viernes, diciembre 14

The great politological swindle

Siempre desconfié de los politólogos. En el mejor de los casos son historiadores con una materia muy limitada, y en el peor adivinos desesperados; normalmente son las dos. Admito que hay un poco de “eso podría hacerlo yo”, porque claro, yo también tengo sentido común y un poco de memoria. Acá, en recuerdo a aquellos que veían una pintura abstracta y decían “yo también puedo pintar así” tendría que hablar de que es distinto compararse con una especie de técnico que compararse con un artista, y luego tendría que citar la fracesita mentirosa de Picasso donde explica que le llevó años pintar como un niño. Pero me iría de tema: no quiero repasar qué es lo que aprende un politólogo en sus cursos. Lo que quiero decir es que siempre me parecieron estafadores, y que ahora he tenido una especie de confirmación retroactiva de mi parecer.

Todo esto viene a cuento de la (pre) candidatura de varios politólogos a la presidencia del FA. Por qué los dirigentes del FA quieren esto no viene mucho al caso -el motivo manifiesto es idiota (un politólogo estudia la politica y eso lo convierte en un líder adecuado) y el motivo encubierto es odioso (el politólogo no compite con ellos)-, lo que me apena y asquea es la reacción de los politólogos. Me parece terrible que alguien que supuestamente analiza procesos políticos pueda pasar a inmiscuirse directamente en ellos. Aclaro que no creo en la imparcialidad del politólogo, encuestador u observador de lo que sea, y que sí, se notaba quiénes le gustaban a Constanza Moreira y quiénes no cada vez que hablaba -OK, tenemos gustos parecidos.

Con Caetano ya era más difícil saber para dónde tiraba, no porque lo disimulara, sino porque sus simpatías siempre se están moviendo. Pero, aclarando también que el propio difundir los análisis es una forma de incidir en política, lo que hizo Caetano cuando se venía el tren del TLC saltó a otro plano: de adivinar adónde íbamos pasó a aconsejar con fuerza lo que debía hacerse. Lo interesante, a la luz de lo que está pasando ahora con su colega, es que, si no me acuerdo mal, habló desde una posición de Estado, suprapartidaria, como un asesor al que no escuchan y tiene que saltearse a sus capangas por el bien común (de paso, ese es el rol lógico de un politólogo adentro de un partido: asesorar, no presidir). Hay muchas teorías sobre por qué descarriló el TLC (a mí me gustó Gargano, otros hablan de una experta en patentes que a último momento le comió la oreja a Tab), pero para la opinión pública la salida de Caetano tuvo su peso.

A primera vista, entonces, parecerá curioso que ese tipo, que hizo una salida claramente política y, por lo menos a nivel público, insolicitada, se negara rápidamente a ocupar un cargo dentro del partido del poder. A mí me parece raro lo otro: que su(s) colega(s) no hayan hecho lo mismo, que no se hayan negado inmediatamente a que se los vinculara formalmente a un movimiento político. Es más, que a la primera llamada por teléfono no hayan pedido que por favor ni siquiera los nombraran me suena casi suicida.

Para mí, que pienso que izquierda y FA no son conjutos biunívocos, ahora muchas cosas que antes veía como avivadas para morfar ahora me parecen directamente una estafa. ¿Así que el politólgo no sólo tenía su corazoncito, sino que además quería operar directamente sobre el poder? Ahá. Igual que aquel encuestólogo trucho (Doyenart), que luego de fingir objetividad publicó un panfleto donde llamaba a votar a Batlle en el ballotage del 99. Después de compromisos así, la credibilidad de esta gente como técnico imparcial está terminada.

De repente hay lugar para analistas que hablan en público pero que en realidad operan para un grupo. Yo espero que no, que sus carreras públicas se acaben y terminen siendo asesores privados. No es que me guste que me vendan imparcialidad, pero sí me gusta que me vendan crítica desinteresada. Caetano, asistente omnidireccional, camaleón engordado, estuvo bastante bien al zafar. En todo caso, en un lugar donde todos –me incluyo, y también al presi- tenemos que ocupar varios puestos, es de agradecer que alguien haya dicho “no, yo prefiero seguir siendo esto y sólo esto”. Lo otro aumenta la sensación de pobreza de recursos humanos. Y además está lo de la estafa, claro.

Etiquetas: , ,

viernes, junio 22

Sin ceros

Apareció un aviso donde se ven juntas, como un superequipo, todas las bebidas de la compañía Coca-Cola. Me dejó bastante nervioso.

Hasta ahora no hacía falta ser un Poirot para encontrar el indicio 'un producto de The Coca-Cola Company envasado por Montevideo Refrescos' estampado en las etiquetas de Sprite, Fanta, Da-Sani (¡Nutrimorfi!) y similares para atar cabos y darse cuenta de que todas esas gaseosas venían de la misma fábrica. Sin embargo, esa hermandad era algo que no se propagandeaba: The Coca-Cola Company nos vendía la ilusión de que existían, porque sí, desde siempre, productos independientes para personas diferentes.

Este novedoso pedido de fidelidad empresarial, admisión de amplitud o simple demostración de poder rompe esa ilusión. No es que creyéramos que la batalla de Sprite contra Teem (perdón, 7 Up) no fuera parte de una guerra más grande, pero es que también uno se acostumbró a que lo trataran como a un descerebrado. Es más seguro. ¿Que vendrá ahora? ¿Una peliculita Sony con la Coca de 600? ¿Una entrada para el Pilsen Rock con la Pepsi de vidrio? ¿Un manifiesto en contra de la reapertura de la planta de Norteña con el bidón de Agua Salus sin gas?

* * *
Hay algo complicado en el exceso de sinceridad (es gracioso, la sinceridad puede ser excesiva, pero nunca es total, o sea, la sinceridad no es la verdad). Por ejemplo, en los últimos diez años nos hemos familiarizado con políticos que admiten como motivo de sus actos más conflictivos a la propia estrategia política: "no era el momento de hacer un planteo así", "me lo aconsejaron los asesores de campaña", "soy un soldado de fulano".

Este desnudarse también incomoda. Porque, por un lado, quiere decir detrás de mí no hay nada: sólo me interesa tal cargo, es decir, es la ruptura de la ilusión de que el tipo representa a una idea o a un grupo de gente. Y, al mismo tiempo, pone a la propia persona del político como única diferencia: elíjanme a mí, que soy mejor que aquel. Ese sinceramiento es una de la caras de la transformación de la política en la elección de figuras carismático-administrativas, de la reducción de la política a Teem vs Sprite.

Y, lo que es peor, a la creencia de que Teem es mejor sólo porque no es parte de The Coca-Cola Company. Metáforas afuera: el gobierno justifica moralmente sus decisiones por su ligazón histórica con la izquierda tradicional como con eso alcanzara para estar del lado del bien, cuando su compromiso real con causas esencialmente de izquierda (bah, con la causa: justicia social, lo demás son accesorios) es cada vez más débil.

* * *

El sinceramiento que más miedo me mete es el de los gobernantes. He escuchado a mucha gente quejarse de que Mujica habla como si no fuera parte del gobierno; dicen que cuando está con el lobby del agro parece un intermediario entre éste y el gobierno, o que cuando habla para la gente en general parece un intermediario entre el sentir popular y el del gobierno. Yo creo que no es exactamente así.

Lo que Mujica dice es "ahora soy parte del gobierno, pero saben qué, con esto no alcanzaba: el Mal sigue en el mismo lugar y no podemos hacer nada". Lo que atemoriza del discurso de Mujica es que no suena como el de los ministros que lo antecedieron, que hablaban desde el poder; Mujica habla desde la impotencia. Quiere cambiar las mismas cosas que antes (no importa qué cosas) pero trasmite la impresión de que ser parte del Ejecutivo no lo ha ayudado en nada. Lo que tanto ansiábamos, la revolución en paz, se ha trasladado más allá, se nos escapa. A veces parece que el Mal tiene nombre propio (Astori), pero luego se revela que no, que es la lógica del capitalismo, o el capitalismo, o la lógica a secas.

Cuánto tiempo seguirán cayendo bien los mensajeros de la impotencia -el Pai Gurú es el extremo, pero no es para nada el único- es algo que dentro de poco habrá que preguntarse en serio. Preguntárselo desde acá, aclaro, porque afuera ya está muy mal visto. Desde el exterior, por ejemplo, no se entiende que a más de dos años de la asunción del poder no haya cambiado casi nada en la agenda de DDHH; no distinguen mucho entre buenos y malos, no entienden bien la duración de las herencias malditas y piensan que TV tiene el mismo poder que tuvieron Sanguinetti, Lacalle o Batlle.

* * *
(Aparte: los expresidentes mencionados no acudieron al acto por el Nunca Más organizado por y para Tab. Era el único gusto que podían negarle y se lo negaron. Tab quiere Historia y para eso precisa a Los Muertos. Estaba Artigas, claro, pero hacían falta Muertos más frescos, que apuntaran a una dirección nacional, una flecha que lo señalara a él como Gran Estadista. No pudo ser. En lugar de Muertos, Tabbie tuvo a un montón de vivos, a todos los que entre someterse o morir prefierieron acompañarlo: sus alcahuetes de siempre, los Juniors Rafa & Pedrín, los comilis, casi todos los blancos, los colorados sin laburos particulares . Bueno, también tuvo a medio-muertos, seamos sinceros, que es el tema de hoy: ahí estaba esa legión de viejas gritándole 'Tabaré, Tabaré', y claro, era medio feriado y el ómnibus salía la mitad.)



* * *

El 90 % de los ministros no son hombres de partido, sino figuras personalistas. Mantienen una ilusión muy difícil de romper: yo soy mejor. La que se está rompiendo es la de los viejos, que era del tipo nosotros somos mejores porque representamos tal finalidad. De hecho, TV y compañía parasitan la ilusión anterior; su fórmula es más bien yo soy mejor porque vengo de aquellos que tenían tal causa, y como fórmula es segura, inquebrantable, inexpugnable.

Deseo de corazón que la reforma impositiva y la de la salud terminen siendo de izquierda, de izquierda pura, y nórdica, albina, helada, con cero mateína y nada de burbujas, si es posible. Lo deseo contra toda evidencia, negando el fracaso o la falta de intencion de este gobierno de racionalizar la administración pública, porque estas reformas son las últimas movidas hacia la justicia social. Atrás, no viene nada: está el sueño de una mayoría parlamentaria eterna, aunque no se sabe para qué, y proyectos diminutos como legalizar el aborto y el porro. Nada más. Bueno, sí, la convicción de ser mejores por ser los nietos de Mengano. Y no hay que pensar en analogías con saravistas y batllistas para proyectar este degeneramiento. Acá nomás tenemos al ejemplo viviente del vaciamiento absoluto, de la muerte total de las ideas, del último biiiip de la actividad cerebral, de la supervivencia estúpida de las filiaciones arbitrarias: Sendic Jr, Director de Ancap, Protector de Bella Unión, Enemigo de Darwin, Paladín de la Amnesia.

Etiquetas: , , , ,

viernes, junio 8

All the dead pilots

'All the dead pilots', me dí cuenta hoy, es el título de un cuento de Faulkner. Lo leí hace añares, pero mucho antes de empezar a fantasear con armar una banda que se llamase Los Pilotos Muertos. Claro, sería una guiñada a Dead Kennedys, pero sonaría a Toreros Muertos... que no estaban tan mal, pero eran demasiado amariconados para mi gusto.

Bueno, pero mirando Pilotos Muertos me he pasado este mes largo que estuve sin postear. En realidad quedó en borrador una comparación entre la llegada de Itaú, Petrobrás y la de esos mosquitos que parecía que iban a aguantar todo el invierno pero por suerte tuvimos los días más fríos del medio siglo y los liquidamos. A los mosquitos. Eso fue antes de La Niebla.

Decía, me pasé viendo pilotos muertos, o más bien, pilotos morir. YouTube es un vicio, se sabe. La cuestión es que arranco buscando una pelotudez, digamos, videos de Don Ramón (hay uno de él en Chile pinochetista que es genial, termina insultando a la audiencia y cantando 'Cotton Fields') y sin darme cuenta pongo 'Gilles Villeneuve' (per sempri Gilles, sí) y los hijos de puta te sugieren ver otros accidentes, no es que sean morbosos, es el negocio de ellos, y yo tampoco lo soy, pero es parte de mi vida que nunca ví. Entonces veo por vez número 1000 el accidente de Gilles, y me acuerdo del sábado en que escuché la noticia por radio tirado en mi cama, puf, pasado mañana se corre el Grand Prix en su homenaje, pero hace 25 años me parecía que no podía ser, me parecía más irreal que la muerte de mi abuelo en una clínica. El mundo sin John Lennon, ok, pero el mundo sin Gilles, a esa edad, era imposible de imaginar. Al lunes siguiente lo comentábamos con mi compañero de clase descendiente de Passadore -él ya era un corredor de kart- y no podíamos creerlo, habíamos visto en la tele el accidente y su replay, cómo el cuerpo de Gilles se daba contra el auto lento de Jochen Mass (que todavía vive) y volaba por encima, por encima de Mass, y se daba contra el alambrado, pero era sólo el cuerpo, Gilles ya no estaba, y Passadore diciendo que sólo tenía un hilito uniendo el cuello y la cabeza, claro qeu ahora viendo el video me doy cuenta de que era una exageración aunque en ese momento lo creíamos pero no podíamos creer que el Príncipe de la Destrucción, como le decía don Enzo, se hubiera destruído a sí mismo, y de qué piruetas íbamos a hablar entonces, de las de Keke Rosberg, o de Niki Lauda que había vuelto.

Niki Lauda, que estaba otra vez desde ese año (eighty-two) para ser campeón dos después, y que había vuelto de donde Gilles no pudo. Ese accidente también lo veo seguido en YouTube, Nürburgring 76. Me acuerdo del diagrama de la Billiken, explicando dónde estaba la mancha de aceite, cuántas vueltas había dado la Ferrari, contra qué guardrail se había pegado el austríaco, qué piloto había parado para ayudarlo (¡Arturo Merzario!). Uh, esos tiempos donde una revista para niños tenía como nota principal un accidente de Fórmula 1. Claro, ellos tenían a Reutemann; yo lo odiaba y después la política me dio la razón, aunque la frase del santafesino "ví algo que no me gustó" cuando las internas peronistas que terminaron en Kirchner presidente (Lauda, Reutemann, Kirchner: alles klar, kinder?) es una que todavía me resuena en la capocha y me da miedo con M.

Y ví el accidente de Peterson en Monza, ídolo de mi hermano y uno de los mejores pilotos de la historia: fue vicecampeón póstumo en el 78. Y ví también el del único campeon póstumo de la historia, otro austríaco: Jochen Rindt. Tambien murió en Monza, y unos meses antes de que yo naciera, pero no en la largada como Ronnie sino en la Parabólica, la segunda curva más difícil de la F1 después de Eau Rouge, donde se mató el gran Stefan Bellof, la esperanza de Alemania, corriendo en Sport Prototipos, por los mangos, igual que Gonchi en Laguna Seca. De ese accidente prefiero no hablar, hace demasiado poco y habla muy mal de Uruguay, pero si ví el de Bellof, también amo de Mónaco, y se me erizó la piel por ese campeón que no pudo durar y que hubiera achicado mucho la fama de Schumacher y que murió en esa curva tan parecida a la que hace Rivera abajo del edificio donde creció Mini-Me adonde cada vez que vamos de visita hablo de lo dificil que es pasar a fondo y donde un taxi le partió la pierna al hermano de Mini-Me, pero claro, no se puede cruzar Eau Rouge sin mirar porque ahí hay que ir al máximo aunque no se ve el final de la curva por el repecho y por eso hay que ser muy duro para no soltar el acelerador, como hacía Jaques, el hijo de Gilles, que nunca pudo pasarla como es debido pero siempre tuvo la suerte de contarlo.

Y viendo cosas terribles pero muy mías en YouTube me enteré de la muerte de Clay Regazzoni. Así, como sin darme cuenta. Había bebido bastante -no como hoy, que recién empiezo-, los amigos se habían ido, Mini-Me se había llamado a reposo maleducadamente y me entregué al vicio de ver pilotos morir, y entonces, de rebote, miro el accidente de Clay (que podría ser uno mis tíos tanos, y efectivamente era del Ticino, la parte suiza de Italia, de donde era la familia de una persona que tengo en alguna lista de spam que no puedo identificar y cuyos mails me rebotan porque ya no levanta más su mail dado que se mató en otra pista menos divertida) y ya es tarde, debe estar por amanecer, y me entero de que Clay Regazzoni, el tipo que s0brevivió a un choque frontal contra una pared de Long Beach en el 84 y quedó con las piernas paralizadas pese a lo cual siguió manejando e incluso compitiendo en categorías especiales, que ese héroe ex playboy calentón opacado por Niki Rat King Lauda, ése amigo de mi infancia, murió en un accidente de auto, pero no en una pista sino en una carretera italiana en diciembre del año pasado. Confirmo en Wikipedia, después encuentro el video del Telegiornale donde le hacen un lindo homenaje el mismo día de su muerte y me voy a dormir, triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiste.

Gianclaudio Regazzoni, 1939-2006
























---
Melodías anti-telépatas enganchadas: ' Sycamore', de Bill Callahan, y ' Turnaround', de Devo en versión de Nirvana (qué banda grandiosa que pierde con los que le hace buenos covers Devo).

Etiquetas: , ,

viernes, abril 13

Mis tres Kurts

A Kurt Erich Suckert no debía gustarle ser medio alemán, así que siempre firmó como Curzio Malaparte. Tendría 10 años cuando leí un fragmento de La piel –una serie de artículos donde describe el final de la Segunda Guerra Mundial en Italia- y, aunque no entendí mucho (¿qué quería decir que estaba de moda ser homosexual entre los intelectuales?), su idea de que nada más italiano que pisotear la propia bandera me acompaña hasta hoy*. Es potente, porque no lo dice un tano, sino un tano de alma, un converso. El otro día, por ejemplo, fui a ver el cursillo de Scorsese sobre cine italiano, y no pude evitar interpretar toda la carrera de Rossellini como la de un pastelero insoportable. Casi todos fueron fascistas, y el propio Curzio lo fue. Su librazo Técnica del golpe de Estado, sin embargo, lo volvió enemigo del régimen de Mussolini. No se sabe cómo, salió de la cárcel y se volvió el corresponsal de guerra más culto y apasionante que podría haber. Ex diplomático, medio periodista y gran escritor –arrimarse nomás a cualquiera de sus recopilaciones de cuentos-, Malaparte estuvo en casi todos los frentes de la gran guerra civil europea y dejó constancia de todo en Kaputt, su obra maestra.

Curzio murió en 1957.

* * *

Por la misma época, tal vez un poco antes, fui atrapado por el trazo de Jack Kirby. Sus superhéroes geométricos, sus máquinas impensables, sus sombras planas, la pura potencia hecha dibujo me cautivaron para siempre. Lo que no sabía a los 10 años es que yo era capaz de apreciar todo eso porque podía confrontarlo con un estándar artístico. Ese estándar tuvo un representante tan fino, tan armónico y tan dotado que, durante mucho tiempo, yo creía inconscientemente que no se trataba de un hombre, sino de una máquina. Ya adolescente, empecé a reconocer un patrón y a buscar una firma en esas ilustraciones perfectas: Curt Swan. Claro, no sólo yo era más grande, sino también él. Curt era el dibujante de Superman en los 50, y volvió aún más refinado en los 70 y primeros 80. Todavía me pregunto por qué me llevó tanto tiempo darme cuenta de su grandeza. De repente porque yo era lector (y por lo tanto, hincha) de Batman, el nocturno. Sin embargo, todavía me acuerdo de tardes enteras –siempre es otoño en mis recuerdos, porque el sol es bueno- leyendo tomos Novaro de Superman, que intercambiaba con compañeros de clase por mis Batman de Dick Sprang. Sin Curt Swan, nunca hubiera estado preparado para captar la exageración de Kirby.

Calculo que Swan era judío –como Siegel & Schuster, los creadores del Supes que él mejoró al límite- y que eso, sumado a la libertad patronímica norteamericana, habrá contribuido a que le pusieran Curt y no Kurt, como debe ser.

Curt murió en 1996.

* * *

Mi primer libro de Kurt Vonnegut me salió cinco pesos. El paquete incluía una corbata, que le regalé a mi hermano menor, y lo conseguí en un local del Ejército de Salvación que había (¿hay todavía?) en la calle Agraciada. La novela era Breakfast of Champions. Todavía tengo ese ejemplar de tapa agujereada que algún anormal había usado como apoyo para un sacabocados.

Empecé a hojear el libro ya en el ómnibus de vuelta a casa y la manera de escribir de ese tipo me volvió loco. Las frases cortas para dar vuelta razonamientos trascendentes. La locura como algo químico. El nazismo como un desbalance químico colectivo. Los dibujos simples pero estilizados. Y así. Y así.

El tipo me cayó simpático. Cuando vi una foto me resultó parecido a unos parientes míos, pero no los alemanes, como él, sino a los de una rama simpática de mi gran tronco italiano. A partir de ahí, pienso en Kurt como en un tío posible.

No sé cuánto tiempo después el amigo Benito me prestó Payasadas, un libro fallido, triste y lindo. No paro de comprarlo en ofertas (edición Pomaire) para regalarlo de vez en cuando. Tout c’est la: los melli que cuando se separan se debilitan y que cuando se juntan son genios. El apellido intermedio para armar familias gigantescas. Se ve que Kurt extrañaba a sus parientes.

Justo después de que murió mi viejo empecé a leer Matadero cinco. Es un librazo por otras cosas, pero a mí me hizo un bien enorme una idea lateral: la de que todos los tiempos están ocurriendo siempre, y que con sólo concentrarse uno podía no sólo recordarlos, sino vivirlos. Después me di cuenta de que no hacía falta tanto trabajo para estar con esa parte de mí que es mi padre, pero en el momento la ocurrencia loca de Kurt me cayó justa.

En la época del dólar barato me encargué Timequake (su última novela), y escribí sobre ella. El veterano estaba medio amargado, me dio la impresión; ahora me parece que yo estaba muy tecno. Lo cierto es que el viejo se mandó guardar por unos años, pero empezó a salir fuerte para pelear contra la reelección de Bush. Claro, gracioso y preciso. La mierda, qué lúcidos que son los viejos modernos y qué chotos que somos todos.

Kurt murió ayer.








-----------

* Curioso: anoche se llevaron preso a un tipo por quemar una banderita norteamericana, acá, en Uruguay.

Etiquetas: , ,

sábado, noviembre 18

Ni Zelmar, ni Artigas, ni Cristo

Discusión con Mini-me: está bien que Bordaberry esté preso, pero es una lástima que sea por algo tan rebuscado. Para ella alcanza con que se muera encerrado, para mí no. Los asesinos de Michelini y Gutiérrez merecen ser castigados, pero el dictador hizo mucho más que eso. Es responsable todos los asesinatos y encierros perpetrados por los milicos, y hay un concepto que engloba todos sus crímenes. No me jodan con que ya fue juzgado por eso, porque ya vemos cómo nuestra justicia cambia a ritmo político. La muerte de Michelini como símbolo está bien, pero es poco. Qué necesidad de andar sublimando cuando se dispone de todos los recursos para hacer algo verdaderamente justo.

El mayor crimen fue contra la República, y engloba a todos los cometidos contra personas particulares.



* * *

Veo a Pecho 'e Fierro en el programa de Omar. Un auténtico fenómeno, esta banda que mezcla metal y milonga. Hacen acordar a Iorio, claro, pero son de verdad: más allá del hecho repetido hasta el hartazgo de que su líder toca en los ómnibus y de que son de San José, se ve que son de la clase social que dicen representar. La correa del tipo está unida a la guitarra con cinta de embalaje. Los equipos son Peavey, el standard de hace 20 años, no el de ahora en que cualquier niño recibe un Marshall para Reyes.

Conocía la leyenda de Pecho ' Fierro, pero los ví por primera vez a principios de año, en un festival en Kiyú. Nosotros acabábamos de descargar nuestros viejos Fenders, y los tipos subían sus Peaveys diminutos, imposibilitados de usar los impresionantes stacks Marshall que había en el escenario. Cuando les llegó su turno los hicieron sonar al máximo, y lo que querían decir se entendió. Pecho 'e Fierro, nacionalistas, canarios, metaleros y pobres, lo que siempre los hará mejores, a pesar de todos sus defectos, que las bandas de nenas de clase alta que rompen equipos y después vuelven con mamá.

Pecho 'e Fierro cerró su aparición televisiva con 'A don José'. Una gran versión, y sin dudas más sincera que cualquier demostración de No te va gustar. Emocionante, épica y equivocada. Igual que la propuesta del presidente de juntar los feriados (los nacionales, claro, no los religiosos) el día del nacimiento de Artigas. (Para empezar, Artigas no era uruguayo, sino de las Provincias Unidas, algo más parecido a Argentina que a Uruguay; y en el centro de su proyecto federal estaba Entre Ríos, la provincia enemiga de los uruguayos de hoy).

¿Por qué la fecha del nacimiento de un hombre? ¿Por qué no la del Estado, algo colectivo? ¿Por qué el puto personalismo? ¿Será porque es parte del mismo fenómeno que llevó al presidente al lugar en que está hoy? ¿Será porque todos los seguidores de Jesús tienen impreso el culto a la personalidad?

Creo en ciertas ideas de Jesús, no en Cristo, una idea para justificar un negocio. Creo en ciertas ideas de Artigas, no en Artigas, un invento para justificar una división administrativa. Y Creo en la Justicia, pero no creo en Michelini.

Etiquetas: , , ,

miércoles, agosto 9

Yo voté a Gargano

El tipo que salió presidente con mi voto dice que lo ideológico no tiene que ver con lo comercial; que los principios no tienen que ver con los pactos; que el tren pasa una sola vez y hay que subirse. Yo puedo creer, porque tiene cara de estúpido aunque tenga chapa de especialista, que no sepa que eso es todo lo contrario de una definición de izquierda. También puedo creer que, como paracaidista político, no haya participado de muchas reuniones partidarias, o sea, que no tuvo formación política convencional. Pero no me entra en la cabeza que decir tamaños disparates no le haga cortocircuito por ningún lado. De algún rumor, de alguna conversación, de algun folleto, de algún lado tiene que sonarle que lo económico es político. Y que eso en el fondo es lo que decía Marx. Y que el partido al que pertenece nominalmente se autodefine como marxista.

Por el otro lado, el viejo Polo. Un bochorno como diplomático. Pero por suerte está ahí. Lo van a despedir, seguro, pero no importa. Pensar que lo voté calculando que desde la izquierda y la derecha del FA le iban a romper las pelotas al presidente y que un PS fuerte iba a ayudar al gobierno. Ahora ese PS monopoliza las pocas gotitas de dignidad del Ejecutivo, y es casi oposición interna. Será un engaño para seguir teniendo a la gilada adentro, como la falsa oposición Mujica-Astori, pero igual: qué suerte que está Gargano, en un ministerio o desde la tele nomás, a pesar de todo lo que digan de él -y que debe ser cierto-, a pesar de haber permitido que se enquistara el maldito masón-católico, a pesar de las papeleras, a pesar de su edad. Qué bueno que alguien le diga al puto Tab que no todos los trenes llevan a buen destino.

Etiquetas: , ,

viernes, marzo 10

Jorge Batlle presidente

El llamado 'tercer batllismo' fue el movimiento que definió los caminos políticos de Uruguay a principios del siglo XXI. Su líder, el Dr. Jorge Batlle, pertenecía al mismo linaje que gobernaba el país desde fines del siglo XIX, lo que dio lugar a especulaciones pseudocientíficas sobre la aptitud genética de los Batlle para el manejo íntimo de lo estatal. Lo cierto es que, tal como sus antepasados Lorenzo, José y Luis, el presidente Batlle fue quien diseñó las políticas de Estado que habrían de regir los destinos del país en los tiempos posteriores a su mandato.

Si bien es cierto que durante su propia presidencia Jorge Batlle vio limitado su accionar por falta de apoyo político -tanto a nivel intra como extrapartidario-, es claro que fue en su administración donde se plantearon los rumbos que el país habría de tomar. La coalición de partidos que gobernó a partir de que Batlle abandonó el poder sí fue capaz -gracias a una extraordinaria mayoría parlamentaria- de llevar a cabo las reformas planeadas por Batlle. Así, la política exterior se centró en el alejamiento de los ámbitos de cooperación regional mientras se buscó la aproximación veloz al área de influencia estadounidense. En lo económico, se continuó la política de redistribución del ingreso que Batlle iniciara con una violenta devaluación monetaria y consiguiente reducción salarial; los intereses de los grupos económicos agrícolas, comerciales y financieros siguieron siendo el eje de la política a corto plazo, se aumentó el endeudamiento externo y se maximizó el esfuerzo recaudatorio en perjucio de la creación de trabajo y empleo.

Paradojalmente, la principal contribución del tercer batllismo a la sociedad uruguaya provino de una fuente inesperada. Jorge Batlle había predicado durante su juventud y madurez la conveniencia del liberalismo en todos los ámbitos. Sin embargo, al llegar a la presidencia, ya en la senectud, Batlle invirtió la mayoría de sus postulados, favoreciendo la permanencia de monopolios y refrenando todo cambio liberalizador de las costumbres. Sus sucesores tomaron nota de este vuelco ideológico del último Batlle y lo adoptaron de manera radical. Se opusieron firmemente a cada iniciativa liberal, como en el caso de la finalmente aprobada ley de aborto, e incluso exageraron el impulso antiliberal mediante la promulgación de decretos restrictivos de las libertades individuales. Se recortaron los derechos de grupos tan diversos como los fumadores, los trabajadores sindicalizados y los ciudadanos extranjeros, y se establecieron alianzas conservadoras más atrevidas que las que Batlle había insinuado, como por ejemplo, con los representantes del Vaticano .

Etiquetas: , ,