasa lo mismo que cuando escuchaba que aumentaban los suicidios en Alemania cuando llegaba el viento ionizado de Siberia. O que en Polonia nacieron más malformados en los meses que siguieron a Chernobyl. O que si me dijeran que está pasando lo mismo acá por culpa de la central nuclear de Rio Grande do Sul. Catástrofes que unen, podría decirse.

Ésta es una minicatástrofe, claro. Un poquito de humo que ni siquiera jode a los asmáticos (a este, por lo menos). Ya vendrá otro viento que se llevará el aroma y la niebla. Si viene con lluvia, también se va a liquidar el tema de la falta de agua en las represas. Si no llueve, seguiremos hablando de restricciones y crisis energética un par de semanas más, hasta que llueva, para volver al mismo rollo, arrancando de cero, dentro de un año.

Pero no nos olvidemos de estos días. De este olorcito fraterno. A mí, un olor insual me queda en la memoria para siempre. Normalmente, cuando vuelvo a sentirlo lo asocio a cosas buenas que me pasaron la primera vez. Los pinos, por ejemplo, son las primeras vacaciones. Hay un shampoo que me recuerda mi liberación de un trabajo insoportable y a un grupo de estudiantes extrajeros. Esta fogata argentina capaz que me hace acordar a la biblioteca nueva y a planes excitantes. ¿Qué te pasó la semana del humo que venía de Argentina? No lo dejes pasar. By the way, estamos teniendo otoño por primera vez en años.

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martes, diciembre 25

Solsticio de verano

Gracias por habernos dado una primavera razonable. La menos lluviosa en años y también la más fresca. No me gusta mucho el calor, que además no me deja trabajar bien. El viento es agradable y el aire tiene algo de droga optimista (fuera de la zona de carga de bovinos, conocida como Centro y Ciudad Vieja). Ah, la primavera de este año casi desplaza al otoño como temporada favorita. Justo cuando decían que ya no habría estaciones intermedias. Caminé cuadras y cuadras sin que se me empañaran los lentes o se me empapara el cuerpo. Los primeros vinos blancos, los tomates a 10 pesos, los niños emocionados por la llegada del día más largo del año. Todo gira alrededor del Sol.

Gracias también por el último espectáculo de la primavera. Lo estábamos precisando: dos malvivientes fuera de circulación en una semana. Dos advertencias a la mafia. A los antirrepublicanos, retroactiva. A los ladrones, preventiva. Podemos irnos de vacaciones tranquilos, siempre que nos cuidemos de no exponernos a Tu presencia de 11.00 a 16.00. Digo, hablando de estar a la sombra.

Has dado una vuelta, un nuevo ciclo ha comenzado. Feliz año.

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viernes, diciembre 14

The great politological swindle

Siempre desconfié de los politólogos. En el mejor de los casos son historiadores con una materia muy limitada, y en el peor adivinos desesperados; normalmente son las dos. Admito que hay un poco de “eso podría hacerlo yo”, porque claro, yo también tengo sentido común y un poco de memoria. Acá, en recuerdo a aquellos que veían una pintura abstracta y decían “yo también puedo pintar así” tendría que hablar de que es distinto compararse con una especie de técnico que compararse con un artista, y luego tendría que citar la fracesita mentirosa de Picasso donde explica que le llevó años pintar como un niño. Pero me iría de tema: no quiero repasar qué es lo que aprende un politólogo en sus cursos. Lo que quiero decir es que siempre me parecieron estafadores, y que ahora he tenido una especie de confirmación retroactiva de mi parecer.

Todo esto viene a cuento de la (pre) candidatura de varios politólogos a la presidencia del FA. Por qué los dirigentes del FA quieren esto no viene mucho al caso -el motivo manifiesto es idiota (un politólogo estudia la politica y eso lo convierte en un líder adecuado) y el motivo encubierto es odioso (el politólogo no compite con ellos)-, lo que me apena y asquea es la reacción de los politólogos. Me parece terrible que alguien que supuestamente analiza procesos políticos pueda pasar a inmiscuirse directamente en ellos. Aclaro que no creo en la imparcialidad del politólogo, encuestador u observador de lo que sea, y que sí, se notaba quiénes le gustaban a Constanza Moreira y quiénes no cada vez que hablaba -OK, tenemos gustos parecidos.

Con Caetano ya era más difícil saber para dónde tiraba, no porque lo disimulara, sino porque sus simpatías siempre se están moviendo. Pero, aclarando también que el propio difundir los análisis es una forma de incidir en política, lo que hizo Caetano cuando se venía el tren del TLC saltó a otro plano: de adivinar adónde íbamos pasó a aconsejar con fuerza lo que debía hacerse. Lo interesante, a la luz de lo que está pasando ahora con su colega, es que, si no me acuerdo mal, habló desde una posición de Estado, suprapartidaria, como un asesor al que no escuchan y tiene que saltearse a sus capangas por el bien común (de paso, ese es el rol lógico de un politólogo adentro de un partido: asesorar, no presidir). Hay muchas teorías sobre por qué descarriló el TLC (a mí me gustó Gargano, otros hablan de una experta en patentes que a último momento le comió la oreja a Tab), pero para la opinión pública la salida de Caetano tuvo su peso.

A primera vista, entonces, parecerá curioso que ese tipo, que hizo una salida claramente política y, por lo menos a nivel público, insolicitada, se negara rápidamente a ocupar un cargo dentro del partido del poder. A mí me parece raro lo otro: que su(s) colega(s) no hayan hecho lo mismo, que no se hayan negado inmediatamente a que se los vinculara formalmente a un movimiento político. Es más, que a la primera llamada por teléfono no hayan pedido que por favor ni siquiera los nombraran me suena casi suicida.

Para mí, que pienso que izquierda y FA no son conjutos biunívocos, ahora muchas cosas que antes veía como avivadas para morfar ahora me parecen directamente una estafa. ¿Así que el politólgo no sólo tenía su corazoncito, sino que además quería operar directamente sobre el poder? Ahá. Igual que aquel encuestólogo trucho (Doyenart), que luego de fingir objetividad publicó un panfleto donde llamaba a votar a Batlle en el ballotage del 99. Después de compromisos así, la credibilidad de esta gente como técnico imparcial está terminada.

De repente hay lugar para analistas que hablan en público pero que en realidad operan para un grupo. Yo espero que no, que sus carreras públicas se acaben y terminen siendo asesores privados. No es que me guste que me vendan imparcialidad, pero sí me gusta que me vendan crítica desinteresada. Caetano, asistente omnidireccional, camaleón engordado, estuvo bastante bien al zafar. En todo caso, en un lugar donde todos –me incluyo, y también al presi- tenemos que ocupar varios puestos, es de agradecer que alguien haya dicho “no, yo prefiero seguir siendo esto y sólo esto”. Lo otro aumenta la sensación de pobreza de recursos humanos. Y además está lo de la estafa, claro.

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martes, octubre 9

¿Hay algo peor que un tupamaro?

Sí: un plancha. Ok, es un comienzo catchy para arrimar lectores, pero creo que es el tono con el que se ha recibido desde el mundo de la comunicación la aparición del Movimiento Político Plancha (MPP). Sorpresa, humor, ironía, desprecio. Información, sí, pero cuidadosemente editada para resaltar las contradicciones en el discurso del Peluca y shockear a los desprevenidos. Ahora, es imposible que no sea así: estos que se llaman Planchas no sólo pretenden representar a los sin voz -no serían nada originales como políticos- sino que ellos mismos son no-parlantes. O por lo menos, así se nos aparecen.

En La República de Platón jorobaban mucho con que la vuelta de Sanguinetti les iba a dar para escribir mucho: el presi orador era una máquina de generar discursos, mientras que el que se iba, Lacalle, era heredero de una tradición no demasiado afecta a la polémica, sino más bien a la acción. (Mientras escribo pienso que no sé si la idea era del director del suplemento, Sandino Núñez, pero debería serlo, porque encaja bárbaro en su gran molde psicopolítico Europa institucional vs EEUU comunitario). Los balbuceos de estos planchas no son el modus operandi de un tecnócrata, claro, pero no son del todo ajenos a la política de Lacalle: son su complemento y más, su consecuencia. Pero si la de Lacalle fue la máquina de producir excluidos más perfecta y afinada, él no fue el dueño del aparato.

En verdad, el dueño debe estar lejos, o de repente está muy cerca, pero no quiero divagar ahora sobre la causa íntima del capitalismo feroz. Los concesionarios posdictadura de la maquinita, en cambio, son tipos bien concretos, y eran casi todos colorados: Sangui x 2, Jorge Batlle. No es injusto entonces que los niños zombies de la neodemocracia se integren al partido cuyo gobierno los creó. Hola, Frankenstein. Hola, hijo. El Peluca, como yo, se formó en el pluripartidismo.

***

¿Las culebras son más cómodas de abrazar que los planchas? Mujica -el tupamaro del título, pongamos- repite la bienvenida liberal que le dan los colorados al MPPlancha, pero se permite ser pícaro: "hay hambre electoral ahí", dijo. Pero, ¿no hay un poquito de miedo aquí?

Yo no creo que el MPPlancha vaya a arrimar muchos votos. Dicho esto, me parece que algunos políticos con olftato, como el mencionado gurú, se dan cuenta de que esto puede ser un chiste preelectoral, pero que también puede ser un síntoma. Durante décadas la clase ultrabaja fue coto casi exclusivo de la derecha colorada. El gran mérito del MPP (el original, el careta) no es haber dejado crecer a un líder carismático, sino haber operado sobre la base electoral colorada. El laburo constante de sus militantes en los cantegriles logró, durante tres períodos electorales, imponerse a las promesas cortoplacistas de los políticos tradicionales. Con el FA en el gobierno, sin embargo, algo de eso está cambiando. Claro, es más entendible que le pase a los médicos, porque ahí hay un reajuste de los verdaderos intereses de clase. Pero ¿no son los desclasados precisamente aquellos que no tienen conciencia de clase? ¿A quién le debe fidelidad un descabezado?

El Peluca es un caudillo barrial, dijo un colorado, y a pesar del lenguaje antiguo acierta bastante. El peludo es un líder comunitario, uno que puede moverse sólo en contacto con sus interlocutores, usando el código interno y manejándose como puede con los de afuera. No es Nardone, pero es tan colorado, blanco o frenteamplista como aquél.

O como Tabaré Vázquez. A la izquierda le repugna o le da gracia el conservadurismo en lo social del Pelado, pero demostró grandes coincidencias con el presidente en el tema aborto, aunque al Cesar Bruto lo que es del Cesar Bruto: el Peluca por lo menos esgrimió razones humanas para oponerse a la despenalización. A lo que voy es a que las ideas atravesadas del Peluca no lo son menos que muchas otras a las que nos hemos acostumbrado. Por lo menos, vayamos tomando conciencia de ésta: lo novedoso en política está lejos, lejos de la izquierda. En muchos lados pasa igual, pero acá estamos firmes en la retaguardia.

* * *

El que sí le discutió al Peluca fue Bordaberry. Lo hizo retractarse de su programa delictivo -qué hijos de puta que somos: todos entendimos lo que quería decir el tipo y nos hicimos los boludos porque es un lumpen-, cosa que al Uno plancha no le calentó mucho porque lo de él no es la preocupación por el discurso mediático tradicional, o sea, las retractaciones, contradicciones, interdicciones, no le van ni le vienen.

Ahora, que el juez haya sido Bordaberry es todo un síntoma. Yo siguo pensando que el Partido Colorado le está destinado. Los 'liberales' (hambrientos, ok) lo recibieron, pero Bordaberry tuvo que ponerle la plancha porque él es el que ordena el juego. Es el único que puede sacar partido electoral a costa del Peludo, creando una interna fuerte Orden-Caos en el mejor de los casos. Los otros simplemente sueñan con que los ayude a sacar un diputadito por Montevideo. Bordaberry, ultracatolicón, sabe qué dicotomía le conviene, y la lista del Pelu es la 666.

El Peluca, además, tiene la ventaja de hacer pasar a Pedro no sea mentiroso, mentiroso Bordaberry por un intelectual. En tierra de no discursivos el tartamudo es rey. Si algo tiene de bueno, o de interesante, este bautismo del Pelado, que todavía es un chiste sin remate, es que hace pensar en las cualidades de la integración política. La adaptación de Tupamaros al sistema no-violento es uno de los grandes logro colectivos de la posdictadura, pero no está del todo resuelto. Lo digo por la Ley de Caducidad que todavía hay que derogar -ahora sí, plebiscito contra plebiscito, nada de jopeos parlamentarios-, pero también por la ola de insatisfacción y de falta de representatividad que crece entre la gente joven mas politizada.

Quiero decir, hay que aprovechar la brecha que todavia hay entre Fogoneros y Planchas. Los Fogoneros, como el MLN, son, mas allá de sus modalidades circunstanciales, un movimiento político. Los Planchas ya no, son lo que había antes de la política, con suerte, o lo que vendrá después, con desgracia.

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C'est tout. Espero haber complacido a MVC (¿Colorado él, yo, los dos? ¿Batllistas? ¿Varelians?)

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viernes, junio 22

Sin ceros

Apareció un aviso donde se ven juntas, como un superequipo, todas las bebidas de la compañía Coca-Cola. Me dejó bastante nervioso.

Hasta ahora no hacía falta ser un Poirot para encontrar el indicio 'un producto de The Coca-Cola Company envasado por Montevideo Refrescos' estampado en las etiquetas de Sprite, Fanta, Da-Sani (¡Nutrimorfi!) y similares para atar cabos y darse cuenta de que todas esas gaseosas venían de la misma fábrica. Sin embargo, esa hermandad era algo que no se propagandeaba: The Coca-Cola Company nos vendía la ilusión de que existían, porque sí, desde siempre, productos independientes para personas diferentes.

Este novedoso pedido de fidelidad empresarial, admisión de amplitud o simple demostración de poder rompe esa ilusión. No es que creyéramos que la batalla de Sprite contra Teem (perdón, 7 Up) no fuera parte de una guerra más grande, pero es que también uno se acostumbró a que lo trataran como a un descerebrado. Es más seguro. ¿Que vendrá ahora? ¿Una peliculita Sony con la Coca de 600? ¿Una entrada para el Pilsen Rock con la Pepsi de vidrio? ¿Un manifiesto en contra de la reapertura de la planta de Norteña con el bidón de Agua Salus sin gas?

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Hay algo complicado en el exceso de sinceridad (es gracioso, la sinceridad puede ser excesiva, pero nunca es total, o sea, la sinceridad no es la verdad). Por ejemplo, en los últimos diez años nos hemos familiarizado con políticos que admiten como motivo de sus actos más conflictivos a la propia estrategia política: "no era el momento de hacer un planteo así", "me lo aconsejaron los asesores de campaña", "soy un soldado de fulano".

Este desnudarse también incomoda. Porque, por un lado, quiere decir detrás de mí no hay nada: sólo me interesa tal cargo, es decir, es la ruptura de la ilusión de que el tipo representa a una idea o a un grupo de gente. Y, al mismo tiempo, pone a la propia persona del político como única diferencia: elíjanme a mí, que soy mejor que aquel. Ese sinceramiento es una de la caras de la transformación de la política en la elección de figuras carismático-administrativas, de la reducción de la política a Teem vs Sprite.

Y, lo que es peor, a la creencia de que Teem es mejor sólo porque no es parte de The Coca-Cola Company. Metáforas afuera: el gobierno justifica moralmente sus decisiones por su ligazón histórica con la izquierda tradicional como con eso alcanzara para estar del lado del bien, cuando su compromiso real con causas esencialmente de izquierda (bah, con la causa: justicia social, lo demás son accesorios) es cada vez más débil.

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El sinceramiento que más miedo me mete es el de los gobernantes. He escuchado a mucha gente quejarse de que Mujica habla como si no fuera parte del gobierno; dicen que cuando está con el lobby del agro parece un intermediario entre éste y el gobierno, o que cuando habla para la gente en general parece un intermediario entre el sentir popular y el del gobierno. Yo creo que no es exactamente así.

Lo que Mujica dice es "ahora soy parte del gobierno, pero saben qué, con esto no alcanzaba: el Mal sigue en el mismo lugar y no podemos hacer nada". Lo que atemoriza del discurso de Mujica es que no suena como el de los ministros que lo antecedieron, que hablaban desde el poder; Mujica habla desde la impotencia. Quiere cambiar las mismas cosas que antes (no importa qué cosas) pero trasmite la impresión de que ser parte del Ejecutivo no lo ha ayudado en nada. Lo que tanto ansiábamos, la revolución en paz, se ha trasladado más allá, se nos escapa. A veces parece que el Mal tiene nombre propio (Astori), pero luego se revela que no, que es la lógica del capitalismo, o el capitalismo, o la lógica a secas.

Cuánto tiempo seguirán cayendo bien los mensajeros de la impotencia -el Pai Gurú es el extremo, pero no es para nada el único- es algo que dentro de poco habrá que preguntarse en serio. Preguntárselo desde acá, aclaro, porque afuera ya está muy mal visto. Desde el exterior, por ejemplo, no se entiende que a más de dos años de la asunción del poder no haya cambiado casi nada en la agenda de DDHH; no distinguen mucho entre buenos y malos, no entienden bien la duración de las herencias malditas y piensan que TV tiene el mismo poder que tuvieron Sanguinetti, Lacalle o Batlle.

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(Aparte: los expresidentes mencionados no acudieron al acto por el Nunca Más organizado por y para Tab. Era el único gusto que podían negarle y se lo negaron. Tab quiere Historia y para eso precisa a Los Muertos. Estaba Artigas, claro, pero hacían falta Muertos más frescos, que apuntaran a una dirección nacional, una flecha que lo señalara a él como Gran Estadista. No pudo ser. En lugar de Muertos, Tabbie tuvo a un montón de vivos, a todos los que entre someterse o morir prefierieron acompañarlo: sus alcahuetes de siempre, los Juniors Rafa & Pedrín, los comilis, casi todos los blancos, los colorados sin laburos particulares . Bueno, también tuvo a medio-muertos, seamos sinceros, que es el tema de hoy: ahí estaba esa legión de viejas gritándole 'Tabaré, Tabaré', y claro, era medio feriado y el ómnibus salía la mitad.)



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El 90 % de los ministros no son hombres de partido, sino figuras personalistas. Mantienen una ilusión muy difícil de romper: yo soy mejor. La que se está rompiendo es la de los viejos, que era del tipo nosotros somos mejores porque representamos tal finalidad. De hecho, TV y compañía parasitan la ilusión anterior; su fórmula es más bien yo soy mejor porque vengo de aquellos que tenían tal causa, y como fórmula es segura, inquebrantable, inexpugnable.

Deseo de corazón que la reforma impositiva y la de la salud terminen siendo de izquierda, de izquierda pura, y nórdica, albina, helada, con cero mateína y nada de burbujas, si es posible. Lo deseo contra toda evidencia, negando el fracaso o la falta de intencion de este gobierno de racionalizar la administración pública, porque estas reformas son las últimas movidas hacia la justicia social. Atrás, no viene nada: está el sueño de una mayoría parlamentaria eterna, aunque no se sabe para qué, y proyectos diminutos como legalizar el aborto y el porro. Nada más. Bueno, sí, la convicción de ser mejores por ser los nietos de Mengano. Y no hay que pensar en analogías con saravistas y batllistas para proyectar este degeneramiento. Acá nomás tenemos al ejemplo viviente del vaciamiento absoluto, de la muerte total de las ideas, del último biiiip de la actividad cerebral, de la supervivencia estúpida de las filiaciones arbitrarias: Sendic Jr, Director de Ancap, Protector de Bella Unión, Enemigo de Darwin, Paladín de la Amnesia.

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martes, abril 10

Žižek en español

Esto salió la otra semana en Der Standard (Österreich). Now in Spanish.

El Caballero de los muertos vivientes/ El regreso de los muertos vivientes: consideraciones sobre las confesiones de Kalid Shaik Mohamed, y, especialmente, sobre qué cosa es destruida con la legalización de la tortura.

Desde que se dieron a conocer públicamente las dramáticas confesiones de KSM, han causado indignación acerca de la magnitud de sus crímenes, pero también arrojado muchas dudas. ¿Se puede confiar en sus palabras? ¿Puede ser que haya confesado más de lo que realmente hizo porque quería, por vanidad, pasar a la historia como el mayor cerebro terrorista de la historia, o porque estaba dispuesto a admitir cualquier cosa para que dejaran de someterlo al submarino y a “otras técnicas de interrogación reforzadas”? Si fuera este el caso, lo más sorprendente del episodio no son las confesiones en sí, sino el hecho de que por primera vez en muchos años la tortura aparece en la agenda mediática presentada como algo aceptable. Las consecuencias éticas que se desprenden de esto nos traerán muchos dolores de cabeza.

Mientras que la dimensión de los crímenes de KSM es clara y atemorizante, lo que pone de manifiesto es que los EEUU no son capaces de tratar con sus peores criminales; en el mundo civilizado, aún el más cruel de los asesinos de niños es llevado a juicio y condenado. Sin embargo, cualquier acción legal y cualquier castigo contra KSM se han vuelto imposibles: ninguna corte que se maneje dentro de las coordenadas de los sistemas jurídicos occidentales puede proceder luego de arrestos ilegales y confesiones obtenidas mediante tortura. En apariencia, ahora no sólo los terroristas están obligados a actuar fuera de la legalidad, son también aquellos que luchan contra el terrorismo. Por lo tanto, hay de facto criminales “legales” e “ilegales”: unos son sometidos a procesos legales, mientras los otros son llevados a tribunales militares y obviamente, a prisión perpetua. KSM se ha vuelto lo que el filósofo Giorgio Agamben llama un “homo sacer”: un ser legalmente muerto, que sin embargo todavía vive (en el sentido biologico). Y el jeque no es el único que vive en este mundo intermedio. Las autoridades norteamericanas que tratan con los prisioneros son una especie de polo opuesto del homo sacer: se muestran como el poder justo, aunque operan en un vacío en el que permancecen en nombre de la justicia pero no esta regido por el orden legal. Para algunos, el asunto no es relevante. El contraargumento realista sería: la guerra contra el terror es sucia y constantemente presenta situaciones en las que las vidas de muchos dependen de información que podemos obtener de un detenido usando medidas extremas. Como expresa Alan Deshowitz de la Facultad de Leyes de Harvard: “Por supuesto que no apoyo la tortura, pero si lamentablemente es usada, debe serlo por lo menos con permiso de un tribunal de justicia”. Si esto es honestidad, entonces me quedo con la hipocresía.

Sí, la mayoría de nosotros puede puede representarse una situación en la que tolerase la tortura; digamos, para proteger a seres queridos de un daño directo e inexpresable. Eso puedo imaginármelo. Pero en ese caso, es fundamental que yo no eleve esa elección desesperada a la categoría de principio general; tengo que ser consciente de los horrores particulares que implican mis actos. Cuando la tortura se vuelve tan sólo una medida más de la lista de técnicas usadas contra el terorrismo, se pierde la conexión entra cada sensación y el horror que acarrea. Cuando en la quinta temporada de la serie 24 se revela que el estratega detrás de los ataques terroristas no es otro que el presidente de los EEUU, nuestra mayor expectativa era ver si el agente especial Jack Bauer emplearía con el “líder del mundo libre” su técnica estándar para el tratamiento de terroristas en posesión de secretos que pueden salvar las vidas de miles de personas. ¿Torturará al presidente? La realidad sobrepasó ahora a la TV. Porque en 24, la elección de Jack Bauer es presentada como un asunto cotidiano, como “business as usual”. Y en cierto sentido, la tortura no apoyada explícitamente lo es; pero cuando la aceptamos como un tema de discusión válido, se vuelve más peligrosa que aceptarla abiertamente. La moral no es únicamente un asunto de la conciencia personal. Sólo prospera si es es mantenida viva por lo que Hegel llamaba “espíritu objetivo”, o sea, el conjunto de reglas no escritas que conforman el trasfondo de la actividad de cada individuo y nos informan qué cosa es aceptable y qué no lo es. Por ejemplo, una señal clara del progreso de la sociedad occidental es el hecho de que no hay necesidad de discutir sobre la violación: el “dogma”, comprensible para todos, es que la violación está “mal”. Si alguien postulara la legitimidad de la violación, se colocaría en una posición tan ridícula que pasaría a ser ignorado. Lo mismo debe ser aplicado a la tortura. ¿Somos conscientes de lo que nos espera al final del camino que tomamos al haber aceptado la normalización de la tortura?

Un detalle importante de la confesion de KSM nos da un indicio. Se informó que lo propios magistrados examinadores se sometieron al submarino y que tras 15 segundos de tratamiento estaban dispuestos a confesar cualquier cosa a cualquier persona. KSM se ganó su involuntaria admiración al soportar el procedimiento dos minutos y medio. ¿Somos conscientes de que la última vez que tales cosas fueron parte del discurso público estábamos en lo mas hondo de la Edad Media tardía? En esa época la tortura era todavía un espectáculo público, un medio honorable para poner a prueba a un enemigo cautivo, quien a su vez podía ganarse la admiración de las masas si soportaba la agonía? ¿Realmente queremos retroceder a esa ética de combate? Si es así, la verdaderas víctimas de la “tortura corriente” somos el resto de nosotros, la opinión pública. Una parte importante de nuestra identidad colectiva se ha perdido irremediablemente. Estamos en medio de un proceso de corrupción moral, en el que el poder está intentando quebrar una parte de la columna vertebral ética que forma parte de los mayores logros de nuestra civilización, esto es, el desarrollo de una sensibilidad moral espontánea.

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miércoles, febrero 28

Nocilla, qué meriendilla

Que quede claro de entrada: Ignacio De Posadas me parece un integrante de la pandilla del Cuqui que debería tener prohibido actuar en política. Pero cuando ya hace un mes empezaron a criticarlo por racista a causa de haber usado la expresión merienda de negros tuve que salir a defenderlo. Por suerte, al final las organizaciones afro desistieron de emprender una acción legal contra él: hubera sido cosa de gente poco educada (sin importar su color de piel). Porque enjuiciar a alguien por usar una frase hecha anacrónica prueba que los demandantes solamente prestan atención a la superficie de las cosas.

Merienda de negros quiere decir relajo. Suena fuerte, es cierto. Pero en Uruguay usamos día a día una expresión de origen similar y sigificado equivalente de la que nadie se queja: quilombo. O tal vez la cosa sea peor. Porque los quilombos eran los lugares donde se reunían los primeros negros libertos. O sea, como insulto racista, es mucho más potente, porque alude despectivamente no a un picnic espontáneo, sino al intento de los esclavos por organizarse políticamente.

Pero claro, como al escuchar quilombo no se activa el detector de ofensas (aunque el sonido mb debería darles una pista), los policías semánticos todavía no han protestado. De todos modos, De Posadas sí tuvo su castigo, porque con la gaffe demostró que es un muy mal político, bah, que de hecho jamás fue un político que ganó votos, sino un funcionario de la mafia blanca con tan poco contacto con sus votantes que desconoce actualizaciones del lenguaje que tienen dos siglos.

Sin embargo, igual que los afros cortitos, todos nos quedamos en la superficie: De Posadas estaba hablando sobre las Asambleas Educativas. Preferimos entretenernos con el chiste involuntario de un pseudopatricio y no atender a su denuncia sobre uno de los temas más vergonzosos de este gobierno: su falta absoluta de políticas educativas, especialmente en Secundaria.

Las asambleas multitudinarias son el resultado de una maniobra maquiavélica que tiene como objetivo dejar todo como está. Se sabe, los desorganizados se anulan. Por eso Brovetto & cía acondicionaron par a los profes y afines -a ver De Posadas, repita conmigo- un quilombo. Prefierieron quedar bien con todos y no comprometerse con una reforma en serio: el fantasma de G Rama, malvado autoritario, todavía mete miedo a los políticos cagones.

Así, el tiempo sigue pasando mientras de las ruinas de los liceos se levantan zombies ignorantes e inadaptados, aunque, eso sí, con derecho a votar y a entrar en cualquier facultad (siempre que sea de la Universidad estatal). Tengo ganas de cerrar diciendo que vamos hacia una república quilombo, pero me parece que ahí sí estaría siendo despectivo con el espíritu quilombero original.

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sábado, noviembre 18

Ni Zelmar, ni Artigas, ni Cristo

Discusión con Mini-me: está bien que Bordaberry esté preso, pero es una lástima que sea por algo tan rebuscado. Para ella alcanza con que se muera encerrado, para mí no. Los asesinos de Michelini y Gutiérrez merecen ser castigados, pero el dictador hizo mucho más que eso. Es responsable todos los asesinatos y encierros perpetrados por los milicos, y hay un concepto que engloba todos sus crímenes. No me jodan con que ya fue juzgado por eso, porque ya vemos cómo nuestra justicia cambia a ritmo político. La muerte de Michelini como símbolo está bien, pero es poco. Qué necesidad de andar sublimando cuando se dispone de todos los recursos para hacer algo verdaderamente justo.

El mayor crimen fue contra la República, y engloba a todos los cometidos contra personas particulares.



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Veo a Pecho 'e Fierro en el programa de Omar. Un auténtico fenómeno, esta banda que mezcla metal y milonga. Hacen acordar a Iorio, claro, pero son de verdad: más allá del hecho repetido hasta el hartazgo de que su líder toca en los ómnibus y de que son de San José, se ve que son de la clase social que dicen representar. La correa del tipo está unida a la guitarra con cinta de embalaje. Los equipos son Peavey, el standard de hace 20 años, no el de ahora en que cualquier niño recibe un Marshall para Reyes.

Conocía la leyenda de Pecho ' Fierro, pero los ví por primera vez a principios de año, en un festival en Kiyú. Nosotros acabábamos de descargar nuestros viejos Fenders, y los tipos subían sus Peaveys diminutos, imposibilitados de usar los impresionantes stacks Marshall que había en el escenario. Cuando les llegó su turno los hicieron sonar al máximo, y lo que querían decir se entendió. Pecho 'e Fierro, nacionalistas, canarios, metaleros y pobres, lo que siempre los hará mejores, a pesar de todos sus defectos, que las bandas de nenas de clase alta que rompen equipos y después vuelven con mamá.

Pecho 'e Fierro cerró su aparición televisiva con 'A don José'. Una gran versión, y sin dudas más sincera que cualquier demostración de No te va gustar. Emocionante, épica y equivocada. Igual que la propuesta del presidente de juntar los feriados (los nacionales, claro, no los religiosos) el día del nacimiento de Artigas. (Para empezar, Artigas no era uruguayo, sino de las Provincias Unidas, algo más parecido a Argentina que a Uruguay; y en el centro de su proyecto federal estaba Entre Ríos, la provincia enemiga de los uruguayos de hoy).

¿Por qué la fecha del nacimiento de un hombre? ¿Por qué no la del Estado, algo colectivo? ¿Por qué el puto personalismo? ¿Será porque es parte del mismo fenómeno que llevó al presidente al lugar en que está hoy? ¿Será porque todos los seguidores de Jesús tienen impreso el culto a la personalidad?

Creo en ciertas ideas de Jesús, no en Cristo, una idea para justificar un negocio. Creo en ciertas ideas de Artigas, no en Artigas, un invento para justificar una división administrativa. Y Creo en la Justicia, pero no creo en Michelini.

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sábado, noviembre 11

Juventudes Papeleras

Está de moda: agarrar a un veterano, si es prestigioso mejor, y achacarle haber servido al ejército alemán, o directamente, haber sido un nazi. Arrancó con Ratzinger, pero después la mira se corrió a la izquierda. El caso más notorio fue el de Günter Grass -una mezcla de autobombo editorial y oportunismo carroñero-, pero ya va un par de semanas que están jorobando al vejete Habermas.

Parece que a los 14 años había sido líder de la Juventudes Hitlerianas, que eran la división infantil del Partido Nacionalsocialista. Si es bastante disparatado intentar embarrar a alguien por algo que hizo en su adolescencia (y acá, en Uruguay, es hasta ilegal), también fueron muy graciosos los argumentos con lo que salieron a defender al viejo Jürgen: que no era líder, sino una especie de encargado administrativo, y por eso le firmaba los carnecitos a los compañeros; que nunca podía haber sido líder, porque aunque rubiecito y alto, Habermas siempre fue mellado.

Es todo muy estúpido. La única pregunta importante es esta: ¿cómo hacer, a los 9, a los 12, a los 17 años, para no ser miembro de las Hitlerjugend?

Y no hablo sólo de la presión social -si tus padres no se habían ido del país tenías que seguir la corriente o morir- sino de la psicológica, la que obliga a todo niño a querer lo que sus compañeritos. ¿Cómo no desear ser un super boy-scout, tener amigos, campamentear* lejos de casa y encima ser un minihéroe por eso? ¿Cómo escapar de una formación que te prepara para la gloria máxima y te da la oportunidad de empezar el camino a los 8 años?

Todos los que hoy son viejos eran niños nazis. No hay misterios.

Ahora, supongamos que, si todo va bien, la ecología deja de ser un reclamo de minorías y se acepta como un enfoque serio de la política; pongamos que los hijos de puta siguen gobernando, pero se la empieza a ver como una rama de la economía (que lo es: economía ambiental). Digamos que en 30 años hay un consenso mundial en torno al tema, y que cualquier actividad contaminante pasa a ser un delito político, de manera similar a lo que pasó con la esclavitud.

En ese caso, el Uruguay actual pasaría a ser una nación de criminales irracionales. Gualeguaychú podría ser un mojón heroico en la batalla por el bien, y Batlle-Tabaré los líderes oscuros finalmente derrotados.

Los que seamos veteranos en esa época deberemos defendernos por haber atacado al planeta, a la Madre Naturaleza, a la Razón. Tendríamos excusas, claro, desde las económicas hasta las personales ("yo estaba en contra, pero como todo el mundo estaba a favor..."). A la mayoría las conocemos: son los argumentos de los últimos gobiernos.

Es cierto, ahora hay libertad de prensa y uno puede manifestar en contra de las papeleras, etcétera. Pero yo ví en febrero cómo cagaban a piñas a un hombre-sandwich medio crazy por manifestar a favor de Cuba y en contra de las papeleras por la feria de Tristán Narvaja. Y no hice nada. Y están construyendo las plantas, y no hago nada. (Y, entre nosotros, no es que me parezca que tenga que hace mucho, tampoco).

Para la ley, para la correción política del futuro, seré un criminal o no; depende de por dónde agarre la opinión pública mundial. Ahora, sé que puedo llegar a serlo, y comprendo bien los pasos que pueden llevar a que una idea inaceptable se vuelva la esencia del proyecto nacional. Igual que en los años 30.

Así que no jodamos a los viejitos alemanes. Puede que seamos como ellos.


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*'Mein Kampf' viene de ahi. Ya lo dijo Benny Hill.

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viernes, octubre 13

La toma del Partido

Porque alli de donde las cosas surgen es adonde vuelven para ser juzgadas.
(Anaximandro)


Más allá de la seriedad de las encuestas apuradas, el enfrentamiento televisivo de la semana pasada entre los juniors más famosos de la política nacional tuvo como consecuencia el reforzamiento de la posición de Pedro Bordaberry dentro del Partido Colorado. Y no sólo dentro del partido, sino de la derecha entera.

El objetivo explícito de Bordaberry Jr era desenmascarar a Michelini; en realidad, lo que buscaba era sacarse su propia careta con la mayor audiencia posible. Es la refundación de una carrera política: adiós Pedro a secas, hola Bordaberry al fin.

Fue una movida inteligente. El Partido Colorado, responsable no sólo de dictaduras reaccionarias, sino también de los gobiernos más progresistas de la historia de Uruguay (incluyendo a este), está condenado a restringirse a su ala derecha. Esa fracción precisaba un líder; ya lo encontró.

Suelo errar en mis predicciones concretas, pero no en las de largo plazo. En el caso de este junior, sin embargo, le emboqué. El sólo hecho de salir a hacer política con ese apellido implica un coraje y una voluntad de poder únicas. Quiero decir, una persona decente, con ese linaje, debe o suplicar por que se juzgue a su padre o emigrar. Los otros Bordaberry Junior no han hecho nada de eso, pero al menos se han mantenido lejos de la politica. Pedro no, Pedro es distinto: ésa fue su consigna, y no hace tanto.

Pronto se va a olvidar, pero había una sombra alrededor de Borda Jr. Él, tiempo atrás, se nos mostraba muy distinto a su padre. Era un joven imaginativo, un gran admistrador, un político moderno. Alguien que lograba una complicidad muy grande con parte del electorado, que decía admirarlo por su gran gestión al frente del ministerio de Turismo, pero que en el fondo simpatizaba con su apellido, y, claro, con otra parte de la opinión pública que, de lejos, se tragaba la operación gran tecnócrata. Había un juego de admisiones a medias, tanto de parte de Pedro como de sus seguidores: soy esto, pero también soy aquello; te queremos por esto, pero nos recordás aquello...

Él mismo no hablaba de ciertos temas, ay, "dorosos", y llegó al colmo de negar el apellido paterno en la campaña municipal de mayo de 2005. Por supuesto, no llegó a intendente, pero Pedro a secas duplicó la cantidad de votos del Partido Colorado respecto a la elección general ocurrida seis mese atrás. No se precisaba mucho, claro, pero ahí junior descubrió su nicho, o más bien, la derecha lo reconocio finalmente a él, alguien mucho más presentable que el canario mal hablado y medio zurdito al que tuvieron que votar en el ballotage.

Lo digo ahora: si Bordaberry sirve para hacer desaparecer del mapa a Larrañaga -y predigo que lo hará-, entonces habrá hecho una cosa buena en su vida. Y, lamentablemente, jugar a la derecha es lo único que puede hacer el Partido Colorado para sobrevivir. El objetivo inmediato, ya lo aprendieron, es ganar el preballotage, o sea, aglutinar en la primera vuelta la mayor cantidad de votos posibles, para que no pase lo de noviembre de 2004, cuando los votantes percibieron que los blancos eran los únicos que tenían chance de ganarle a Vázquez y directamente lo votaron en la primera vuelta, dejando sin senadores y diputados al Partido Colorado.

De que ahora Bordaberry -gracias a esa otra operación confusa de "retirarse de la política" para al mismo tiempo irrumpir en ella con toda violencia reclamando su apellido- es el número uno de la derecha, no hay ninguna duda. Una prueba: la actitud de Abdala, aspirante a la sucesión del liderazgo en el partido por la via burocrática, o sea, buscando ser el numero 2 de Sanguinetti hasta que Julio se jubile... pero el jefe no se va nunca. Consultado sobre qué le parecía la ovación que los convencionales le habían dedicado a Bordaberry Jr luego de aparición televisiva, Abdalita dijo que sólo habían sido unos aplausos de tres o cuatro simpatizantes. Negar un triunfo del rival es admitir la mayor de las derrotas.

No es la primera vez que el Partido Colorado es tomado por su ala derecha; pero justamente eso me hace pensar en lo singular y en lo benigno que ha sido para el país el caso contrario, el de la cooptacion del partido por sus dirigentes más progresistas. Y en la fuerza que tuvo esa fracción del partido: el impulso de José Batlle fue tan poderoso que su peso en la interna del partido no sólo se mantuvo durante medio siglo -hasta el gobierno de su sobrino Luis-, sino que logró que la impresión de progresismo siguiera siendo percibida aún 80 años después, cuando el partido ya se había despojado de cualquier política socialista.

Ese olvido de lo que fue el partido Colorado es triste, y es peligroso. No sólo porque lo que pasaba en el partido Colorado, o sea, en el partido del poder, ayuda a comprender lo que pasa hoy en el Frente Amplio, donde el combate interno es más importante que el extrapartidario, sino porque conduce a una visión del país pobrísima e inexacta. Por ejemplo, hace que alguien como Marina Arismendi descubra la pólvora día a día y nadie salga a pararle el carro. Que recree de manera torpe y debilitada políticas aplicadas a principios y a mediados del siglo XX pero que hable de una refundación del país "luego de 170 años de gobiernos conservadores".

El país no tuvo sólo gobiernos conservadores, y el progresismo no nació con el Frente Amplio, ni con los partidos clásicos que lo fundaron. Una historia seria del progresismo debe incluir, por supuesto, al batllismo, pero no sólo a él, sino tambien a las corrientes progresistas anteriores y posteriores de los partidos Colorado y (bueh) Nacional.

Paradójicamente, el propio surgimiento del Frente Amplio es uno de los factores que contribuye a debilitar las fracciones progresistas de los partidos tradicionales. No sólo porque el FA acoge en su inicio a lo mejor del progresismo de los partidos tradicionales (por hablar de famosos: Zelmar Michelini era de la 15 de Luis Batlle, Hector Gutiérrez era blanco independiente*), sino porque la irrupción del FA inaugura en el país la identificación de los partidos con porciones específicas del espectro ideológico.

Porque la existencia de un partido de izquierda define a su vez a los demás como de derecha o centro. Por eso, los tipos más inteligentes, como Sanguinetti o Lacalle, siempre eluden las definiciones clásicas y tratan de establecer ejes alternativos, como populismo versus responsabilidad, o hacedores versus negadores, o pragmáticos versus idelógicos (y por eso ahora también se emplean esas mismas dicotomías en la interna del partido de gobierno). Es un proceso imparable: si un nuevo partido ideológicament marcado logra credibilidad electoral, condenará a los viejos a hacer movimientos de equilibrio.

¿Y adónde, sobre todo después del gobierno de Jorge Batlle, que liquidó las trazas de liberalismo que le quedaban al grupo, puede girar el Partido Colorado? Ahora parece que no tuviera importancia, pero tanto Jorge Batlle como Sanguinetti provienen del ala liberal del Partido, de la lista 15 de Luis Batlle. Los Iglesias, los García Pintos tuvieron que ir en listas encabezadas por ellos por falta de un liderazgo. Pero ahora que el juego de partido golpista/ partido democrático no corre más, y en vista de que el Partido Colorado jamás hará una autocrítica sobre su actuación en la(s) dictadura(s), ahora que no habla de Terra pero tampoco de Brum, ahora que no sólo festeja a Bordaberry Jr sino guarda silencio sobre Bordaberry Sr, contra quien ni siguiera utiliza el recurso de mencionar su origen extrapartidario (ruralista, católico, o sea, blanco), bien, ahora es, obviamente, el tiempo de la derecha.

Y es el tiempo de reorganización de la derecha en gran parte del continente; es lo que pasa cuando gobierna algo parecido a la izquierda. Está ocurriendo claremente en Argentina, donde, futurólogos amigos, todo pasa antes que acá. Estaría bueno, entonces, en estos momentos donde todavía el conflicto es de baja intensidad, abstraerse un poco de orgullos y odios particulares y mirar la historia del partido Colorado como la historia del partido del poder, rol que la dirigencia del FA está dispuesta a reclamar para sí.

Mirar la historia del Partido Colorado puede servir para entender la del gobierno actual, además de para conocer a qué nombre y a qué apellido tendrá que enfrentarse el delfín presidencial en 2009 y 2015. Hablando de posibles delfines, conviene recordar ahora que el último presidente que promovió una reforma electoral para perpetuarse en el poder fue el colorado Pacheco Areco. Y que el padre de Bodaberry fue presidente gracias al fracaso de esa maniobra.






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* Aclara bien un anónimo editor suspensivo que HGR nunca perteneció al FA. (Ver comments).

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viernes, agosto 25

Adonde no llega la política

Este año explotó el revisionismo sobre la Fiesta de la Nostalgia. No sólo desde lugares previsibles, sino también desde la prensa de derecha (como el programa de Sotelo o la contratapa de El Observador) se enfatiza el hecho de que los 70 eran aquí dictadura. Tendrá que ver con la inevitabilidad de cierta reflexión sobre un fenómeno que se acrecienta -me imagino que también la fiesta de anoche superó a la del año anterior-, con el touch politizador al que obliga el gobierno o con cierta lentitud del pensamiento oriental, y está bien: había que decirlo en algún momento. Pero pensar exclusivamente así me parece choto.

Todo es política: es verdad. Pero también es verdad que no todo es política. Se puede intentar una creencia en paralelo a lo budista, o llegar a un acuerdo muy occidental (digamos: el 95% es política); yo creo que depende de dónde esté parado uno. Lo normal, sobre todo si alguien quiere hablar con otros, es pararse afuera, o sea, en el lugar de la política; pero hay lugares a los que la política, por definición, no puede llegar. Podrá cercarnos, y nuestro escape podrá ser explicado políticamente por esa maniobra de pinza, pero hay un momento íntimo del que la política -lo público- no puede dar cuenta. Una fantasía, un suicidio.

Los hits de los 70.
Hay muchos 70; para mí hay dos, y el resto hay que aclararlos. Mis 70 son los primeros años de escuela. Son muy fáciles de asociar a lo dictatorial, primero porque efectivamente había dictadura; pero también porque todo ir a la escuela significa empezar a aprender a someterse a reglas adultas; porque tenía que usar un uniforme de minioficinista; y porque la luz con que me llegan me recuerda que es una agonía, la del sol, la que marca el inicio de las clases.

Mis otros 70 son la música que escuchaba con delay en los 80. O sea, tengo recuerdos vagos de Travolta, pero para mí la música de esa época es la de la revolución -a la que sigo fiel- del punk. Música de los 70 es la de N.York y Londres desde mediados de la década.

La música de los 70, sin embargo, para la mayoria de los compatriotas es lo que también se llama old hits. Sabemos lo que son los old hits: temas de amor pero no complicados, tempos bajos sin llegar a lo incómodo, arreglos sofisticados que evitan la exageración, un sonido impecable con las voces al frente. Tranquilidad, música pura que no llama la atención sobre nada fuera de sí misma.

¿Es de derecha? Sí, por supuesto. Y también no. Esa música es música de escape interno. Sí, sí, el escape es funcional al poder, etcétera; pero el escape en sí mismo, es también resistencia. Es -para los que no pueden zafar de lo político- un voto en blanco, un voto en blanco sistemático, empecinado, rabioso, autista, constante.

Es fácil investigar a, digamos, el de Zum Zum y descubrir que tenía obvias vinculaciones con los dictadores, y aún si resulta absuelto en alguna clase de juicio, siempre se podrá sostener que su accionar estaba de todos modos en una sintonía maravillosa con lo que los dictadores querían. Todo muy bien. Pero dónde está la música, dónde está la gente, esas pasivas ovejitas que consumían esa música y tres años después ya la estaban recordando. La nostalgia es un moviento de escape. Si es colectivo, debe ser tenido en cuenta muy en serio.


Los lindos tenemos la música
Los old hits son música norteamericana de principios de los 70. Como los autos norteamericanos de los 70, marcan el pico de cierta tecnología, y de la visión que acompañaba a esa tecnología. Qué mató a la elegancia en la industria automovilistica: la crisis del petróleo. Qué mató a la música de los 70 en su fuero íntimo, que es técnico: el advenimiento de lo digital.

Si a algo son realmente funcionales los old hits, es a la nostalgia. Son la expresión de la acumulación de un saber -el grabar analógico, el depuramiento de los experimentos de los 60, la progresiva aceptación del hedonismo- que terminó abruptamente. Están fijados en la época que los produjo, la de los superequipos de audio y los autos enormes que siguen siendo insuperables en su belleza.

Yo creo, como un niño, que las cosas también tienen derecho a no ser políticas. Creo en un universo donde todo está suspendido, en el descanso, en la aventura pura. A la vez, soy de los que piensa que quien no opina, es de derecha. Creo en la alianza D'Angelo-Sanguinetti, pero a la vez no renuncio a disfrutar de las mil voces. Me gusta cómo suenan los old hits.

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miércoles, agosto 9

Yo voté a Gargano

El tipo que salió presidente con mi voto dice que lo ideológico no tiene que ver con lo comercial; que los principios no tienen que ver con los pactos; que el tren pasa una sola vez y hay que subirse. Yo puedo creer, porque tiene cara de estúpido aunque tenga chapa de especialista, que no sepa que eso es todo lo contrario de una definición de izquierda. También puedo creer que, como paracaidista político, no haya participado de muchas reuniones partidarias, o sea, que no tuvo formación política convencional. Pero no me entra en la cabeza que decir tamaños disparates no le haga cortocircuito por ningún lado. De algún rumor, de alguna conversación, de algun folleto, de algún lado tiene que sonarle que lo económico es político. Y que eso en el fondo es lo que decía Marx. Y que el partido al que pertenece nominalmente se autodefine como marxista.

Por el otro lado, el viejo Polo. Un bochorno como diplomático. Pero por suerte está ahí. Lo van a despedir, seguro, pero no importa. Pensar que lo voté calculando que desde la izquierda y la derecha del FA le iban a romper las pelotas al presidente y que un PS fuerte iba a ayudar al gobierno. Ahora ese PS monopoliza las pocas gotitas de dignidad del Ejecutivo, y es casi oposición interna. Será un engaño para seguir teniendo a la gilada adentro, como la falsa oposición Mujica-Astori, pero igual: qué suerte que está Gargano, en un ministerio o desde la tele nomás, a pesar de todo lo que digan de él -y que debe ser cierto-, a pesar de haber permitido que se enquistara el maldito masón-católico, a pesar de las papeleras, a pesar de su edad. Qué bueno que alguien le diga al puto Tab que no todos los trenes llevan a buen destino.

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domingo, junio 11

Y viva Serbia y viva Peter Handke

Perdió mal Serbia, así es el mundial. Pero se ganaron mi corazón. Son el cuadro más desprolijo desde Bulgaria 94: anti-pro totales. Pegan duro, intentan engañar al juez infantilmente, se pegan entre ellos. Y su estrella se llama Milosevic. Qué más se puede pedir.

La verdad es que me he vuelto bastante pro-serbio desde el asesinato del otro Milosevic, aquel presidente que conducía su propia defensa en un juicio trucho, como los son todos los juicios armados por los vencedores enseguida de una guerra. Y ahí, en el velorio de Milosevic apareció Peter Handke, ese escritor bastante plomazo pero sin temor a la incorrección, para decir lo que todos sabían. O sea, que Occidente había alentado a los serbios a combatir contra los musu, y luego los habían abandonado. Y que ahora que la guerra contra el islam no está tan mal vista, igual no se animaban a reconsiderar el caso. Y que no había buenos y malos en la guerra de los Balcanes.

La ciudad de Düsseldorf le había dado un premio por su trayectoria en pos del esclarecimiento de la verdad y la libertad de expresión a Peter Handke, el obseso de la Europa alternativa, pero luego se lo tuvo quer retirar debido a la presión política de la corrección. Cómo darle un premio importante a un desbocado austríaco proserbio. Es la misma estupidez que nubla a cierta izquierda occidental cuando se trata de defender la libertad de prensa: están tan concentrados en denunciar al sistema como todo que son incapaces de ver las pocas cosas buenas que hay que mantener, prefiriendo arrojarse en los brazos de un 'otro' lejano , aunque sea un muhlá más racista y sexista que Mike Tyson, antes que amigarse con un conservador liberal.

Por eso está decretado que ningún serbio merece ganar un mundial y ningún Peter Handke un premio Heinrich Heine. Y por eso, viva Serbia, y viva Peter Handke.

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viernes, marzo 24

Milico wannabe

Todos conocemos a un miliquero. Tal vez alguno lo haya sido en algun momento de la niñez, sin saberlo porque había aprendido a odiar a los milicos de la dictadura pero siéndolo en la atracción secreta hacia algunos uniformes. Lo de los uniformes es disculpable en los niños, y es tema repetido en charlas de bar sobre la psiquis femenina, pero también se da en los hombres grandes. Tengo un buen amigo, un señor alto y bigotón, que conserva la pasión infantil de dibujar, fotografiar, coleccionar, de saber todo lo relativo a los uniformes militares. Y que a pesar de haber crecido en una familia que lo pasó muy mal por culpa de los milicos, y de él mismo ser un militante convencido de izquierda desde su juventud, no puede rechazar ninguna invitación a dar una charla sobre su saber en el primer centro militar que le dé bola. Por suerto, no es lo único que hace, y todos tomamos su miliquerismo por una manía más que disculpa nuestras propias excentricidades.

O sea, hay miliqueros a pesar de sí mismos, Dones Fulgencios del militar fandom, alcahuetines simpáticos. Fernández Huidobro es de los otros.

Tal vez sea irrespetuoso decir que Tupamaros fue un mini-ejército porque fue mucho más que eso, pero también es cierto que para algunos lo militar es lo único que va quedando ¡firme! de aquel movimiento. Cuando en las elecciones del '89 el ahora senador Fernández apareció blandiendo una granada en cámaras para espantar a los votantes de centro muchos pensamos que, a pesar de todo, tenía derecho a exhibir sus secuelas aunque tal vez no fuera muy sano que se presentara a un cargo público.

Desde entonces ha sido el promotor, de forma más o menos correspondida, de un romance entre las FFAA y el FA*. Filtrando documentos donde oficiales jóvenes reconocían su visión del futuro oriental como la única que asignaba un rol protagónico a la defensa armada. Haciéndose presente en todo acto militar a pesar del desprecio de los generales viejos. Presidiendo la comisión de defensa del parlamento. Militarizando su discurso. Ya en el gobierno, defendiendo las maniobras UNITAS y la ocupación de Haití, por plata que entra o por lo que sea, pero siempre quedando bien con los milicos. Con sus milicos, con sus pares, porque él también es un general.

Hace poco mandó al bobo parlante de Saravia a batir lo de la instrucción militar para liceales. Hoy salió a protestar contra la extradición de los efectivos que asesinaron al chileno Berríos, apelando a una especie de obediencia debida a los mandos. En 2004, antes de las elecciones, tuvo que salir a desmentir que le había prometido a los militares que no iba a haber extradiciones. Debía ser cierto: él no podía prometerlo, sólo comprometerse a hacer lo posible para que las extradiciones no ocurrieran. Como ahora mismo está haciendo lo posible para que no se anule la ley de impunidad. Como está haciendo lo posible para que no haya ley sobre aborto, porque, en la visión de un general wannabe, siempre hacen falta soldados.

Se decía que los milicos nunca iban a declarar en un juzgado, pero están declarando. Hay que ver que hace Fernández si alguno llega a ser condenado.

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*¿Soñará Fernández con unas inmensas FFFAAA?

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viernes, marzo 10

Jorge Batlle presidente

El llamado 'tercer batllismo' fue el movimiento que definió los caminos políticos de Uruguay a principios del siglo XXI. Su líder, el Dr. Jorge Batlle, pertenecía al mismo linaje que gobernaba el país desde fines del siglo XIX, lo que dio lugar a especulaciones pseudocientíficas sobre la aptitud genética de los Batlle para el manejo íntimo de lo estatal. Lo cierto es que, tal como sus antepasados Lorenzo, José y Luis, el presidente Batlle fue quien diseñó las políticas de Estado que habrían de regir los destinos del país en los tiempos posteriores a su mandato.

Si bien es cierto que durante su propia presidencia Jorge Batlle vio limitado su accionar por falta de apoyo político -tanto a nivel intra como extrapartidario-, es claro que fue en su administración donde se plantearon los rumbos que el país habría de tomar. La coalición de partidos que gobernó a partir de que Batlle abandonó el poder sí fue capaz -gracias a una extraordinaria mayoría parlamentaria- de llevar a cabo las reformas planeadas por Batlle. Así, la política exterior se centró en el alejamiento de los ámbitos de cooperación regional mientras se buscó la aproximación veloz al área de influencia estadounidense. En lo económico, se continuó la política de redistribución del ingreso que Batlle iniciara con una violenta devaluación monetaria y consiguiente reducción salarial; los intereses de los grupos económicos agrícolas, comerciales y financieros siguieron siendo el eje de la política a corto plazo, se aumentó el endeudamiento externo y se maximizó el esfuerzo recaudatorio en perjucio de la creación de trabajo y empleo.

Paradojalmente, la principal contribución del tercer batllismo a la sociedad uruguaya provino de una fuente inesperada. Jorge Batlle había predicado durante su juventud y madurez la conveniencia del liberalismo en todos los ámbitos. Sin embargo, al llegar a la presidencia, ya en la senectud, Batlle invirtió la mayoría de sus postulados, favoreciendo la permanencia de monopolios y refrenando todo cambio liberalizador de las costumbres. Sus sucesores tomaron nota de este vuelco ideológico del último Batlle y lo adoptaron de manera radical. Se opusieron firmemente a cada iniciativa liberal, como en el caso de la finalmente aprobada ley de aborto, e incluso exageraron el impulso antiliberal mediante la promulgación de decretos restrictivos de las libertades individuales. Se recortaron los derechos de grupos tan diversos como los fumadores, los trabajadores sindicalizados y los ciudadanos extranjeros, y se establecieron alianzas conservadoras más atrevidas que las que Batlle había insinuado, como por ejemplo, con los representantes del Vaticano .

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miércoles, marzo 1

Postpolítico

No más nacionalistas en el gobierno, por favor, no. Espero que el rumor que coloca a Abreu como futuro ministro de RREE sea ese tipo de noticias falsas que tienen la intención de ahuyentar un mal posible, de abortar un plan enemigo exponiéndolo. Lo cierto es que ahora es estación de caza del gargano y todos quieren un pedazo. Me imagino que esa carne debe estar bien adobada. Pero me distraigo, el tema es el peligro de tener más blancos en el Top 40. Ya están el idiota que anuncia las Saraviajugend y el poeta a medida del lobby rural. Y está el vice, y está el embajador en Chile que en silencio nos acerca cada vez más al borde de la cordillera. ¿Qué necesidad de hacer un acuerdo formal con el partido mercenario? Si la bancada del FA es la más poderosa de las últimas dos décadas, si los votos alcanzan para casi todo ¿qué es lo que hay que comprarles? Me asusta. Si llegan a hacerlo , ya lo saben, pero igual hay que recordarlo: van a dejar la coalición seis meses antes de las elecciones.

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martes, febrero 28

A quien corresponda

A pedido, va la carta de lectores no enviada. Los nombres han sido cambiados.


En la última edición de Brocha, el amigo Rocky Cichero cita unos comentarios que emití bajo seudónimo en el blog que llevo adelante. A pesar de que comienza la nota advirtiendo sobre los peligros de sacar expresiones de su contexto original, incurre exactamente en esa modalidad al publicar mis palabras. Los blogs son espacios de opinión de libre acceso pero generalmente no masivos; por muy distintos motivos, estos sitios de internet suelen tener una concurrencia moderada y constante. Por lo tanto, de la interacción entre quien publica el blog y sus lectores más fieles van surgiendo códigos y sobreentendidos específicos, como pasa en cualquier comunidad más o menos definida. En el caso de mi blog , uno de los códigos compartidos es cierta clase de sentido del humor. Cuando yo escribo, en medio de un largo diálogo, que "si yo fuera un creyente convencido sospecharía de la capacidad de un infiel de representar algo tan enorme, absoluto, total y abarcador como el dios o su profeta. Digo, si alcanza con poner un cartelito que diga Mahoma para reproducir a Mahoma... Uno sospecharía que ninguna de estas personas miró jamás la pipa de Magritte. Qué mierda hacen en Europa, si ni siquiera van a los museos", doy por entendido que el pequeño conjunto de mis lectores comprende de antemano a) que la gente que emigra por motivos económicos no suele tener entre sus prioridades visitar museos, b) que una cosa no equivale a su representación, c) que exigir aprecio dedicado a artes visuales para asimilar el punto b es un reclamo disparatado e irónico, y d) que el emisor desea él mismo visitar museos lejanos. (...)

Lo curioso es que, al contrario que Rocky, yo reivindico el derecho a ser malentendido y mal citado en mi propia comunidad, sea cual sea el tema en discusión. Si hay interés, y si hay libertad, los asuntos serán siempre aclarados. La libertad de opinión no es un fin en sí misma -en eso estamos de acuerdo-, sino un medio para conseguir objetivos más elevados. Pero es un medio imprescindible y, lo admito, forma parte de los valores con que fui educado y que no quiero resignar: ya supimos en este continente tener nuestras propias fatwas y censuras exitosas. No puedo imaginarme de qué manera no violenta, si no es a través de la libre circulación de información, es que podrá terminarse con la doble moral que, entre otras cosas, permite que sociedades democráticas en lo interno mantengan ejércitos de ocupación en el exterior (y, ya que estamos, que mantengan ejércitos a secas). En ese sentido, me alegra mucho que Brocha haya decidido publicar las caricaturas que, a costa de daños irreparables, han reavivado un debate fundamental sobre la amenaza a la libertad de expresión, y han dado además formidable publicidad a las actuales aventuras militares de algunos países escandinavos.

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