miércoles, marzo 5

La caída de "literalmente"

Antes quería decir "esto no es una metáfora". En la marea que nos lleva, esa palabra tendría que haber quedado como un ancla*, como un referente para que todo lo demás siguiera moviéndose. Pero no, a "literalmente" la agarró la inflación, como al resto de las palabras y las cosas. Y la agarró de golpe: hoy, para gente que fue ¡a los mejores colegios! significa "mismo". Es decir, ahora, en Montevideo, "literalmente" funciona como un aumentativo: tal cual.

Me imagino que para un programador el tema sería una catástrofe: equivale a la supresión de un operador lógico. O como si el asterisco dejara de querer decir "cualquier caracter" para querer decir "qué precioso". Pero bueno, allá los lógicos. Nosotros nos las vamos a arreglar igual. Capaz que cada vez tenemos que usar más palabras para aclarar que algo es literal, o capaz que deja de importarnos cuándo estamos exagerando y cuándo no.

Además pasan cosas lindas. Algunas que he escuchado:

Qué tormenta. Caían soretes de punta, literalmente.

Habría que colgarlas de las pelotas y pasearlas por 18 de Julio, literalmente.

El antivirus literalmente me trancó la máquina.

Literalmente, no lo aguanto.

Si me voy dos días esto se viene abajo, literalmente.

La plata va y viene. Literalmente.

Tu escritorio es un quilombo, literalmente.












*Analogía.

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lunes, febrero 11

Also sprach Doktor Freud

What comes between fear and sex?



















Fünf.

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martes, octubre 9

¿Hay algo peor que un tupamaro?

Sí: un plancha. Ok, es un comienzo catchy para arrimar lectores, pero creo que es el tono con el que se ha recibido desde el mundo de la comunicación la aparición del Movimiento Político Plancha (MPP). Sorpresa, humor, ironía, desprecio. Información, sí, pero cuidadosemente editada para resaltar las contradicciones en el discurso del Peluca y shockear a los desprevenidos. Ahora, es imposible que no sea así: estos que se llaman Planchas no sólo pretenden representar a los sin voz -no serían nada originales como políticos- sino que ellos mismos son no-parlantes. O por lo menos, así se nos aparecen.

En La República de Platón jorobaban mucho con que la vuelta de Sanguinetti les iba a dar para escribir mucho: el presi orador era una máquina de generar discursos, mientras que el que se iba, Lacalle, era heredero de una tradición no demasiado afecta a la polémica, sino más bien a la acción. (Mientras escribo pienso que no sé si la idea era del director del suplemento, Sandino Núñez, pero debería serlo, porque encaja bárbaro en su gran molde psicopolítico Europa institucional vs EEUU comunitario). Los balbuceos de estos planchas no son el modus operandi de un tecnócrata, claro, pero no son del todo ajenos a la política de Lacalle: son su complemento y más, su consecuencia. Pero si la de Lacalle fue la máquina de producir excluidos más perfecta y afinada, él no fue el dueño del aparato.

En verdad, el dueño debe estar lejos, o de repente está muy cerca, pero no quiero divagar ahora sobre la causa íntima del capitalismo feroz. Los concesionarios posdictadura de la maquinita, en cambio, son tipos bien concretos, y eran casi todos colorados: Sangui x 2, Jorge Batlle. No es injusto entonces que los niños zombies de la neodemocracia se integren al partido cuyo gobierno los creó. Hola, Frankenstein. Hola, hijo. El Peluca, como yo, se formó en el pluripartidismo.

***

¿Las culebras son más cómodas de abrazar que los planchas? Mujica -el tupamaro del título, pongamos- repite la bienvenida liberal que le dan los colorados al MPPlancha, pero se permite ser pícaro: "hay hambre electoral ahí", dijo. Pero, ¿no hay un poquito de miedo aquí?

Yo no creo que el MPPlancha vaya a arrimar muchos votos. Dicho esto, me parece que algunos políticos con olftato, como el mencionado gurú, se dan cuenta de que esto puede ser un chiste preelectoral, pero que también puede ser un síntoma. Durante décadas la clase ultrabaja fue coto casi exclusivo de la derecha colorada. El gran mérito del MPP (el original, el careta) no es haber dejado crecer a un líder carismático, sino haber operado sobre la base electoral colorada. El laburo constante de sus militantes en los cantegriles logró, durante tres períodos electorales, imponerse a las promesas cortoplacistas de los políticos tradicionales. Con el FA en el gobierno, sin embargo, algo de eso está cambiando. Claro, es más entendible que le pase a los médicos, porque ahí hay un reajuste de los verdaderos intereses de clase. Pero ¿no son los desclasados precisamente aquellos que no tienen conciencia de clase? ¿A quién le debe fidelidad un descabezado?

El Peluca es un caudillo barrial, dijo un colorado, y a pesar del lenguaje antiguo acierta bastante. El peludo es un líder comunitario, uno que puede moverse sólo en contacto con sus interlocutores, usando el código interno y manejándose como puede con los de afuera. No es Nardone, pero es tan colorado, blanco o frenteamplista como aquél.

O como Tabaré Vázquez. A la izquierda le repugna o le da gracia el conservadurismo en lo social del Pelado, pero demostró grandes coincidencias con el presidente en el tema aborto, aunque al Cesar Bruto lo que es del Cesar Bruto: el Peluca por lo menos esgrimió razones humanas para oponerse a la despenalización. A lo que voy es a que las ideas atravesadas del Peluca no lo son menos que muchas otras a las que nos hemos acostumbrado. Por lo menos, vayamos tomando conciencia de ésta: lo novedoso en política está lejos, lejos de la izquierda. En muchos lados pasa igual, pero acá estamos firmes en la retaguardia.

* * *

El que sí le discutió al Peluca fue Bordaberry. Lo hizo retractarse de su programa delictivo -qué hijos de puta que somos: todos entendimos lo que quería decir el tipo y nos hicimos los boludos porque es un lumpen-, cosa que al Uno plancha no le calentó mucho porque lo de él no es la preocupación por el discurso mediático tradicional, o sea, las retractaciones, contradicciones, interdicciones, no le van ni le vienen.

Ahora, que el juez haya sido Bordaberry es todo un síntoma. Yo siguo pensando que el Partido Colorado le está destinado. Los 'liberales' (hambrientos, ok) lo recibieron, pero Bordaberry tuvo que ponerle la plancha porque él es el que ordena el juego. Es el único que puede sacar partido electoral a costa del Peludo, creando una interna fuerte Orden-Caos en el mejor de los casos. Los otros simplemente sueñan con que los ayude a sacar un diputadito por Montevideo. Bordaberry, ultracatolicón, sabe qué dicotomía le conviene, y la lista del Pelu es la 666.

El Peluca, además, tiene la ventaja de hacer pasar a Pedro no sea mentiroso, mentiroso Bordaberry por un intelectual. En tierra de no discursivos el tartamudo es rey. Si algo tiene de bueno, o de interesante, este bautismo del Pelado, que todavía es un chiste sin remate, es que hace pensar en las cualidades de la integración política. La adaptación de Tupamaros al sistema no-violento es uno de los grandes logro colectivos de la posdictadura, pero no está del todo resuelto. Lo digo por la Ley de Caducidad que todavía hay que derogar -ahora sí, plebiscito contra plebiscito, nada de jopeos parlamentarios-, pero también por la ola de insatisfacción y de falta de representatividad que crece entre la gente joven mas politizada.

Quiero decir, hay que aprovechar la brecha que todavia hay entre Fogoneros y Planchas. Los Fogoneros, como el MLN, son, mas allá de sus modalidades circunstanciales, un movimiento político. Los Planchas ya no, son lo que había antes de la política, con suerte, o lo que vendrá después, con desgracia.

* * *












C'est tout. Espero haber complacido a MVC (¿Colorado él, yo, los dos? ¿Batllistas? ¿Varelians?)

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miércoles, febrero 28

Nocilla, qué meriendilla

Que quede claro de entrada: Ignacio De Posadas me parece un integrante de la pandilla del Cuqui que debería tener prohibido actuar en política. Pero cuando ya hace un mes empezaron a criticarlo por racista a causa de haber usado la expresión merienda de negros tuve que salir a defenderlo. Por suerte, al final las organizaciones afro desistieron de emprender una acción legal contra él: hubera sido cosa de gente poco educada (sin importar su color de piel). Porque enjuiciar a alguien por usar una frase hecha anacrónica prueba que los demandantes solamente prestan atención a la superficie de las cosas.

Merienda de negros quiere decir relajo. Suena fuerte, es cierto. Pero en Uruguay usamos día a día una expresión de origen similar y sigificado equivalente de la que nadie se queja: quilombo. O tal vez la cosa sea peor. Porque los quilombos eran los lugares donde se reunían los primeros negros libertos. O sea, como insulto racista, es mucho más potente, porque alude despectivamente no a un picnic espontáneo, sino al intento de los esclavos por organizarse políticamente.

Pero claro, como al escuchar quilombo no se activa el detector de ofensas (aunque el sonido mb debería darles una pista), los policías semánticos todavía no han protestado. De todos modos, De Posadas sí tuvo su castigo, porque con la gaffe demostró que es un muy mal político, bah, que de hecho jamás fue un político que ganó votos, sino un funcionario de la mafia blanca con tan poco contacto con sus votantes que desconoce actualizaciones del lenguaje que tienen dos siglos.

Sin embargo, igual que los afros cortitos, todos nos quedamos en la superficie: De Posadas estaba hablando sobre las Asambleas Educativas. Preferimos entretenernos con el chiste involuntario de un pseudopatricio y no atender a su denuncia sobre uno de los temas más vergonzosos de este gobierno: su falta absoluta de políticas educativas, especialmente en Secundaria.

Las asambleas multitudinarias son el resultado de una maniobra maquiavélica que tiene como objetivo dejar todo como está. Se sabe, los desorganizados se anulan. Por eso Brovetto & cía acondicionaron par a los profes y afines -a ver De Posadas, repita conmigo- un quilombo. Prefierieron quedar bien con todos y no comprometerse con una reforma en serio: el fantasma de G Rama, malvado autoritario, todavía mete miedo a los políticos cagones.

Así, el tiempo sigue pasando mientras de las ruinas de los liceos se levantan zombies ignorantes e inadaptados, aunque, eso sí, con derecho a votar y a entrar en cualquier facultad (siempre que sea de la Universidad estatal). Tengo ganas de cerrar diciendo que vamos hacia una república quilombo, pero me parece que ahí sí estaría siendo despectivo con el espíritu quilombero original.

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lunes, julio 24

Discriminación eliminativa

Hace poco, un petit comité me sugirió que no aclarara -en uno de mis informes al planeta Ork- a qué comunidad hacía referencia al reproducir un chiste de avaros. Siguiendo el consejo, me limité a anunciar que iba a citar una pasaje humorístico y punto. En el comité mi posición estaba en minoría, pero la sigo sosteniendo: si uno dice, por ejemplo, 'cuento de españoles', está insultando a los gallegos de una forma más profunda, porque compromete al interlocutor en el reparo de la omisión. O sea, algo suena raro, o algo falta, y el que lo escucha tiene que ponerse a pensar, nada menos, para encontrarle sentido.

Esto viene al caso porque me he brotado luego de ver la nueva campaña, tan festejada, de Ricardito. Ésa en la que simulan un informe sobre la República Oriental del Ricardito, o algo así. Todo bien con eso, ya está visto, pero pasa. El problema es el jingle del postrecito, que como todo nacido antes de 1980 recuerda, decía así:

Chocolate por fuera,
merengue de corazón:
Ricardito
es el negrito
que a los chicos gusta más.

¿Qué hicieron los publicistas de los dosmiles? Lo amputaron de la manera mas arrítmica posible en nombre de la corrección política. Los versos se cortan en 'Ricardito', la música para semiabruptamente, el niño que no conocía la versión original se marea un poco, y al adulto le empieza a saltar ES EL NEGRITO, NEGRITO, NEGRITO como un resorte. Total, un efecto levemente nocivo para los pequeñines -aunque tal vez, como toda disonancia, los prepare para su existencia futura- y la obligación para el adulto de pensar en los aspectos más estúpidos del racismo, como el antiracismo superficial y la política de ocultar las diferencias en nombre de nada.

Pero, lo sabéis amables lectores, Motoraway no es un blog de sólo quejas. Vaya aquí esta hermosa estampa de la empresa con mejor imagen corporativa del país. El logo más lindo del continente, y dicho por expertos, eh, por expertos que, como el germano impuro Sigmur (un portento genético), exhiben orgullosos por el mundo discretas dosis de fenotipo afro.

Déjenme soñar que nunca llegará el día en que un imbécil decida cambiar este diseño por considerarlo ofensivo para alguien.

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