sábado, abril 19

Respirá profundo

El humo no se va. Hoy sábado parece que toda la cuadra estuviera quemando leña, pero no hay una pizca de olorcito a asado. De repente es mismo así; ahora cuando vaya a la feria veremos. Pero calculo que es lo mismo que pasó toda la semana: viene de los incendios en Entre Ríos.

Me fascina. No el aroma, claro, sino que sea argentino. De otro país. Creo que es lo que le pasaba a todo el mundo al principio: "cómo va a llegar hasta acá si estamos como a... doscientos quilómetros". En el fondo, le estaban pidiendo al viento que respetara la soberanía aérea del terruño. Y eso es justamente lo que me encanta a mí: cómo un fenómeno de lo más natural lo natural-natural ya no existe puede tirar abajo siglos de ideología. Las provincias, lo dice el aire, están unidas.

Mi alegría no es sólo por lo que significa para la causa de Gualeguaychú. Aunque cuesta encontrar un ejemplo más perfecto de sus argumentos: "allá les vá una semana de olor indeseado e inescapable, made in Entre Ríos. Por unos días, nomás. Ahora piensen cómo será olfatear huevos podridos toda la vida, cada vez que cambia el viento". La cabecita vuela: me imagino la selección política-económica pidiendo perdón, lagrimeando, admitiendo que era o la fábrica o el boicot internacional, echándole al a culpa a JB y sus secuaces, citando "clemencia para los vencidos". De alguna manera, creo que eso ya está pasando, no en los gobernantes sino en la hinchada súbita y unánime de las papeleras que consiguieron hace tres años.

Pero decía que no es eso lo que me alegra. Lo que me hace sentir como un niño es simplemente que el viento quemado venga de otro país. Parece que estuviéramos más cerca de otro país. Y estamos, pero siempre quieren hacérnoslo olvidar. En cualquier parte de Uruguay estamos bien cerca de dos países. Como los israelíes, o los palestinos. Hablando de las tribus del desierto, hace poco traducía un fragmentito de un historiador judío donde concluía que los países chicos tienen que entender que sus vecinos nunca tolerarán una política exterior agresiva, a la que los países grandes sí tienen acceso más frecuente. Me dieron ganas de hacer un asterisco para hablar de las papeleras, pero no venía al caso, ni quiero seguir hablando de ellas ahora.

Porque con este humo me pasa lo mismo que cuando escuchaba que aumentaban los suicidios en Alemania cuando llegaba el viento ionizado de Siberia. O que en Polonia nacieron más malformados en los meses que siguieron a Chernobyl. O que si me dijeran que está pasando lo mismo acá por culpa de la central nuclear de Rio Grande do Sul. Catástrofes que unen, podría decirse.

Ésta es una minicatástrofe, claro. Un poquito de humo que ni siquiera jode a los asmáticos (a este, por lo menos). Ya vendrá otro viento que se llevará el aroma y la niebla. Si viene con lluvia, también se va a liquidar el tema de la falta de agua en las represas. Si no llueve, seguiremos hablando de restricciones y crisis energética un par de semanas más, hasta que llueva, para volver al mismo rollo, arrancando de cero, dentro de un año.

Pero no nos olvidemos de estos días. De este olorcito fraterno. A mí, un olor insual me queda en la memoria para siempre. Normalmente, cuando vuelvo a sentirlo lo asocio a cosas buenas que me pasaron la primera vez. Los pinos, por ejemplo, son las primeras vacaciones. Hay un shampoo que me recuerda mi liberación de un trabajo insoportable y a un grupo de estudiantes extrajeros. Esta fogata argentina capaz que me hace acordar a la biblioteca nueva y a planes excitantes. ¿Qué te pasó la semana del humo que venía de Argentina? No lo dejes pasar. By the way, estamos teniendo otoño por primera vez en años.

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martes, diciembre 25

Solsticio de verano

Gracias por habernos dado una primavera razonable. La menos lluviosa en años y también la más fresca. No me gusta mucho el calor, que además no me deja trabajar bien. El viento es agradable y el aire tiene algo de droga optimista (fuera de la zona de carga de bovinos, conocida como Centro y Ciudad Vieja). Ah, la primavera de este año casi desplaza al otoño como temporada favorita. Justo cuando decían que ya no habría estaciones intermedias. Caminé cuadras y cuadras sin que se me empañaran los lentes o se me empapara el cuerpo. Los primeros vinos blancos, los tomates a 10 pesos, los niños emocionados por la llegada del día más largo del año. Todo gira alrededor del Sol.

Gracias también por el último espectáculo de la primavera. Lo estábamos precisando: dos malvivientes fuera de circulación en una semana. Dos advertencias a la mafia. A los antirrepublicanos, retroactiva. A los ladrones, preventiva. Podemos irnos de vacaciones tranquilos, siempre que nos cuidemos de no exponernos a Tu presencia de 11.00 a 16.00. Digo, hablando de estar a la sombra.

Has dado una vuelta, un nuevo ciclo ha comenzado. Feliz año.

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viernes, noviembre 16

Los traidores

El verano pasado conocí a un hombre que vivía como lo había querido de adolescente. No era un alocado ni un artista, nada de eso. Se dedicaba –y sigue, creo- a un oficio de lo más tradicional (pongamos carpintero, que esto no se trata de él). El tema es que cuando joven él había decidido zafar del destino que tenía asignado como hijo de intelectuales. Se alejó de su familia e interrupió sus estudios para evitar caer en la “vida burguesa”. Se fue al país de los Montoneros y se consiguió una vida más o menos proletaria. Hoy es una especie de obrero-empresario orgulloso de haber caído en la trampa que se tendió a sí mismo hace treinta años.

Lo que más me llama la atención de su historia es la distancia entre los dos tipos, el adolescente y el actual. Porque, según cuenta contento este señor, “mi yo adolescente cagó a mi yo adulto”. ¿Son el mismo tipo o son dos tipos distintos? Mini-Me no me cree, pero yo me hago este tipo de preguntas desde los cinco años. Viendo dibujitos donde una máquina transfería las mentes de dos personajes empecé a pensar en qué era eso que se transfería. ¿Si yo estaba en otro cuerpo, qué era eso mío que seguía siendo yo? ¿No pasaba a ser directamente ése con el que me había cambiado?

Después está lo otro, claro. La inevitable traición adolescente. Welcome Bob, all that jazz. Soy de esos que todavía se mide con aquel caradegranos llenodeamigas anarcoesteta que terminó... acá. Bueno, que llegó hasta acá: espero seguir. Hasta hace unos años, pensaba en el juicio de mi yo actual que podría hacer aquel adolescente. Ahora pienso también en las cosas que yo podría decirle a esa persona incompleta, incompletísima, en cómo seguro me aburriría con sus tres o cuatro temitas, con su indecisión, con su estrechez, aunque nunca con su ingenuidad.

Porque un poco ingenuo sigo siendo. Digo, me vivo desilusionando. Por estos días estuve pensando en una de las primeras desilusiones juveniles: Los Traidores. Pasa que por primera vez en mucho tiempo tengo una compañera de trabajo de mi misma edad y de un origen sociocultural parecido al mío. Resulta que cuado teníamos quince años, los dos éramos fans de Los Traidores. Me acuerdo de cómo los seguía a todos lados entonces. A veces escabulliéndome, porque era menor. La remera que me pinté. Cómo decidí que yo también iba a tener una banda viéndolos a ellos. Mi compañera, que tiene recuerdos paralelos, estaba emocionadísima por estos días, porque se reeditó en CD el primer disco, el Montevideo Agoniza ¡con los temas prohibidos! En cambio a mí, lo que pase con estos tipos ahora... me nefrega.

Sé más o menos cuándo empecé a pensar que eran una farsa. Fue cuando salió el segundo disco, que era una poronga. Llena de teclados y cosas así. Ahí empecé darme cuenta de que la música que hacían no estaba muy buena. Reggae, y malo. Hasta ese momento, tenía un conflicto interior: de acuerdo a mis ideas pseudopunkies, las letras que ellos hacían estaban buenísimas. En cambio, las de la música que a mí me gustaba por la melodía (música-música, je) eran, por lo que intuía, más bien drogonas. Qué dilema: Jesus and Mary Chain versus Los Traidores, hedonismo versus mensaje. No sé por qué, en aquellos tiempos pensaba en multiple choice: o una cosa o la otra. En estos años de disco duro rebosante de mp3 me parece graciosa aquella oblicación de elegir. Pero me sigue gustando: cambio 30 segundos de los Jesus en loop por toda la carrera de Los Traidores. Se va a la una, a las dos... vendido el Psychocandy al señor de lentes.

Durante un tiempo, pensé que lo que me había desilusionado de las letras de la banda era su falta de consistencia con una actitud fuera del escenario. Política, digamos. Pero ahora, de grandecito, me doy cuenta de que, además, eran muy malas. Malas en sí. Así que hoy voy a hacer algo que hace diez años no habría podido: verduguear a mi mí adolescente.

A continuación, una de las letras “prohibidas”: Viviendo en Uruguay

Estoy viviendo en un país
donde tenés que ser cheto o terraja

¡Wow! Un fashion statement... de un cheto wannabe.

donde si nada tenés te odian
donde si tenes dinero te aman.

La letra la copié de la web, pero el que la transcribió estuvo bárbaro: tenés/tenes. Así lo cantaban ellos. Cuando el mensaje es importante, encontrar una palabra con la acentuación adecuada no es prioridad.

Estoy viviendo en un sitio
esclavo de lo material
donde tú por ti mismo no importas

¿Tú? ¿Ti? ¿Qué es esto, Viviendo en Puerto Rico?

porque el precio de tu ropa
importa mucho más

Estos tipos tenían veintipico de años cuando lo que les preocupaba era la marca de sus vaqueros. A mí también me pasaba, pero a los trece.

Eso es hoy, el Uruguay
solo un inmundo basural

O sea, un lugar donde abundan las marcas truchas.

sus hijos se arrastran en la calle
sin dejar nunca de llorar.

Por la ropita que no consiguen. "Do you have the time to listen to me whine?"


Y es hoy nuestro país
ese fue nuestro destino
hemos muerto sin vivir
nos han legado su castigo

Uy, aparecieron ELLOS... los malos. ¿Serán los tenderos que no hacen rebajas?


Estoy viviendo en un lugar
donde el reloj se ha detenido
donde la gente ya no no no crece
donde cada vez hay más vendidos.

Hermosa referencia a los abuelos: el nono no crece.

Estoy viviendo en un sueño
es una dulce pesadilla
corremos sin movernos
huimos y no hay salida

Epa, poesía. El tema parece ser la inmovilidad. Veamos.


Y ése es hoy su lugar
su tan querido basural
aquí he muerto una vez
y ya no me atraparán

Bien. Se viene el remate. ¿Será el gran escape a una tierra de prendas bonitas y baratas?.


Pero a pesar de todo
de algo estoy todavía muy seguro

Mmmh... no.


si es por mí al Uruguay
pueden metérselo en el culo

Ah, pero parece que el gaucho de Berugo los estuvo ayudando con la rima. Me acuerdo de que en una versión en vez de “culo” decían “censura”. Podrían haber seguido con “cuuuando yo era marinero”, total...

Viviendo en Uruguay,
muriendo en Uruguay

Ay, muriendo de rabia. Eran épocas terribles, 1986. Todavía Montevideo Shopping no hacía el descuento del día sin IVA.

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viernes, junio 22

Sin ceros

Apareció un aviso donde se ven juntas, como un superequipo, todas las bebidas de la compañía Coca-Cola. Me dejó bastante nervioso.

Hasta ahora no hacía falta ser un Poirot para encontrar el indicio 'un producto de The Coca-Cola Company envasado por Montevideo Refrescos' estampado en las etiquetas de Sprite, Fanta, Da-Sani (¡Nutrimorfi!) y similares para atar cabos y darse cuenta de que todas esas gaseosas venían de la misma fábrica. Sin embargo, esa hermandad era algo que no se propagandeaba: The Coca-Cola Company nos vendía la ilusión de que existían, porque sí, desde siempre, productos independientes para personas diferentes.

Este novedoso pedido de fidelidad empresarial, admisión de amplitud o simple demostración de poder rompe esa ilusión. No es que creyéramos que la batalla de Sprite contra Teem (perdón, 7 Up) no fuera parte de una guerra más grande, pero es que también uno se acostumbró a que lo trataran como a un descerebrado. Es más seguro. ¿Que vendrá ahora? ¿Una peliculita Sony con la Coca de 600? ¿Una entrada para el Pilsen Rock con la Pepsi de vidrio? ¿Un manifiesto en contra de la reapertura de la planta de Norteña con el bidón de Agua Salus sin gas?

* * *
Hay algo complicado en el exceso de sinceridad (es gracioso, la sinceridad puede ser excesiva, pero nunca es total, o sea, la sinceridad no es la verdad). Por ejemplo, en los últimos diez años nos hemos familiarizado con políticos que admiten como motivo de sus actos más conflictivos a la propia estrategia política: "no era el momento de hacer un planteo así", "me lo aconsejaron los asesores de campaña", "soy un soldado de fulano".

Este desnudarse también incomoda. Porque, por un lado, quiere decir detrás de mí no hay nada: sólo me interesa tal cargo, es decir, es la ruptura de la ilusión de que el tipo representa a una idea o a un grupo de gente. Y, al mismo tiempo, pone a la propia persona del político como única diferencia: elíjanme a mí, que soy mejor que aquel. Ese sinceramiento es una de la caras de la transformación de la política en la elección de figuras carismático-administrativas, de la reducción de la política a Teem vs Sprite.

Y, lo que es peor, a la creencia de que Teem es mejor sólo porque no es parte de The Coca-Cola Company. Metáforas afuera: el gobierno justifica moralmente sus decisiones por su ligazón histórica con la izquierda tradicional como con eso alcanzara para estar del lado del bien, cuando su compromiso real con causas esencialmente de izquierda (bah, con la causa: justicia social, lo demás son accesorios) es cada vez más débil.

* * *

El sinceramiento que más miedo me mete es el de los gobernantes. He escuchado a mucha gente quejarse de que Mujica habla como si no fuera parte del gobierno; dicen que cuando está con el lobby del agro parece un intermediario entre éste y el gobierno, o que cuando habla para la gente en general parece un intermediario entre el sentir popular y el del gobierno. Yo creo que no es exactamente así.

Lo que Mujica dice es "ahora soy parte del gobierno, pero saben qué, con esto no alcanzaba: el Mal sigue en el mismo lugar y no podemos hacer nada". Lo que atemoriza del discurso de Mujica es que no suena como el de los ministros que lo antecedieron, que hablaban desde el poder; Mujica habla desde la impotencia. Quiere cambiar las mismas cosas que antes (no importa qué cosas) pero trasmite la impresión de que ser parte del Ejecutivo no lo ha ayudado en nada. Lo que tanto ansiábamos, la revolución en paz, se ha trasladado más allá, se nos escapa. A veces parece que el Mal tiene nombre propio (Astori), pero luego se revela que no, que es la lógica del capitalismo, o el capitalismo, o la lógica a secas.

Cuánto tiempo seguirán cayendo bien los mensajeros de la impotencia -el Pai Gurú es el extremo, pero no es para nada el único- es algo que dentro de poco habrá que preguntarse en serio. Preguntárselo desde acá, aclaro, porque afuera ya está muy mal visto. Desde el exterior, por ejemplo, no se entiende que a más de dos años de la asunción del poder no haya cambiado casi nada en la agenda de DDHH; no distinguen mucho entre buenos y malos, no entienden bien la duración de las herencias malditas y piensan que TV tiene el mismo poder que tuvieron Sanguinetti, Lacalle o Batlle.

* * *
(Aparte: los expresidentes mencionados no acudieron al acto por el Nunca Más organizado por y para Tab. Era el único gusto que podían negarle y se lo negaron. Tab quiere Historia y para eso precisa a Los Muertos. Estaba Artigas, claro, pero hacían falta Muertos más frescos, que apuntaran a una dirección nacional, una flecha que lo señalara a él como Gran Estadista. No pudo ser. En lugar de Muertos, Tabbie tuvo a un montón de vivos, a todos los que entre someterse o morir prefierieron acompañarlo: sus alcahuetes de siempre, los Juniors Rafa & Pedrín, los comilis, casi todos los blancos, los colorados sin laburos particulares . Bueno, también tuvo a medio-muertos, seamos sinceros, que es el tema de hoy: ahí estaba esa legión de viejas gritándole 'Tabaré, Tabaré', y claro, era medio feriado y el ómnibus salía la mitad.)



* * *

El 90 % de los ministros no son hombres de partido, sino figuras personalistas. Mantienen una ilusión muy difícil de romper: yo soy mejor. La que se está rompiendo es la de los viejos, que era del tipo nosotros somos mejores porque representamos tal finalidad. De hecho, TV y compañía parasitan la ilusión anterior; su fórmula es más bien yo soy mejor porque vengo de aquellos que tenían tal causa, y como fórmula es segura, inquebrantable, inexpugnable.

Deseo de corazón que la reforma impositiva y la de la salud terminen siendo de izquierda, de izquierda pura, y nórdica, albina, helada, con cero mateína y nada de burbujas, si es posible. Lo deseo contra toda evidencia, negando el fracaso o la falta de intencion de este gobierno de racionalizar la administración pública, porque estas reformas son las últimas movidas hacia la justicia social. Atrás, no viene nada: está el sueño de una mayoría parlamentaria eterna, aunque no se sabe para qué, y proyectos diminutos como legalizar el aborto y el porro. Nada más. Bueno, sí, la convicción de ser mejores por ser los nietos de Mengano. Y no hay que pensar en analogías con saravistas y batllistas para proyectar este degeneramiento. Acá nomás tenemos al ejemplo viviente del vaciamiento absoluto, de la muerte total de las ideas, del último biiiip de la actividad cerebral, de la supervivencia estúpida de las filiaciones arbitrarias: Sendic Jr, Director de Ancap, Protector de Bella Unión, Enemigo de Darwin, Paladín de la Amnesia.

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viernes, junio 8

All the dead pilots

'All the dead pilots', me dí cuenta hoy, es el título de un cuento de Faulkner. Lo leí hace añares, pero mucho antes de empezar a fantasear con armar una banda que se llamase Los Pilotos Muertos. Claro, sería una guiñada a Dead Kennedys, pero sonaría a Toreros Muertos... que no estaban tan mal, pero eran demasiado amariconados para mi gusto.

Bueno, pero mirando Pilotos Muertos me he pasado este mes largo que estuve sin postear. En realidad quedó en borrador una comparación entre la llegada de Itaú, Petrobrás y la de esos mosquitos que parecía que iban a aguantar todo el invierno pero por suerte tuvimos los días más fríos del medio siglo y los liquidamos. A los mosquitos. Eso fue antes de La Niebla.

Decía, me pasé viendo pilotos muertos, o más bien, pilotos morir. YouTube es un vicio, se sabe. La cuestión es que arranco buscando una pelotudez, digamos, videos de Don Ramón (hay uno de él en Chile pinochetista que es genial, termina insultando a la audiencia y cantando 'Cotton Fields') y sin darme cuenta pongo 'Gilles Villeneuve' (per sempri Gilles, sí) y los hijos de puta te sugieren ver otros accidentes, no es que sean morbosos, es el negocio de ellos, y yo tampoco lo soy, pero es parte de mi vida que nunca ví. Entonces veo por vez número 1000 el accidente de Gilles, y me acuerdo del sábado en que escuché la noticia por radio tirado en mi cama, puf, pasado mañana se corre el Grand Prix en su homenaje, pero hace 25 años me parecía que no podía ser, me parecía más irreal que la muerte de mi abuelo en una clínica. El mundo sin John Lennon, ok, pero el mundo sin Gilles, a esa edad, era imposible de imaginar. Al lunes siguiente lo comentábamos con mi compañero de clase descendiente de Passadore -él ya era un corredor de kart- y no podíamos creerlo, habíamos visto en la tele el accidente y su replay, cómo el cuerpo de Gilles se daba contra el auto lento de Jochen Mass (que todavía vive) y volaba por encima, por encima de Mass, y se daba contra el alambrado, pero era sólo el cuerpo, Gilles ya no estaba, y Passadore diciendo que sólo tenía un hilito uniendo el cuello y la cabeza, claro qeu ahora viendo el video me doy cuenta de que era una exageración aunque en ese momento lo creíamos pero no podíamos creer que el Príncipe de la Destrucción, como le decía don Enzo, se hubiera destruído a sí mismo, y de qué piruetas íbamos a hablar entonces, de las de Keke Rosberg, o de Niki Lauda que había vuelto.

Niki Lauda, que estaba otra vez desde ese año (eighty-two) para ser campeón dos después, y que había vuelto de donde Gilles no pudo. Ese accidente también lo veo seguido en YouTube, Nürburgring 76. Me acuerdo del diagrama de la Billiken, explicando dónde estaba la mancha de aceite, cuántas vueltas había dado la Ferrari, contra qué guardrail se había pegado el austríaco, qué piloto había parado para ayudarlo (¡Arturo Merzario!). Uh, esos tiempos donde una revista para niños tenía como nota principal un accidente de Fórmula 1. Claro, ellos tenían a Reutemann; yo lo odiaba y después la política me dio la razón, aunque la frase del santafesino "ví algo que no me gustó" cuando las internas peronistas que terminaron en Kirchner presidente (Lauda, Reutemann, Kirchner: alles klar, kinder?) es una que todavía me resuena en la capocha y me da miedo con M.

Y ví el accidente de Peterson en Monza, ídolo de mi hermano y uno de los mejores pilotos de la historia: fue vicecampeón póstumo en el 78. Y ví también el del único campeon póstumo de la historia, otro austríaco: Jochen Rindt. Tambien murió en Monza, y unos meses antes de que yo naciera, pero no en la largada como Ronnie sino en la Parabólica, la segunda curva más difícil de la F1 después de Eau Rouge, donde se mató el gran Stefan Bellof, la esperanza de Alemania, corriendo en Sport Prototipos, por los mangos, igual que Gonchi en Laguna Seca. De ese accidente prefiero no hablar, hace demasiado poco y habla muy mal de Uruguay, pero si ví el de Bellof, también amo de Mónaco, y se me erizó la piel por ese campeón que no pudo durar y que hubiera achicado mucho la fama de Schumacher y que murió en esa curva tan parecida a la que hace Rivera abajo del edificio donde creció Mini-Me adonde cada vez que vamos de visita hablo de lo dificil que es pasar a fondo y donde un taxi le partió la pierna al hermano de Mini-Me, pero claro, no se puede cruzar Eau Rouge sin mirar porque ahí hay que ir al máximo aunque no se ve el final de la curva por el repecho y por eso hay que ser muy duro para no soltar el acelerador, como hacía Jaques, el hijo de Gilles, que nunca pudo pasarla como es debido pero siempre tuvo la suerte de contarlo.

Y viendo cosas terribles pero muy mías en YouTube me enteré de la muerte de Clay Regazzoni. Así, como sin darme cuenta. Había bebido bastante -no como hoy, que recién empiezo-, los amigos se habían ido, Mini-Me se había llamado a reposo maleducadamente y me entregué al vicio de ver pilotos morir, y entonces, de rebote, miro el accidente de Clay (que podría ser uno mis tíos tanos, y efectivamente era del Ticino, la parte suiza de Italia, de donde era la familia de una persona que tengo en alguna lista de spam que no puedo identificar y cuyos mails me rebotan porque ya no levanta más su mail dado que se mató en otra pista menos divertida) y ya es tarde, debe estar por amanecer, y me entero de que Clay Regazzoni, el tipo que s0brevivió a un choque frontal contra una pared de Long Beach en el 84 y quedó con las piernas paralizadas pese a lo cual siguió manejando e incluso compitiendo en categorías especiales, que ese héroe ex playboy calentón opacado por Niki Rat King Lauda, ése amigo de mi infancia, murió en un accidente de auto, pero no en una pista sino en una carretera italiana en diciembre del año pasado. Confirmo en Wikipedia, después encuentro el video del Telegiornale donde le hacen un lindo homenaje el mismo día de su muerte y me voy a dormir, triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiste.

Gianclaudio Regazzoni, 1939-2006
























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Melodías anti-telépatas enganchadas: ' Sycamore', de Bill Callahan, y ' Turnaround', de Devo en versión de Nirvana (qué banda grandiosa que pierde con los que le hace buenos covers Devo).

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miércoles, febrero 28

Nocilla, qué meriendilla

Que quede claro de entrada: Ignacio De Posadas me parece un integrante de la pandilla del Cuqui que debería tener prohibido actuar en política. Pero cuando ya hace un mes empezaron a criticarlo por racista a causa de haber usado la expresión merienda de negros tuve que salir a defenderlo. Por suerte, al final las organizaciones afro desistieron de emprender una acción legal contra él: hubera sido cosa de gente poco educada (sin importar su color de piel). Porque enjuiciar a alguien por usar una frase hecha anacrónica prueba que los demandantes solamente prestan atención a la superficie de las cosas.

Merienda de negros quiere decir relajo. Suena fuerte, es cierto. Pero en Uruguay usamos día a día una expresión de origen similar y sigificado equivalente de la que nadie se queja: quilombo. O tal vez la cosa sea peor. Porque los quilombos eran los lugares donde se reunían los primeros negros libertos. O sea, como insulto racista, es mucho más potente, porque alude despectivamente no a un picnic espontáneo, sino al intento de los esclavos por organizarse políticamente.

Pero claro, como al escuchar quilombo no se activa el detector de ofensas (aunque el sonido mb debería darles una pista), los policías semánticos todavía no han protestado. De todos modos, De Posadas sí tuvo su castigo, porque con la gaffe demostró que es un muy mal político, bah, que de hecho jamás fue un político que ganó votos, sino un funcionario de la mafia blanca con tan poco contacto con sus votantes que desconoce actualizaciones del lenguaje que tienen dos siglos.

Sin embargo, igual que los afros cortitos, todos nos quedamos en la superficie: De Posadas estaba hablando sobre las Asambleas Educativas. Preferimos entretenernos con el chiste involuntario de un pseudopatricio y no atender a su denuncia sobre uno de los temas más vergonzosos de este gobierno: su falta absoluta de políticas educativas, especialmente en Secundaria.

Las asambleas multitudinarias son el resultado de una maniobra maquiavélica que tiene como objetivo dejar todo como está. Se sabe, los desorganizados se anulan. Por eso Brovetto & cía acondicionaron par a los profes y afines -a ver De Posadas, repita conmigo- un quilombo. Prefierieron quedar bien con todos y no comprometerse con una reforma en serio: el fantasma de G Rama, malvado autoritario, todavía mete miedo a los políticos cagones.

Así, el tiempo sigue pasando mientras de las ruinas de los liceos se levantan zombies ignorantes e inadaptados, aunque, eso sí, con derecho a votar y a entrar en cualquier facultad (siempre que sea de la Universidad estatal). Tengo ganas de cerrar diciendo que vamos hacia una república quilombo, pero me parece que ahí sí estaría siendo despectivo con el espíritu quilombero original.

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sábado, noviembre 18

Ni Zelmar, ni Artigas, ni Cristo

Discusión con Mini-me: está bien que Bordaberry esté preso, pero es una lástima que sea por algo tan rebuscado. Para ella alcanza con que se muera encerrado, para mí no. Los asesinos de Michelini y Gutiérrez merecen ser castigados, pero el dictador hizo mucho más que eso. Es responsable todos los asesinatos y encierros perpetrados por los milicos, y hay un concepto que engloba todos sus crímenes. No me jodan con que ya fue juzgado por eso, porque ya vemos cómo nuestra justicia cambia a ritmo político. La muerte de Michelini como símbolo está bien, pero es poco. Qué necesidad de andar sublimando cuando se dispone de todos los recursos para hacer algo verdaderamente justo.

El mayor crimen fue contra la República, y engloba a todos los cometidos contra personas particulares.



* * *

Veo a Pecho 'e Fierro en el programa de Omar. Un auténtico fenómeno, esta banda que mezcla metal y milonga. Hacen acordar a Iorio, claro, pero son de verdad: más allá del hecho repetido hasta el hartazgo de que su líder toca en los ómnibus y de que son de San José, se ve que son de la clase social que dicen representar. La correa del tipo está unida a la guitarra con cinta de embalaje. Los equipos son Peavey, el standard de hace 20 años, no el de ahora en que cualquier niño recibe un Marshall para Reyes.

Conocía la leyenda de Pecho ' Fierro, pero los ví por primera vez a principios de año, en un festival en Kiyú. Nosotros acabábamos de descargar nuestros viejos Fenders, y los tipos subían sus Peaveys diminutos, imposibilitados de usar los impresionantes stacks Marshall que había en el escenario. Cuando les llegó su turno los hicieron sonar al máximo, y lo que querían decir se entendió. Pecho 'e Fierro, nacionalistas, canarios, metaleros y pobres, lo que siempre los hará mejores, a pesar de todos sus defectos, que las bandas de nenas de clase alta que rompen equipos y después vuelven con mamá.

Pecho 'e Fierro cerró su aparición televisiva con 'A don José'. Una gran versión, y sin dudas más sincera que cualquier demostración de No te va gustar. Emocionante, épica y equivocada. Igual que la propuesta del presidente de juntar los feriados (los nacionales, claro, no los religiosos) el día del nacimiento de Artigas. (Para empezar, Artigas no era uruguayo, sino de las Provincias Unidas, algo más parecido a Argentina que a Uruguay; y en el centro de su proyecto federal estaba Entre Ríos, la provincia enemiga de los uruguayos de hoy).

¿Por qué la fecha del nacimiento de un hombre? ¿Por qué no la del Estado, algo colectivo? ¿Por qué el puto personalismo? ¿Será porque es parte del mismo fenómeno que llevó al presidente al lugar en que está hoy? ¿Será porque todos los seguidores de Jesús tienen impreso el culto a la personalidad?

Creo en ciertas ideas de Jesús, no en Cristo, una idea para justificar un negocio. Creo en ciertas ideas de Artigas, no en Artigas, un invento para justificar una división administrativa. Y Creo en la Justicia, pero no creo en Michelini.

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sábado, noviembre 11

Juventudes Papeleras

Está de moda: agarrar a un veterano, si es prestigioso mejor, y achacarle haber servido al ejército alemán, o directamente, haber sido un nazi. Arrancó con Ratzinger, pero después la mira se corrió a la izquierda. El caso más notorio fue el de Günter Grass -una mezcla de autobombo editorial y oportunismo carroñero-, pero ya va un par de semanas que están jorobando al vejete Habermas.

Parece que a los 14 años había sido líder de la Juventudes Hitlerianas, que eran la división infantil del Partido Nacionalsocialista. Si es bastante disparatado intentar embarrar a alguien por algo que hizo en su adolescencia (y acá, en Uruguay, es hasta ilegal), también fueron muy graciosos los argumentos con lo que salieron a defender al viejo Jürgen: que no era líder, sino una especie de encargado administrativo, y por eso le firmaba los carnecitos a los compañeros; que nunca podía haber sido líder, porque aunque rubiecito y alto, Habermas siempre fue mellado.

Es todo muy estúpido. La única pregunta importante es esta: ¿cómo hacer, a los 9, a los 12, a los 17 años, para no ser miembro de las Hitlerjugend?

Y no hablo sólo de la presión social -si tus padres no se habían ido del país tenías que seguir la corriente o morir- sino de la psicológica, la que obliga a todo niño a querer lo que sus compañeritos. ¿Cómo no desear ser un super boy-scout, tener amigos, campamentear* lejos de casa y encima ser un minihéroe por eso? ¿Cómo escapar de una formación que te prepara para la gloria máxima y te da la oportunidad de empezar el camino a los 8 años?

Todos los que hoy son viejos eran niños nazis. No hay misterios.

Ahora, supongamos que, si todo va bien, la ecología deja de ser un reclamo de minorías y se acepta como un enfoque serio de la política; pongamos que los hijos de puta siguen gobernando, pero se la empieza a ver como una rama de la economía (que lo es: economía ambiental). Digamos que en 30 años hay un consenso mundial en torno al tema, y que cualquier actividad contaminante pasa a ser un delito político, de manera similar a lo que pasó con la esclavitud.

En ese caso, el Uruguay actual pasaría a ser una nación de criminales irracionales. Gualeguaychú podría ser un mojón heroico en la batalla por el bien, y Batlle-Tabaré los líderes oscuros finalmente derrotados.

Los que seamos veteranos en esa época deberemos defendernos por haber atacado al planeta, a la Madre Naturaleza, a la Razón. Tendríamos excusas, claro, desde las económicas hasta las personales ("yo estaba en contra, pero como todo el mundo estaba a favor..."). A la mayoría las conocemos: son los argumentos de los últimos gobiernos.

Es cierto, ahora hay libertad de prensa y uno puede manifestar en contra de las papeleras, etcétera. Pero yo ví en febrero cómo cagaban a piñas a un hombre-sandwich medio crazy por manifestar a favor de Cuba y en contra de las papeleras por la feria de Tristán Narvaja. Y no hice nada. Y están construyendo las plantas, y no hago nada. (Y, entre nosotros, no es que me parezca que tenga que hace mucho, tampoco).

Para la ley, para la correción política del futuro, seré un criminal o no; depende de por dónde agarre la opinión pública mundial. Ahora, sé que puedo llegar a serlo, y comprendo bien los pasos que pueden llevar a que una idea inaceptable se vuelva la esencia del proyecto nacional. Igual que en los años 30.

Así que no jodamos a los viejitos alemanes. Puede que seamos como ellos.


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*'Mein Kampf' viene de ahi. Ya lo dijo Benny Hill.

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viernes, agosto 25

Adonde no llega la política

Este año explotó el revisionismo sobre la Fiesta de la Nostalgia. No sólo desde lugares previsibles, sino también desde la prensa de derecha (como el programa de Sotelo o la contratapa de El Observador) se enfatiza el hecho de que los 70 eran aquí dictadura. Tendrá que ver con la inevitabilidad de cierta reflexión sobre un fenómeno que se acrecienta -me imagino que también la fiesta de anoche superó a la del año anterior-, con el touch politizador al que obliga el gobierno o con cierta lentitud del pensamiento oriental, y está bien: había que decirlo en algún momento. Pero pensar exclusivamente así me parece choto.

Todo es política: es verdad. Pero también es verdad que no todo es política. Se puede intentar una creencia en paralelo a lo budista, o llegar a un acuerdo muy occidental (digamos: el 95% es política); yo creo que depende de dónde esté parado uno. Lo normal, sobre todo si alguien quiere hablar con otros, es pararse afuera, o sea, en el lugar de la política; pero hay lugares a los que la política, por definición, no puede llegar. Podrá cercarnos, y nuestro escape podrá ser explicado políticamente por esa maniobra de pinza, pero hay un momento íntimo del que la política -lo público- no puede dar cuenta. Una fantasía, un suicidio.

Los hits de los 70.
Hay muchos 70; para mí hay dos, y el resto hay que aclararlos. Mis 70 son los primeros años de escuela. Son muy fáciles de asociar a lo dictatorial, primero porque efectivamente había dictadura; pero también porque todo ir a la escuela significa empezar a aprender a someterse a reglas adultas; porque tenía que usar un uniforme de minioficinista; y porque la luz con que me llegan me recuerda que es una agonía, la del sol, la que marca el inicio de las clases.

Mis otros 70 son la música que escuchaba con delay en los 80. O sea, tengo recuerdos vagos de Travolta, pero para mí la música de esa época es la de la revolución -a la que sigo fiel- del punk. Música de los 70 es la de N.York y Londres desde mediados de la década.

La música de los 70, sin embargo, para la mayoria de los compatriotas es lo que también se llama old hits. Sabemos lo que son los old hits: temas de amor pero no complicados, tempos bajos sin llegar a lo incómodo, arreglos sofisticados que evitan la exageración, un sonido impecable con las voces al frente. Tranquilidad, música pura que no llama la atención sobre nada fuera de sí misma.

¿Es de derecha? Sí, por supuesto. Y también no. Esa música es música de escape interno. Sí, sí, el escape es funcional al poder, etcétera; pero el escape en sí mismo, es también resistencia. Es -para los que no pueden zafar de lo político- un voto en blanco, un voto en blanco sistemático, empecinado, rabioso, autista, constante.

Es fácil investigar a, digamos, el de Zum Zum y descubrir que tenía obvias vinculaciones con los dictadores, y aún si resulta absuelto en alguna clase de juicio, siempre se podrá sostener que su accionar estaba de todos modos en una sintonía maravillosa con lo que los dictadores querían. Todo muy bien. Pero dónde está la música, dónde está la gente, esas pasivas ovejitas que consumían esa música y tres años después ya la estaban recordando. La nostalgia es un moviento de escape. Si es colectivo, debe ser tenido en cuenta muy en serio.


Los lindos tenemos la música
Los old hits son música norteamericana de principios de los 70. Como los autos norteamericanos de los 70, marcan el pico de cierta tecnología, y de la visión que acompañaba a esa tecnología. Qué mató a la elegancia en la industria automovilistica: la crisis del petróleo. Qué mató a la música de los 70 en su fuero íntimo, que es técnico: el advenimiento de lo digital.

Si a algo son realmente funcionales los old hits, es a la nostalgia. Son la expresión de la acumulación de un saber -el grabar analógico, el depuramiento de los experimentos de los 60, la progresiva aceptación del hedonismo- que terminó abruptamente. Están fijados en la época que los produjo, la de los superequipos de audio y los autos enormes que siguen siendo insuperables en su belleza.

Yo creo, como un niño, que las cosas también tienen derecho a no ser políticas. Creo en un universo donde todo está suspendido, en el descanso, en la aventura pura. A la vez, soy de los que piensa que quien no opina, es de derecha. Creo en la alianza D'Angelo-Sanguinetti, pero a la vez no renuncio a disfrutar de las mil voces. Me gusta cómo suenan los old hits.

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lunes, julio 24

Discriminación eliminativa

Hace poco, un petit comité me sugirió que no aclarara -en uno de mis informes al planeta Ork- a qué comunidad hacía referencia al reproducir un chiste de avaros. Siguiendo el consejo, me limité a anunciar que iba a citar una pasaje humorístico y punto. En el comité mi posición estaba en minoría, pero la sigo sosteniendo: si uno dice, por ejemplo, 'cuento de españoles', está insultando a los gallegos de una forma más profunda, porque compromete al interlocutor en el reparo de la omisión. O sea, algo suena raro, o algo falta, y el que lo escucha tiene que ponerse a pensar, nada menos, para encontrarle sentido.

Esto viene al caso porque me he brotado luego de ver la nueva campaña, tan festejada, de Ricardito. Ésa en la que simulan un informe sobre la República Oriental del Ricardito, o algo así. Todo bien con eso, ya está visto, pero pasa. El problema es el jingle del postrecito, que como todo nacido antes de 1980 recuerda, decía así:

Chocolate por fuera,
merengue de corazón:
Ricardito
es el negrito
que a los chicos gusta más.

¿Qué hicieron los publicistas de los dosmiles? Lo amputaron de la manera mas arrítmica posible en nombre de la corrección política. Los versos se cortan en 'Ricardito', la música para semiabruptamente, el niño que no conocía la versión original se marea un poco, y al adulto le empieza a saltar ES EL NEGRITO, NEGRITO, NEGRITO como un resorte. Total, un efecto levemente nocivo para los pequeñines -aunque tal vez, como toda disonancia, los prepare para su existencia futura- y la obligación para el adulto de pensar en los aspectos más estúpidos del racismo, como el antiracismo superficial y la política de ocultar las diferencias en nombre de nada.

Pero, lo sabéis amables lectores, Motoraway no es un blog de sólo quejas. Vaya aquí esta hermosa estampa de la empresa con mejor imagen corporativa del país. El logo más lindo del continente, y dicho por expertos, eh, por expertos que, como el germano impuro Sigmur (un portento genético), exhiben orgullosos por el mundo discretas dosis de fenotipo afro.

Déjenme soñar que nunca llegará el día en que un imbécil decida cambiar este diseño por considerarlo ofensivo para alguien.

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jueves, julio 20

Salve deporte, eres el opio. Volvió Schumi. El arte apesta. No me regalen más whisky.

Pasa algo feo, nos pasa cerca (y pasó) y sobrevivimos, pero a costa de mutar, de volvernos un poco eso que quiso matarnos. Ése es el corolario Goodchild al aforismo de Nietzsche. Pero así como lo que no nos mata nos hace extraños, lo que no nos amenaza nos hace familiares.

De los cientos, de los millones de fantasías que inventamos para autoengañarnos acerca de que todo no es caos -los relojes, los anillos- sólo una nos salva. Bueno, tal vez dos. Una es la rutina. La buena rutina.

Porque ya se sabe: las semanas no tienen sentido. Siete, qué numero desparejo. Los años no existen. 365, por favor. Sólo la rutina existe. La rutina sostiene a esa crazy little idea llamada tiempo. Un pacto largo entre hombres, igual que hablar.

La rutina ayuda a soportar lo terrible. Pero claro, el trabajo embrutece. El deporte, en cambio, es rutina, pero no pide nada. La buena rutina. Es la confirmación paciente de que ahí están las semanas -¡hasta el próximo domingo!- y pide poco. Un poco de atención. Nada de reflexión, como los libros, los cuadros, las canciones.

Aparte, el arte no es rutina. Aparto el harto. Sólo la rutina cura. La rutina es olvido de lo terrible, el arte es el recuerdo.

Cada campeonato es el retorno de lo mismo un poco distinto. Los jugadores pasan mientras los equipos quedan. Hay héroes, pero también hay historia. Envejecemos y la tribu permanece.

* * *
Me acuerdo de un fin de semana terrible, hace años, con hipotermia psicofísica, mirando jugar a Agazzi y pensando 'ojalá me gustara el tenis'.

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Volvió Schumi. Schumi va a morir. Schumi es un asesino (de jóvenes promesas). Schumi es Ferrari. Ferrari es inmortal. La velocidad es eterna.

Sólo hay que llegar al domingo.

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martes, julio 18

"That which does not kill us...

...makes us stranger".

(Trevor Goodchild)

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domingo, junio 11

Y viva Serbia y viva Peter Handke

Perdió mal Serbia, así es el mundial. Pero se ganaron mi corazón. Son el cuadro más desprolijo desde Bulgaria 94: anti-pro totales. Pegan duro, intentan engañar al juez infantilmente, se pegan entre ellos. Y su estrella se llama Milosevic. Qué más se puede pedir.

La verdad es que me he vuelto bastante pro-serbio desde el asesinato del otro Milosevic, aquel presidente que conducía su propia defensa en un juicio trucho, como los son todos los juicios armados por los vencedores enseguida de una guerra. Y ahí, en el velorio de Milosevic apareció Peter Handke, ese escritor bastante plomazo pero sin temor a la incorrección, para decir lo que todos sabían. O sea, que Occidente había alentado a los serbios a combatir contra los musu, y luego los habían abandonado. Y que ahora que la guerra contra el islam no está tan mal vista, igual no se animaban a reconsiderar el caso. Y que no había buenos y malos en la guerra de los Balcanes.

La ciudad de Düsseldorf le había dado un premio por su trayectoria en pos del esclarecimiento de la verdad y la libertad de expresión a Peter Handke, el obseso de la Europa alternativa, pero luego se lo tuvo quer retirar debido a la presión política de la corrección. Cómo darle un premio importante a un desbocado austríaco proserbio. Es la misma estupidez que nubla a cierta izquierda occidental cuando se trata de defender la libertad de prensa: están tan concentrados en denunciar al sistema como todo que son incapaces de ver las pocas cosas buenas que hay que mantener, prefiriendo arrojarse en los brazos de un 'otro' lejano , aunque sea un muhlá más racista y sexista que Mike Tyson, antes que amigarse con un conservador liberal.

Por eso está decretado que ningún serbio merece ganar un mundial y ningún Peter Handke un premio Heinrich Heine. Y por eso, viva Serbia, y viva Peter Handke.

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lunes, abril 24

A cualquier lado, menos a Alemania

A cualquier lado, menos a Alemania es lo que dice una propaganda de café El Chaná. Un café horrible, como todos los cafés azucarados y embolsados, pero una propaganda muy graciosa y efectiva para nosotros uruguayos: como la selección no va al Mundial, es mejor regalar viajes a otras partes.

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Why is everybody always against Germany? es el mejor tema de Dee Dee Ramone solista, o sea, el mejor tema del mejor Ramone, un tema que sólo que repite y repite esa pregunta, y que para un norteamericano hijo de milicos educado en bases de ocupación en Alemania no tiene respuesta sensata.

Pero claro que hay una respuesta: Alemania fue mala, o al menos eso se decidió hace un poquito más de sesenta años. Y fue mala. Pero también se decidió que el mal estaba concentrado en Alemania.

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La negativa de Heidegger -rector universitario durante el gobierno de Hitler y explícitio simpatizante nazi durante unos meses- a disculparse por su compromiso con lo que resultó ser El Mal se basaba en la falta de jueces válidos a los que presentar las excusas. ¿Ante qué vencedor disculparse? No ante el capitalismo tecnocrático. No ante el antiindividualismo ruso.

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Aunque ya nadie se exprese como Heidegger, muchos piensan como él. ¿Por qué cuatro de cada cinco ficciones sobre mundos alternativos (ucronias, etc) se paran sobre los otros finales posibles de la Segunda Guerra Mundial? Algo olía mal entonces, pero ahora el hedor es insoportable. Los vencedores aquella guerra son cada vez menos buenos, se ve claro. Y los perdedores son pacíficos organizadores de mundiales para autohumillarse como equipo frente al mundo.

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A cualquier lado, menos a Alemania, fue adonde decidió ir el mundo hace sesenta años. Pero adónde mierda fue.

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viernes, marzo 31

Father & son

Somos judíos degradados, aunque no lo queramos, porque fuimos educados así, y entonces volvemos, cíclicamente, a los libros sagrados, por este o aquel motivo. Es así que hace unos días empecé otra vez a repasar mi colección completa de La Guerra de las Galaxias, con la intención de examinar mejor los episodios más nuevos (o sea, los que hablan de cosas más viejas). Y me parecieron mejores. Y ví cosas que no había visto. Y ví que eran buenos. Aunque confieso que todavía no me animo a mirar el Episodio I.

La Guerra... es, ante todo, la historia de un padre y su hijo, una metáfora sobre la fundación de una estirpe. Ya Zizek nos disculpó, y lo comenté en un post viejo que me da pereza buscar, demostrando que está bien que nos identifiquemos con ese personaje oscuro y robótico, porque es el más hombre de todos, el más occidental, el más judeocristiano. Darth Vader. O sea, Dark Father, el Padre Oscuro, el cortamanos redimido, el tipo que quería las cosas con Fuerza, como debe ser para no terminar como una plantita budista. Bien, no me extiendo, hace tiempo que está claro que Vader es el camino.

Lo que descubrí mirando el Episodio II es que hay otro padre interesante en la historia: Jango Fett. La peli se llama El ataque de los Clones, y en el primer tercio nos muestran que los tales clones son copias modificadas del cazarrecompensas Fett. Cuando Ben Kenobi visita la planta de producción de clones, siguiendo la pista de Fett, encuentra que el propio cazarecompensas está allí. Y no está solo, está con un niño: un clon distinto a los demás , porque es la única copia exacta de Jango. Bobba es, cabalmente, el hijo de Jango. En cierto sentido, el hijo más hijo posible.

Qué deseo tan extraño para un guerrero solitario, tener a cargo un ser hecho a imagen y semejanza. Sin mujer alguna, sin nadie para querer y perderse. El contrapunto perfecto a la historia de Anakin Skywolker. Porque además Jango es un hombre-máquina, como lo será Vader, pero de alguna forma es más hombre que Vader, en tanto no pertece al mundo místico de la Fuerza y sólo cuenta con su habilidad terrena. Una vez más, nada más humano que un hombre-robot.

En la misma película vemos a Jango morir, y Bobba también lo ve. Más adelante Bobba combatirá contra los aliados de los que mataron a su padre, y también morirá. Fuimos muchos los que fuimos fascinados por el personaje de Bobba Fett, el misterioso cazarrecompensas mecánico, y eso prueba la grandeza de la historia de Lucas, su poder mítico, independiente de las explicaciones. Y también es muestra de la lucidez que teníamos de pequeñines: sin conocer los detalles, sabíamos que ese garoto estaba cargado.

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martes, febrero 28

A quien corresponda

A pedido, va la carta de lectores no enviada. Los nombres han sido cambiados.


En la última edición de Brocha, el amigo Rocky Cichero cita unos comentarios que emití bajo seudónimo en el blog que llevo adelante. A pesar de que comienza la nota advirtiendo sobre los peligros de sacar expresiones de su contexto original, incurre exactamente en esa modalidad al publicar mis palabras. Los blogs son espacios de opinión de libre acceso pero generalmente no masivos; por muy distintos motivos, estos sitios de internet suelen tener una concurrencia moderada y constante. Por lo tanto, de la interacción entre quien publica el blog y sus lectores más fieles van surgiendo códigos y sobreentendidos específicos, como pasa en cualquier comunidad más o menos definida. En el caso de mi blog , uno de los códigos compartidos es cierta clase de sentido del humor. Cuando yo escribo, en medio de un largo diálogo, que "si yo fuera un creyente convencido sospecharía de la capacidad de un infiel de representar algo tan enorme, absoluto, total y abarcador como el dios o su profeta. Digo, si alcanza con poner un cartelito que diga Mahoma para reproducir a Mahoma... Uno sospecharía que ninguna de estas personas miró jamás la pipa de Magritte. Qué mierda hacen en Europa, si ni siquiera van a los museos", doy por entendido que el pequeño conjunto de mis lectores comprende de antemano a) que la gente que emigra por motivos económicos no suele tener entre sus prioridades visitar museos, b) que una cosa no equivale a su representación, c) que exigir aprecio dedicado a artes visuales para asimilar el punto b es un reclamo disparatado e irónico, y d) que el emisor desea él mismo visitar museos lejanos. (...)

Lo curioso es que, al contrario que Rocky, yo reivindico el derecho a ser malentendido y mal citado en mi propia comunidad, sea cual sea el tema en discusión. Si hay interés, y si hay libertad, los asuntos serán siempre aclarados. La libertad de opinión no es un fin en sí misma -en eso estamos de acuerdo-, sino un medio para conseguir objetivos más elevados. Pero es un medio imprescindible y, lo admito, forma parte de los valores con que fui educado y que no quiero resignar: ya supimos en este continente tener nuestras propias fatwas y censuras exitosas. No puedo imaginarme de qué manera no violenta, si no es a través de la libre circulación de información, es que podrá terminarse con la doble moral que, entre otras cosas, permite que sociedades democráticas en lo interno mantengan ejércitos de ocupación en el exterior (y, ya que estamos, que mantengan ejércitos a secas). En ese sentido, me alegra mucho que Brocha haya decidido publicar las caricaturas que, a costa de daños irreparables, han reavivado un debate fundamental sobre la amenaza a la libertad de expresión, y han dado además formidable publicidad a las actuales aventuras militares de algunos países escandinavos.

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